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LA OCUPACIÓN HUMANA DE LA ISLA DE LOS ESTADOS
UN LUGAR MÍTICO Y SAGRADO CUYA NATURALEZA SE DEBE PROTEGER
La Isla de los Estados fue ocupada por grupos humanos
desde hace 2.700 años. Estas ocupaciones no fueron permanentes y
estuvieron condicionadas por las características ambientales de
su emplazamiento que no ofrece protección para la navegación
tanto a remo como a vela.
La Isla de los Estados es una isla "off shore" formada por
las estribaciones de la Cordillera de los Andes en el extremo sureste
del continente americano. La recorren dos hileras de montañas rocosas
que portan el sugerente nombre de "Cordillera del Diente o de la Raíz".
La isla también llevó el nombre de Jáius, que en la mitología
selk'nam documentada por la investigadora Anne Chapman, remite a la raíz
de todo. Pués en las aguas profundas del estrecho que la separa de
la Isla Grande de Tierra del Fuego, es donde lucharon los grande
espíritus del mar, el viento, el sol y la nieve. En ciertas épocas del
año el sol sale detrás de la isla, y los chamanes al pronunciar el
nombre de los grande espíritus eran irradiados por una fuerza mística
que los alentaba en su desempeño. Según el reverendo anglicano Thomas
Bridges, que trató con el pueblo yámana, la isla llevó el nombre de
Chuani-sin. La definió como el país que tiene una sobreabundancia de
comida.
La realidad es que en ella se puede apreciar gran parte de la
fauna antártica a sólo 28 kilómetros de Tierra del Fuego. En ella
conviven las comunidades que sobrevivieron a la explotación
indiscriminada ocu-rrida entre fines del siglo XVIII e inicios del siglo
XX.
Fue James Cook quién escribió en 1774:
"Es maravilloso ver como los diferentes
animales que habitan este pequeño lugar conviven unos con otros.
Parecería que cada uno tuviese un acuerdo táctico de no perturbar la
tranquilidad de los demás...". Hacia allí se dirigieron
entonces grupos de canoeros para consumir aves, moluscos, lobos marinos,
pingüinos y algunos cetáceos, cuyas construcciones fueron avistadas por
Fitz Roy en 1839. Los sitios arqueológicos descubiertos
presentaron importantes hallazgos de herramientas realizadas en huesos
de guanaco, ballena y varias aves, además de puntas de proyectil y
boleadoras en piedra.
La turbulencia del estrecho Lemaire impidió que la isla se
poblara como Tierra del Fuego. La isla fue llamada desde entonces el
"cementerio de barcos". Siguiendo a Victoria Horwitz, la ocupación
histórica representó distintos fines: servicios como la presencia de
un faro, institucional como la colonia penal, extractivas como la
búsqueda de maderas por parte de habitantes de las islas Malvinas, y las
factorías de pieles y grasa de lobo marino y pingüinos. El viejo faro de
1884 que inspiró la novela de Julio Verne fue desmantelado en el año
1997 para ser reconstruido en el mismo sitio y en la ciudad de Ushuaia.
Lamen-tablemente su reconstrucción significó la pérdida de información
arqueológica y su autenticidad como monumento histórico nacional.
Según el arqueólogo Marcelo Weissel, investigador de la
Fundación Azara y la Universidad Maimónides, el patrimonio natural y
cultural de la isla se compone de recursos extremadamente frágiles "La
Isla de los Estados es un lugar mítico y sagrado cuya naturaleza se debe
proteger".
Brindemos con sumo respeto en honor a la gran capacidad e
inconmovible coraje de los canoeros de an-taño.
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