DOMINGO PARODI UN
CURIOSO Y ENIGMÁTICO PERSONAJE DE LOS COMIENZOS DE LA CIENCIA RIOPLATENSE:
SUS VIDAS URUGUAYA, PARAGUAYA Y ARGENTINA
Julio Rafael CONTRERAS
1 y Alfredo BOCCIA ROMAÑACH 2
1. Área de Vertebrados,
Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Avenida Ángel
Gallardo 470 (1405) Buenos Aires, Argentina. 2. Academia Paraguaya de la Historia
y Sociedad Científica de Paraguay, Asunción, Paraguay.
Domingo Parodi nació
en Génova en 1823, entonces en el Reino Sardo, y falleció en París
a fines de 1879. En 1833 ya estaba con su familia en Montevideo iniciando la
etapa uruguaya de su vida. Desde niño comenzó su aprendizaje como
boticario y en 1843 obtuvo su título de farmacéutico. Actuó
en el medio adquiriendo prestigio como químico y como auxiliar médico.
Desde 1853 hasta 1855 integra la Sociedad de Medicina Montevideana. Al mismo
tiempo, con su familia y con algunos de los muchos sardos radicados en la región
se vincula a las actividades económicas y de navegación de cabotaje
en los ríos de la Plata, Paraná y Paraguay, comerciando con cueros
y yerba mate. En 1856 Parodi se traslada a Asunción. Inicia su segunda
vida, con una botica en Asunción, un establecimiento comercial de cueros
en Trinidad y una relación estrecha con las altas esferas del poder y
la riqueza. Recorre parte del país, analiza muestras de tierra y minerales
en busca de elementos para su uso bélico, introduce la fotografía,
la lotería y la fabricación de hielo en el país y publica
artículos sobre farmacología y citoquímica en Buenos Aires.
Se vincula con el botánico sueco Eberhard Munck y lo apoya en la formación
de un herbario y en sus estudios botánicos. Al iniciarse la guerra de la
triple alianza en 1865 es rico y próspero. Se ingenia para no ser movilizado
hasta que el derrumbe de la línea fortificada en Humaitá acerca
la guerra a Asunción. Inicia 1869 incorporado al cuartel del Mariscal
López en Azcurra, en el entorno personal del jefe paraguayo. Permanece
allí hasta la marcha del ejército paraguayo hacia el norte, en
agosto de 1869, cuando queda en Azcurra con un extraño mandato de López
y con cuantiosos bienes en sus manos. En tanto, y muy cerca, muere Munck en
prisión consumido por privaciones, tal vez asesinado. Parodi cae en manos
de fuerzas brasileñas. Lo envían a Asunción donde hubo
un simulacro de proceso. Logra salvar gran parte de sus bienes y salir hacia
Uruguay en 1870. Lleva consigo herbarios y notas botánicas. En 1872 se
radica en Buenos Aires -sede de su tercera vida- donde goza de prestigio como
fitoquímico y farmacéutico. Completa su carrera y se gradúa en Farmacia. Asciende en puestos académicos, figuración social
y prestigio. Comienza una seria profusa de publicaciones botánicas, ciencia
en la que carecía de entrenamiento. Publica acerca de la flora paraguaya
y después sobre la de Misiones y Corrientes. Tiene actuación en Academias
y en la Universidad de Buenos Aires. Es un rico empresario de farmacia y droguería.
Enfermo de cáncer viaja a París en 1889 y en diciembre de ese
año fallece recibiendo homenajes generalizados. El botánico suizo
Emilio Hassler, junto al paraguayo Teodoro Rojas examinaron los herbarios supuestamente
de Parodi y comprobaron que eran los del malogrado Munck. En 1908 denuncian
el caso. Un silencio piadoso, vergonzante y prudente cubre el caso. El hombre
de las tres vidas, que más parece salido de las páginas de una
novela espera aún el esclarecimiento póstumo de su caso, especialmente
de su relación con el malogrado Munck.
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