biodiversidad arquelología historia ecología animales dinosaurios ciencias naturales
 

 

DOCUMENTO FUNDACIONAL

La Fundación de Historia Natural Félix de Azara se ha constituido por la decisión de un grupo de biólogos, historiadores de la ciencia y del pensamiento, antropólogos, bibliógrafos, estudiantes e intelec-tuales que comparten la convicción de que el panorama científico, cultural y educativo de la Argentina no escapa a la crisis general reinante en el país y cuyos resultados, además de causar el desaliento de las actividades constructivas y creadoras se acompañan de peligrosos síntomas que, de sostenerse sin antagonismos, podrían llegar a afectar o a destruir la vida cultural y científica de la Nación por décadas, si no definitivamente.

Se percibe en general desaliento, parálisis y perturbación en la valoración de las situaciones objetivas más desalentadoras y disolventes. Existe una marcada tendencia a la insularización personal y grupal, también hacia la relictualidad y a la parálisis creadora. La "contracultura" (sensu Jorge Bosch, 1992) cre-ce con manifestaciones cada vez más perturbadoras.

El Estado Nacional se desprende frívolamente y casi por completo, de sus obligaciones esenciales para con la existencia cultural y científica del país. Las instituciones decaen, los grupos supervivientes del que hacer cultural y científico se aíslan y se tornan más relictuales que operativos, aunque todavía persisten algunas notables excepciones.

La renuncia a la valoración axiológica, la presión de los intereses sectarios, económicos e ideológicos y la perturbación de la autoestima de los sectores centrales de la ciencia y de la cultura se traducen en el progresivo predominio de una actitud que, como en toda alteración de la identidad, genera una falta de fe en la realidad de lo que se hace y en la verdad de lo que se asevera.

La pérdida del sentido historicista, centrado en la continuación y la transferencia generacional, se acen-túa cada vez más. La continuidad cultural se torna así más arqueológica que vigente.

Por eso surge el planteo de qué hacer, y justamente en el rastreo e indagación arqueológica de nuestra cultura surge el ejemplo de generaciones que construyeron -casi desde el vacío y en el desierto cultural- doctrinas, obras de pensamiento, de arte y de espiritualidad que prolongaron por décadas -casi por un siglo- el impulso inicial. Tales son los casos de la Sociedad Científica Argentina; de las revistas de Es-tanislao Zeballos (Revista de Derecho, Historia y Letras), de Ramón Lista (Revista de la Sociedad Geográfica Argentina), de José Ingenieros (Revista de Filosofía), de Victoria Ocampo (Sur), y de muchas otras de equivalente calidad y objetivos; de las universidades, museos e institutos, culminando con el ascenso a una paridad de trato en el ámbito de la cultura occidental y con los premios Nobel en ciencias recibidos por argentinos ilustres.

Cuando esa surgente pero densa y valiosa construcción que llegara a ser el aparato científico y cultural argentino decae y se desvanece casi sin relevo, la única alternativa que queda es el desarrollo de una acción positiva, pues de lo contrario la pasividad de las generaciones actuales se torna necesariamente autoinmoladora.

Una acción positiva debe ser efectiva y no constituir un mero "enervamiento estéril", como caracterizó Max Weber a los esfuerzos aleatorios y esporádicos frutos puros del voluntarismo sin planteos previos. Éstos deben basarse en una interpretación lúcida del signo de los tiempos vigentes y en la evaluación objetiva de las propias fuerzas a invertir.

Hace poco dijo Alberto Kornblitt (Exactamente, Nº 16, 2000) que actualmente "... para los economistas del gobierno no hay lugar para la ciencia y la tecnología: la consideran una actividad lúdica, de carácter cultural, practicada por una comunidad corporativa". No difiere de estas consideraciones el planteo ope-rativo de los dirigentes políticos y administrativos con respecto a la cultura en general y a sus instru-mentos más notorios, tales como museos, bibliotecas, archivos, parques nacionales y provinciales, zool-ógicos, etc.; que languidecen casi en el olvido, sin el respaldo presupuestario adecuado ni la valoración actualizada de sus funciones, es decir, sobreviven por inercia hasta que se consuma el atentado final, como se ha dado en el reciente ejemplo del Museo Nacional de Historia Natural de Montevideo.

Basados en esas consideraciones, quienes ponen en marcha a la Fundación de Historia Natural Félix de Azara lo hacen desde una doble perspectiva: 1) una toma activa de conciencia del estado actual de crisis de la ciencia, de la cultura y de la educación, y de las consecuencias, alternativas, y posibles escenarios de futuro de esa situación; y 2) el afán de emprender una vía de acción positiva, con trazos firmes, obje-tivos concretos, jerarquizados y con plazos temporales acotados para cada objetivo fáctico particular que se establezca como digno de ser realizado.

 
Previamente se considera necesario definir un marco rector que acote y precise las pautas de la actividad a desarrollar:
 

  1. Búsqueda constante de excelencia.

  2. Criterio historicista, es decir, engarzado en una trayectoria temporal más amplia, que toque en las raíces de la cultura nacional y que se proyecte hacia un futuro sobre el que se pretende incidir positivamente.

  3. Extensión del marco geográfico de actuación al interior argentino y hacia el ámbito regional rioplatense, particularmente al Paraguay y Uruguay. 

  4. Se considera prioritaria esa proyección a todo el "Cono Sur" sudamericano, puesto que la crisis es básicamente compartida y el actuar regionalmente refuerza y enriquece las perspectivas y los resultados de la acción. Independencia total con respecto a los factores de poder, ya sean éstos económicos, políticos, sectarios o ideológicos.

  5. Desarrollo de iniciativas bien definidas, realizables en el contexto de la Fundación y de sus rela-ciones institucionales, y que sean económica e instrumentalmente viables.

  6. Prioridad para las acciones solidarias, para aquéllas referidas a la educación y a la extensión cultural, y/o al montaje de estructuras o equipos de investigación y creación científica e intelec-tual.

  7. Planificación para etapas relativamente cortas en lo temporal y con permanente retroalimentación por la experiencia recogida a través del propio desenvolvimiento de las iniciativas.

  8. Coherencia: todas las iniciativas deben ajustar dentro de un esquema bien definido del desarrollo de la Fundación.

  9. Cooperación lo más amplia y estrecha posible con instituciones o entidades similares, pero siem-pre con cuidadosa retención de la propia identidad.

  10. Mecanismo operativo ágil, lo menos burocrático posible, consensuando sin hegemonías y con voluntaria abstención de todo lo que pueda menguar o parcializar el esfuerzo realizado.

  11. Sostenimiento de la idea básica del carácter prioritario del conocimiento de la biodiversidad regional, su composición, estructura, funcionamiento y también de sus factores causales, con el objeto de detectar sus tendencias y aportar bases para el manejo ambiental.

  12. Aporte permanente y participativo para el surgimiento y la profundización de la llamada "tercera cultura" (sensu John Bokerman, 1996) en el medio culto regional como garantía del incremento cualitativo de los aportes de la ciencia y de su compenetración interactiva con los demás sectores del pensamiento, del arte y de la creación intelectual.

 
 
 

Agradecemos las visitas recibidas
Inicio | Contáctenos | Créditos | Términos y Condiciones de Uso | Política de Privacidad  | Webmaster
La Fundación  | Actividades | Servicios | Publicaciones | Misceláneas
© 2006 Fundación de Historia Natural Félix de Azara
| Última actualización: 03/03/2008
biodiversidad arquelología ecología ecologia arqueologia animales historia dinosaurios ciencias naturales