EL MOVIMIENTO POSITIVISTA
EN EL PARAGUAY Y SU ESCASA
REPERCUSIÓN SOBRE EL DESARROLLO Y LA PROMOCIÓN
DE LA CIENCIA EN ESA NACIÓN
Julio Rafael CONTRERAS
1 y Emerenciano RAMÍREZ VILLASANTI 2
1. Área de Vertebrados,
Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Avenida Ángel
Gallardo 470 (1405)
Buenos Aires, Argentina. 2. Universidad de Pilar, Ñeembucú, Paraguay.
El movimiento positivista
arribó al Paraguay con sensible retraso en relación con su difusión
en Hispa-noamérica. Las primeras expresiones de carácter doctrinario
de la corriente aparecieron interiormente en momentos en que ya devenía
la transición hacia un pensamiento latinoamericano francamente antipo-sitivista.
Esa situación respondió esencialmente a causas históricas
relacionadas con el período cruento (1865-1870) y la postguerra (1870-ca.1900)
del conflicto conocido como Guerra Grande o Guerra de la Triple Alianza. Entre
los protagonistas locales del positivismo se destacan Cecilio Báez (1862-1941),
uno de sus introductores y principal sostenedor, Manuel Domínguez (1868-1935),
el malogrado Blas Garay (1873-1899) y el más tardío epígono
del movimiento, Justo Prieto (1897-1982). Al contrario de lo acaecido en otros
países americanos, el positivismo paraguayo tiene escasa proyección
evolucionista y apenas si aparece involucrado en el desarrollo de una ciencia
nacional. Su principal manifestación se dio en las áreas política,
educacional y en los estudios históricos y del derecho. Ninguno de los
positivistas reco-nocidos desarrolló investigaciones en el ámbito
de las ciencias naturales y los que atendieron algunos temas de estas disciplinas
lo hicieron desde un punto de vista más bien filosófico, en el
contexto de sus interpretaciones históricas, sociológicas o económica.
Como expresión escrita predomina el ensayo, gé-nero que especialmente
para la producción historiográfica era el preferido de la mayoría
de los intelectuales de la época de efervescencia positivista. En el
Paraguay el campo puramente literario pasó de un romanticismo desusadamente
persistente, inspirado en el sufrimiento paraguayo resultante de la tragedia
del '70, al modernismo que se inició con la generación novecentista.
El cultivo de la ciencia, en particular el de las de la tierra y de la vida,
en el período 1870-1932 (años de entreguerra y ruptura histórica
por la iniciación de la guerra del Chaco, 1932-1935) quedó restringido
a la obra de extranjeros, algunos de ellos radicados definitivamente en el Paraguay
y a la de notables y excepcionales perso-nalidades locales que no lograron integrar
un panorama homogéneo y estable de desarrollo científico. Se analizan
las posibles causas de esa situación.
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