I CONGRESO "OSVALDO A. REIG" DE VERTEBRADOLOGÍA BÁSICA 
Y EVOLUTIVA E HISTORIA Y FILOSOFÍA DE LA CIENCIA

I CONGRESO "OSVALDO A. REIG" DE VERTEBRADOLOGÍA BÁSICA 
Y EVOLUTIVA E HISTORIA Y FILOSOFÍA DE LA CIENCIA

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS TORTUGAS

Marcelo S. DE LA FUENTE
Departamento Paleontología Vertebrados, Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, Paseo del Bosque s/nº (1900) La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
 

Las tortugas con las extremas modificaciones en el esqueleto postcraneano que se distinguen en las espe- cies vivientes aparecen en el Triásico Tardío (hace apro- ximadamente 210 millones de años). La repentina aparición de los quelonios en el registro fósil, con sus derivadas estructuras postcraneanas, desconcertaron durante años a los científicos que rastreaban los oríge- nes de este peculiar grupo de amniotas. Tanto es así que algunos de ellos han llegado a proponer una hipó- tesis saltacionista para sostener la súbita aparición del grupo en el Triásico Tardío. Sin embargo, en los últimos años se ha reavivado el debate sobre el origen de las tor- tugas. En este sentido, dos hipótesis contrapuestas son claramente reconocidas. Una de ellas es la sostenida por el paleontólogo Michael Lee de la Universidad de Sidney. Este autor, en una serie de artículos publicados entre 1993 y 1996, retoma las ideas expresadas por W. Gregory en 1946, y propone en el marco de la sistemática filogenética a los Pareiasauria y más recientemente a las formas acorazadas enanas de este grupo como las formas más estrechamente emparentadas con las tortugas. Los pareiasaurios constituyen un peculiar grupo para- filético de reptiles paleozoicos, generalmente de gran tamaño, con excepción de la formas acorazadas mencionadas (las cuales alcanzan un tamaño moderado). La hipótesis enunciada por M. Lee permite explicar la repentina aparición en el Triásico del "Bauplan" que caracteriza a las tortugas. Las ideas de W. Gregory revitalizadas por M. Lee se sustentan en la clasificación tradicional de los reptiles propuesta a principios del siglo XX por S. Williston. Dicha clasificación se basa en un solo carácter clave: la presencia o ausencia de aperturas y el estilo de fenestración de la región temporal del cráneo. En tal sentido, los reptiles en los cuales el cráneo esta completamente osificado sin fenestras son anápsidos. Estos incluyen unas cuantas formas paleozoico-triásicas como los extintos captorinomorfos, los procolofónidos, los pareiasurios y las tortugas. Por otra parte, las serpientes, los lagartos y los dinosaurios son diápsidos, caracterizados por poseer dos fenestras temporales. Es interesante destacar que autores como E. Goodrich y G. de Beer, a principios del siglo XX, han propuesto que la condición anápsida del cráneo de las tortugas ha sido adquirida secundariamente. Estas ideas dieron sustento a una nueva hipótesis desarrollada por O. Rieppel, del Field Museum de Chicago, quien consideró a las tortugas como diápsidos que comparten un antecesor en común con los sauropterigios basales. A diferencia de la anterior propuesta, ésta no logra explicar el origen del patrón corporal de los quelonios. Las tortugas con rasgos más primitivos que se conocen (i.o. Proganochelydia) se caracterizaban por un caparazón bien desarrollado y carecían de dientes sobre los maxilares y dentarios (reemplazados por una ranfoteca córnea) como en las tortugas vivientes, pero a diferencia de éstas poseían placas dentarias en el paladar. Dichos quelonios aparecieron en el Noriano. Hasta hace poco se conocían tres regiones del mundo de las que se habían recuperado tortugas proganoquelidias de rocas de antigüedad noriana: el actual territorio alemán, el sudeste de Asia y Groenlandia. Estas tres áreas corresponden a sectores septentrionales del supercontinente Pangea. Recientes hallazgos de tortugas triásicas en el ámbito del Parque Nacional de Talampaya (Provincia de La Rioja, Argentina) revelan la existencia de un nuevo grupo basal de quelonios raptoquelidios (australoquélidos), de antigüedad equivalente a la de los proga- noquelidios pero con rasgos más avanzados en el basicráneo, distribuidos en las regiones meridionales de Pangea. Los australoquélidos y los "modernos" casiquelidios (criptodiros + pleurodiros) comparten un antecesor en común.

        
 

Agradecemos las visitas recibidas
© 2006 Fundación de Historia Natural Félix de Azara | Última actualización: 26/11/2006 | Webmaster
biodiversidad arquelología ecología ecologia arqueologia animales historia dinosaurios ciencias naturales