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“GONZALO”: UN ANTIGUO DINOSAURIO CARNÍVORO PARIENTE
DE LAS AVES HALLADO EN LA ARGENTINA

Expedición a cargo del Museo Argentino de Ciencias Naturales
Bernardino Rivadavia
(MACN-CONICET), El Field Museum
y la Fundación Azara (CEBBAD-Universidad Maimónides)
El Hallazgo de “Gonzalo”
Un nuevo dinosaurio carnívoro, apenas del tamaño de un pavo, y 95 millones de años de antigüedad, fue descubierto en La Buitrera, una localidad fosilífera situada cerca de Cerro Policía, en el noroeste de Río Negro, a unos 1.300 kilómetros de Buenos Aires.
El hallazgo fue realizado por el equipo de exploración del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires, liderado por el paleontólogo Sebastián Apesteguía y Peter J. Makovicky, del Field Museum of Natural History de Chicago, con la participación de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara (CEBBAD-Universidad Maimónides).
Apesteguía, que se halla trabajando en la zona desde 1999, junto a los estudiantes Federico Agnolín y Pablo Gallina, y los técnicos Jorge y Fabián González, han hallado en el área un cúmulo de fauna impresionante que se halla en estudio e incluye dinosaurios, serpientes, mamíferos, tortugas y reptiles esfenodontes, los últimos ya dados a conocer en 2003.
La expedición de 2003 permitió el hallazgo de restos fragmentarios de los pies de un pequeño dinosaurio carnívoro que se metían en la roca. Con la ayuda de Makovicky pudieron extraer un “bochón” de 500 Kg de roca rojiza que contenía los frágiles huesos. Tras más de un año de preparación del fósil y estudios comparativos en la Argentina y Estados Unidos, el trabajo científico fue publicado en el último número de la prestigiosa revista científica inglesa Nature. El título del trabajo en inglés es “The earliest dromaeosaurid theropod from South America”. Este dinosaurio, nombrado
Buitreraptor gonzalezorum, constituye el más completo de los dinosaurios carnívoros pequeños hallados en América del Sur.
La expedición fue financiada por The Jurassic Foundation, la NASA, contó con la ayuda de ANAEROBICOS S.A. y fue realizada mediante un convenio con la, del Gobierno de la Provincia de Río Negro. Ésta entidad permitió llevar el material a Chicago para su preparación, tras lo cual, los fósiles retornaron a nuestro país para ser depositados en un museo rionegrino.
La reconstrucción en vida es obra del paleoartista Jorge González y la reconstitución del cráneo de Pablo Chiarelli. La preparación del fósil es obra de los técnicos Akiko Shinya, Jorge González y Pablo Chiarelli.
Los dinosaurios dromeosáuridos y el origen de las aves

Los dromeosáuridos constituyen uno de los grupos de dinosaurios más conocidos entre el público general. Este grupo de dinosaurios carnívoros al que pertenecen los famosos velocirraptores, los villanos de Parque Jurásico, y los troodóntidos, los dinosaurios de mayor coeficiente cerebral y visión estereos-cópica, se halla cercanamente emparentado con las aves.
Hasta hace muy poco, se pensaba que este tipo de dinosaurios era exclusivo del hemisferio norte. En los últimos años, con los trabajos de José F. Bonaparte y Fernando Novas, restos fragmentarios comen-zaron a aparecer, permitiendo suponer que estos dinosaurios podrían haber vivido también en la Pata-gonia hacia fines del Cretácico superior.
¿De donde venían entonces? ¿Cómo llegaron a la Patagonia desde el Hemisferio Norte? El hallazgo del
Buitreraptor gonzalezorum, apodado “Gonzalo” permite dar algunas respuestas.
En primer lugar, la antigüedad de “Gonzalo”, unos 92 a 95 millones de años, prueba que los dro-meosáuridos estaban presentes en la Patagonia desde hace mucho tiempo, probablemente desde antes que los supercontinentes del hemisferio norte (Laurasia) y del hemisferio sur (Gondwana) se separaran. Esto se sustenta también en los estudios de parentesco realizados, que muestran que “Gonzalo” es un unenlagino, es decir, que está más cercanamente emparentado con otros dromeosáuridos del hemisferio sur, como
Unenlagia y Rahoonavis.
¿Qué significa esto? Que los dromeosáuridos se originaron antes de que se separaran las masas con-tinentales del hemisferio norte y sur, y su linaje, separado en dos, puede ser rastreado con fósiles (y no sólo en teoría) hasta el Jurásico, posiblemente unos 180 millones de años atrás.
A diferencia de la imagen que se tiene de muchos dromeosáuridos del mundo, “Gonzalo” tenía un hocico muy largo y angosto, con pocos dientes pequeños y sin serrucho, lo que recuerda la pérdida de dientes que se daría también en sus parientes más cercanos: las aves.
Los buitrerraptores eran dinosaurios pequeños, ágiles aunque magros, confiados más en su velocidad y destreza que en su fuerza física. Seguramente se movían en grupos de caza coordinados, atentos a las presas y a posibles depredadores como los gigantescos giganotosaurios o los cocodrilos terrestres.
Lo más interesante del “Gonzalo” son sus largos brazos, tan largos que parecen haber portado alas, una característica que hemos visto ya en la evolución de las aves, pero no en otros terópodos no voladores, y que nos sugiere que el vuelo pudo surgir más de una vez entre los dinosaurios carnívoros. Seguramente “Gonzalo” estaba recubierto por plumas y en su pecho se ha encontrado una fúrcula, o “huesito de la suerte”, hueco y muy semejante al de los pájaros. La pelvis era semejante a la de las primeras aves pero ¿volaba “Gonzalo”? Probablemente no, su cola era demasiado larga y su cuerpo aún demasiado grande, así que tal vez sólo diera grandes saltos planeados para caer sobre sus presas.
El esqueleto fue hallado articulado, con la cabeza ubicada cerca de la cola, como suelen quedar muchos animales al morir, cuando se secan y acortan los ligamentos de la nuca y el cuello. Hasta el momento, es el dromeosáurido más antiguo hallado en el hemisferio sur, pero su presencia pronostica nuevos des-cubrimientos.
Otro esqueleto de Buitreraptor contribuyó a comprobar detalles ausentes en el primer ejemplar, como la garra “raptorial” del segundo dedo del pie, en forma de hoz. Tras los estudios iniciales, dos individuos más de distinto tamaño fueron descubiertos en el área, lo que nos permitirá entender cómo se desa-rrollaban sus proporciones con la edad.
¿Cómo es que “Gonzalo”, del Cretácico superior (92 a 95 millones de años atrás) es un pariente primitivo de las aves, si estas aparecieron en el Jurásico superior (150 millones de años atrás)? Parientes de “Gonzalo” existían probablemente desde hace casi 200 millones de años, algunos se extinguieron, otros siguieron viviendo, pero todos evolucionando a su ritmo. Algunos de esos parientes tuvieron brazos muy largos, otros brazos muy cortos. Entre los primeros, algunos, muy livianos y con fúrcula y esternón desarrollado, se convirtieron en las aves que hoy conocemos, mientras que otros, como “Gonzalo”, fueron muy ágiles y aprovecharon sus ventajas en tierra firme, aunque tal vez volaran un poco.
A lo largo del Cretácico, las diferencias se hicieron más notorias entre los dromeosáuridos del norte y los del sur (unenlaginos), lo que nos dice que en el sur los dinosaurios carnívoros ocuparon una gran diversidad de ambientes. Los buitrerraptores se convirtieron en los principales depredadores pequeños, compartiendo el botín con los estrafalarios noasaurios, alimentándose seguramente de pequeños mamíferos, tortugas, peces y animales muertos. En el hocico de “Gonzalo” se ven marcas de dientes de otro buitrerraptor, pero no sabemos si lo lastimó en vida o se alimentó de él después de muerto.
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