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EL TURISMO COMO ALIADO DE LA NATURALEZA
El turismo es a nivel mundial una de las industrias que crece más
rápidamente al tiempo que constituye una de las fuentes de
ingreso y de empleo para muchos países en vías de desarrollo y
se está basando cada vez más en los ambientes naturales. En la
República Argentina constituye la segunda fuente de divisas
extranjeras, siendo sólo superado por las exportaciones de soja
y sus derivados.
El turismo nacional
e internacional crece en forma acelerada en nuestro país. Los lugares
turísticos más visitados en forma tradicional son entre otros: Cataratas
del Iguazú, San Carlos de Bari-loche, Glaciar Perito Moreno, Tierra del
Fuego y Península Valdés.
Sin embargo el
turismo es una actividad de doble filo. Tiene la posibilidad de
contribuir en forma positiva a alcanzar los logros socioeconómicos pero
al mismo tiempo, su crecimiento rápido y descontrolado puede ser la
principal causa de degradación del ambiente y la pérdida de iden-tidad y
tradiciones culturales.
Los recursos
biológicos y físicos constituyen el capital que atraen a los turistas.
Sin embargo, el estrés introducido por el turismo en los ecosistemas
frágiles aceleran y agravan su empobrecimiento.
Paradójicamente, el
éxito del turismo puede llevar a la degradación del ambiente natural:
por ejemplo, al disminuir un recurso natural disminuye el nivel de
atracción que ese sitio ejerce sobre el turismo, que es el bien esencial
que el turismo posee para ofrecer.
En lo que se refiere
a los beneficios económicos que el turismo produce, éste ciertamente
cons-tituye una oportunidad para el desarrollo econó-mico, la
diversificación de la economía y el crecimiento de las actividades
relacionadas. En los países en vías de desarrollo, contribuye
espe-cialmente contribuye con el alrededor del 1.5% del producto bruto
mundial.
El turismo es
también una fuente de ingresos y de empleo. El turismo basado en los
ambientes naturales (ecoturismo) es un segmento vital y creciente de la
industria del turismo y, a pesar de sus impactos negativos, y dado el
hecho que el turismo genera una fuerte proporción de los ingresos y dado
que una gran proporción de las actividades turísticas están basadas en
la naturaleza, el turismo posee sin dudas el potencial de producir
beneficios a la conservación de la diversidad biológica y al uso
sustentable de sus componentes.
Entre los beneficios
se hallan los ingresos directos provenientes del cobro de tazas de
ingreso a reservas o los pagos voluntarios para el uso de los recursos
biológicos.
Esos ingresos pueden
ser usados por ejemplo para el mantenimiento de las áreas naturales
protegidas.
En la Provincia de
Chubut, por ejemplo, la creación de reservas faunísticas provinciales
hace ya más de dos décadas atrás, trajo aparejado un desarrollo
creciente del ecoturismo orientado a las avistaje de ballena franca
austral, lobos y elefantes marinos, orcas, pingüino patagónico, etc. y
en la actualidad es la segunda industria en importancia en dicha
provincia, generando beneficios del orden de decenas de millones de
dólares.
El turismo
sustentable puede producir mejoras positivas a la conservación de la
biodiversidad, en especial cuando las comunidades locales están
directamente vinculadas con los operadores turísticos.
Si tales comunidades
locales reciben un ingreso de la empresa turística, ellas, a su vez,
incrementarán el valor del recursos que las rodea. Esto es seguido por
una mayor protección y la conservación del recursos que reconocen como
su fuente de ingresos.
Más aún el turismo
sustentable puede constituir una gran oportunidad educativa,
incrementando el conocimiento y el respeto hacia los ecosistemas
naturales y a los recursos biológicos.
Cuando se considera
el rol del turismo en el uso sustentable de los recursos biológicos y de
su diversidad es importante que sean completamente considerados los
impactos adversos del turismo que se pueden dividir en los impactos
ambientales y los socioeconómicos. Que generalmente son sufridos por las
comunidades locales.
El uso directo de
los recursos naturales, tanto renovables como no renovables para la
provisión de facilidades para los turistas constituye uno de los
impactos directos más significativos en ciertas áreas.
El uso de la tierra
para construir alojamientos y la elección del sitio, el uso de
materiales para la construcción, son factores esenciales. El uso de la
tierra puede causar erosión y pérdida de biodiversidad.
El impacto directo
sobre la composición de las especies y sobre la vida salvaje puede ser
causado por comportamientos incorrectos y por las actividades de turismo
no reguladas (por ejemplo: manejar fuera de los caminos, extracción de
plantas vivas, caza, disparos al azar, pesca deportiva, buceo, etc.).
Más aún, los
turistas y los medios de transporte de turistas pueden aumentar los
riesgos de introducción de especies foráneas, en tanto los modales y la
frecuencia de presencia de personas pueden perturbar el comportamiento
de los animales. Las actividades de construcción relativas al turismo
pueden producir alteraciones profundas al hábitat y a los ecosistemas.
La mayoría de las
veces esos impactos se deben a la planificación inapropiada, el
comportamiento irresponsable de los turistas y operadores y/o la falta
de educación y de concientización del impacto que pueden causar por
ejemplo los establecimientos hoteleros en las regiones costeras marinas.
La Convención para la Diversidad Biológica, de la cual la República
Argentina es signataria, se propone, entre otros propósitos, desarrollar
la planificación sustentable y el manejo de las actividades turísticas
en ecosistemas terrestres, marinos y costeros vulnerables que sean
importantes por su diversidad biológica.
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