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Así como la “urbanización”
avanza sobre la pampa, transformando las mejores tierras de cultivo del
país en rutas, countries, barrios privados e incluso villas miseria,
similar destino están recibiendo los talares, única formación boscosa de
la provincia. Su distribución es coincidente con los principales
asenta-mientos del hombre desde la propia fundación de Buenos Aires por
Don Pedro de Mendoza, en las inmediaciones del hoy Parque Lezama, que
por entonces era un talar.
Esta formación boscosa
está asociada a las márgenes del río Paraná por el norte y del de La
Plata por el sur, y el hombre siempre se asentó cerca de las márgenes de
los ríos para favorecer las comunicacio-nes, y realizar sus actividades.
Esto es casi obvio y coincidente, lo que no es obvio ni mucho menos es
la falta de memoria y el absoluto olvido de nuestro paisaje nativo. Ha
desaparecido de la conciencia colectiva de los ciudadanos de Capital y
Gran Buenos Aires el bosque de Buenos Aires. Ignoramos el tema, a pesar
de que la toponimia nos lo manifiesta en muchísimos lugares, por
ejemplo, “el Talar de Pacheco”, o “Monte Grande”, o “San Miguel del
Monte”, aunque este último quizás es más fácil asociarlo hoy a algún
monte de eucaliptus.
Esta falta de conciencia,
es un manifiesto desconocimiento de nuestro patrimonio cultural y
natural, todo el desarrollo de nuestra ciudad se realizó dentro de este
ambiente natural y hoy es el gran olvidado.
El rescate de esta memoria
dormida es parte del desafío del grupo de gestión “Estrategias para la
Con-servación de los Talares Bonaerenses” de la Fundación de Historia
Natural Félix de Azara, la puesta en valor de esta formación vegetal
donde el tala es el elemento más característico, asociado con el
alga-rrobo blanco, el ombú, el espinillo en las formaciones del norte, y
el coronillo y sombra de toro en las del sur. Las variadas enredaderas y
epífitas que adornan los árboles más las plantas que crecen bajo ellos y
son el refugio de una abundante fauna, dan al bosque una interesante
biodiversidad, la más alta de la pro-vincia. Hoy está sucumbiendo gracias
a la homogeneidad de los ambientes artificiales creados por noso-tros y
al avance de los intereses inmobiliarios.
Pero no todo está perdido,
varias reservas y sitios de interés contienen importantes muestras de
este ambiente, el lograr mantenerlas, ampliarlas y descubrir nuevos
sitios es parte de nuestra tarea. Quere-mos conformar una red de
especialistas, colaboradores e interesados en la conservación del bosque
nativo y para comenzar realizaremos unas Jornadas por la Conservación de
los Talares en la sede de la Universidad CAECE, sita en la calle Tte.
Gral. Juan D. Perón 2933, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los días 25,
26 y 27 de marzo de 2004. Súmese a este desafío.
Gestión Talares
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