Pocos
conceptos de la ciencia han provocado tantas polémicas como el concepto
de especie. El debate tuvo su inicio en la antigua Grecia. La teoría
de la clasificación de Aristóteles se alimentó de ideas
platónicas, pero fue Aristóteles -quizá el primer biólogo
teórico- quien le dio rango de debate biológico y propuso una
caracterización sobre la entidad de la especie biológica. El cambio
ocurrido en el debate sobre el concepto de especie consiste en su extensión
a otros campos de la ciencia empírica como la antropología y la
psicología del desarrollo. Dichas disciplinas han aportado a la filosofía
de la biología un interesante cúmulo de datos empíricos
para explorar las habilidades cognitivas de categorización que posee
la mente humana, como también la producción -a partir de la experiencia
corriente-, de sistemas de clasificación (Folk Taxonomy) que reflejan
y sistematizan las diferencias y las semejanzas encontradas en los seres vivos.
Este giro cognitivo aporta un enfoque interdisciplinario de investigación
que puede ser una fuente de problemas para la ciencia y para la filosofía.
Entre los aspectos interesantes del debate se replantea en otros términos
el problema del pluralismo: ¿hay diversos criterios de definición
de la especie?; el esencialismo: ¿existen caracteres objetivos que sean
condición sine qua non en el reconocimiento y clasificación
de una especie?; el de la relación entre las clasificaciones expertas
y las producidas por el sentido común: ¿interactúan o se
influyen y en qué medida? El balance de esta interacción no aporta
aún una última palabra pero contribuye a la crítica conceptual
desde la perspectiva de varias disciplinas. Y llega en casos extremos hasta
la propuesta de eliminar el concepto de especie. |