Publicaciones, libros y artículos técnicos y biográficos sobre biología, animales, dinosaurios, arqueología, historia, etc.
 

 

SERIE TÉCNICA Y DIDÁCTICA

BOCCIA ROMAÑACH, Alfredo, 2001. El polifacético Aimé Bonpland. Serie Técnica y Didáctica, 1: 14 pá-ginas. Buenos Aires, Argentina.

 

Resumen. El sabio francés Aimé Bonpland (1778-1859) fue uno de los más destacados naturalistas arribados al Río de la Plata en el primer cuarto del siglo XIX. Su cele-bridad cobró dimensiones insospechadas con la publi-cación y difusión de sus notas realizadas en el histórico viaje por la América (1799-1804), acompañando al consa-grado barón Alejandro von Humboldt. El relato de la vida de hombres de ciencia como los que mencionamos resu-lta una necesidad para la mejor ilustración y ejemplo de las generaciones contemporáneas. Las tareas de los pri-meros investigadores, llevadas a cabo en una etapa ger-minal de nuestras nacionalidades y en regiones casi des-conocidas para los propios habitantes, produjeron una ex-plosión de expectativas e interrogantes. El nuevo mundo pintado por los naturalistas viajeros era halagador: des-cribían el minucioso relieve de un vasto y verde conti-nente en el cual todos sus elementos, valles, praderas, ríos y montañas adquirían proporciones y belleza desme-suradas. Por tanto, el encadenamiento de estos sucesos científicos y la imagen de los estudiosos que en ellos participaron, deben ser estudiados, aún en los casos de aquellos cuyos nombres han quedado olvidados, disipados por el paso de los años. Causa asombro, aún en nuestros días, la ponderable versatilidad académica de los primeros científicos viajeros arribados a América. Félix de Azara, militar y matemático, demarcador de límites enviado por la corona de España, era capaz de ocuparse del trazado de los ríos y el estudio de sus márgenes, de describir la fauna y la vegetación, elaborar un mapa de lluvias y tratados analizando las tierras de laboreo. Sin des-cuidar sus conocimientos profesionales, estaba dotado de una primorosa educación técnica e intelectual. Humboldt, sin dudas, el más brillante investigador que ha visitado el nuevo mundo, describía con exactitud las corrientes marítimas, la geografía, la cosmografía, los vientos, las especies naturales, las etnias indígenas, la composición de la atmósfera y del suelo, y establecía una carta de las transfor-maciones y mutaciones que sufren los distintos elementos sometidos a diferentes condiciones del tiem-po y del espacio. Su obra Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente despertó una sin-gular atracción a cientos de jóvenes estudiosos entusiasmados por las nuevas técnicas de investigación y por el esmero y rigor de las observaciones. Se registraron, desde entonces, las llegadas a América del Sur de naturalistas y geógrafos de renombre como Alcides D’Orbigny, Charles Darwin, Augustín Francis de Saint-Hilaire, Woodbine Parish, Victor Martín de Moussy Napp, Hermann Burmeister, Francis de Castelnau, Johann Baptiste Spix, Karl Friedrich Martius, Johan Rudolf Rengger y otros, refinada muestra de la mayor expresión cultural del viejo mundo. Valgan igualmente estos datos para ayudarnos a configurar la estampa del doctor Aimé Bonpland. Su figura responde al perfil del investigador de fines del siglo XVIII, surgido de la revolución industrial, cuando el renacer del conocimiento y la esplendidez de los años modernos canalizaban inquietudes científicas diversas, muchas encaminadas a descubrir los arcanos de la misteriosa y deslumbrante América. Rescatemos algunas de sus cualidades más distin-guidas, aquellas que en conjunto han dotado a este abnegado caballero de cualidades puestas ínte-gramente al servicio de sus humanitarios propósitos y que le han revestido de imperecedero prestigio.

 
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CAMACHO, Horacio H., 2002. Antecedentes históricos de la formación de los primeros geólogos argentinos. Serie Técnica y Didáctica, 2: 8 páginas. Buenos Aires, Argentina.

 

Resumen. El proceso por el cual se llegó a disponer de una generación de geólogos argentinos se inició en los albores de nuestra nacionalidad, pero se concretó mucho tiempo después. El fracaso de los intentos gubernamentales en contar con especialistas capacitados para realizar el relevamiento de las riquezas naturales del país y colaborar en la enseñanza del personal nativo en la minería, dejó librado los comienzos de la profesión geológica a las actividades vocacionales de un reducido pero intelectualmente privilegiado grupo de naturalistas argentinos, entre los que se destacaron Francisco Javier Muñiz, Floren-tino Ameghino y Francisco P. Moreno. A principios del siglo XX, el progreso industrial y social del país motivó que el Estado debiera hacerse cargo de la planificación y explotación de las riquezas naturales para lo cual se crearon organismos especializados en estas actividades y se alentó a la juventud para que se interesara por los estudios geológicos. El éxito obtenido en este último aspecto, se debió en gran parte, al decisivo apoyo brindado a las universidades nacionales por YPF y la División General de Minas, Geología e Hidrología. El primer geólogo egresado de una universidad argentina fue Franco Pastore, en 1914, y desde entonces el número de nuevos profesionales se ha mantenido sin interrupciones y de ma-nera creciente, satisfaciendo a las necesidades básicas de la investigación geológica de nuestro país.

 
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ALORDA PRADENA, María Luján, Yamila GUROVICH y Adrián GIACCHINO, 2003. Comentarios sobre las tareas de conservación de la biblioteca personal del sabio Florentino Ameghino y del archivo histórico del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Serie Técnica y Didáctica, 3: 6 páginas. Buenos Aires, Argentina.

 

Resumen. La presente comunicación tiene por objeto informar sobre las tareas de conservación que se llevaron a cabo con la biblioteca personal del sabio Florentino Ameghino (1854-1911) y con el archivo histórico del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN) a fin de asegurar su preservación. También se enumeran en ella algunos de los documentos más relevantes que integran di-cho archivo, el cual se encontraba hasta octubre de 1999 en un estado bastante delicado. Los docu-mentos que contiene el archivo estaban en un estado de avanzado deterioro y sumamente desordenados, lo cual impedía su adecuada consulta. A partir del mes de octubre de 1999 la situación se revirtió, pues se comenzó con las tareas de conservación que fueron patrocinadas por la Fundación Antorchas. Se pro-cedió a ordenar, restaurar e inventariar los documentos, los cuales fueron guardados en papeles y car-tulinas libres de ácido, y luego colocados en cajas especialmente confeccionadas. Para lograr un ade-cuado ordenamiento del archivo se lo dividió en distintas colecciones y se inventariaron los documentos. En las tareas intervinieron especialistas en conservación de papel, personal del Museo y colaboradores. Durante la realización de este proyecto se ha encontrado documentación dispersa en distintas áreas del Museo, particularmente de Carlos Berg (1843-1902) y de Carlos Ameghino (1865-1936). El archivo del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia es o debería ser -como otros de su tipo- una fuente de consulta permanente para científicos, historiadores y estudiantes que se dedican a inves-tigar la historia de la ciencia. Por dicho motivo es imprescindible que los museos, universidades, ins-titutos, academias y sociedades tomen medidas para preservar los documentos históricos que poseen, los cuales no sólo son testimonios del pasado de una entidad en particular sino también de un pequeño fragmento de la historia universal de la ciencia.

 
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ESPAÑOL GONZÁLEZ, Manuel, 2003. Modelos de desarrollo sostenible en Iberoamérica. Serie Técnica y Didáctica, 4: 16 páginas. Buenos Aires, Argentina.

 

Resumen. La mayor parte de los modelos de desarrollo actuales fallan porque satisfacen las nece-sidades humanas de forma incompleta, porque con frecuencia destruyen o degradan la base de los recur-sos naturales y porque se rigen por políticas económicas muy fluctuantes. De esto hemos visto claros ejemplos en la crisis económica que ha sufrido gran parte de Sudamérica y cuyas secuelas aún son patentes. Se necesita actualmente un modelo de desarrollo alternativo que compatibilice de la mejor for-ma posible el desarrollo y mejoramiento de la condición humana y su calidad de vida, pero que nos ase-gure el mantenimiento de la variedad y productividad de nuestro entorno. Esta necesidad, teóricamente tan estudiada, es realmente difícil de satisfacer, teniendo en cuenta la imparable explosión demográfica en el planeta, que supera ya en algunas partes la capacidad de carga del ambiente. En el año 1950 éra-mos 2.800 millones de habitantes en el planeta; sólo 100 años después, en el 2050, la población esperada, según el ritmo de crecimiento actual, será de 9.400 millones. El planeta no puede aguantar tal exceso de predación, es así de simple. Si no se produce un giro radical en la evolución de las culturas humanas actuales, alguno de nosotros tendremos el dudoso privilegio de asistir en directo al forzoso declive de nuestra especie que de alguna forma se autocondena a “morir de éxito”...

 
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© 2006 Fundación de Historia Natural Félix de Azara | Última actualización: 29/11/2006

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