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PARA
CONSERVAR LOS RECURSOS NATURALES
EN ÁREAS MILITARES
Miles de hectáreas se sumarían a la superficie de
áreas naturales protegidas de la Argentina.

Hace unos años atrás en la Administración de Parques
Nacionales (APN) había surgido la inquietud de tratar de que algunas áreas
naturales que se encontraban en manos de las Fuerzas Armadas pudieran integrar
el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de nuestro país, mediante algún acuerdo
de administración y manejo compartido entre la APN y las Fuerzas Armadas.
En el año 2004 por su parte la Fundación Azara se interesó
también en el tema elevando al Diputado Nacional Dr. Juan Manuel Irrazabal en
2005 un proyecto de ley en la misma dirección que luego se presentó a la
Ministra de Defensa de la Nación, Dra. Nilda Garré y su equipo de asesores.
Con posterioridad las iniciativas de la Administración de
Parques Nacionales, que además cuenta en su Directorio con una representante por
Defensa, y de la Fundación Azara (vía la Honorable Cámara de Diputados de la
Nación, y luego el Ministerio de Defensa) convergieron en un único proyecto: un
convenio de comanejo entre Parques Nacionales y Defensa para conservar áreas
naturales de gran valor para la conservación que son propiedad de las Fuerzas
Armadas.
Finalmente el Ministerio de Defensa de la Nación y la
Administración de Parques Nacionales firmaron ayer en el despacho presidencial
de la Casa de Gobierno un convenio marco para desarrollar en forma conjunta
políticas activas en materia de conservación dentro de una serie de áreas
militares.
Estuvieron presentes el Presidente de la Nación, Dr. Néstor
Carlos Kirchner; el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el Secretario de
Turismo de la Nación, Enrique Meyer y los vocales del Directorio de la
Administración de Parques Nacionales María Cristina Armatta (por Defensa),
Patricia Gandini y Raúl Chiessa (por Turismo).
El convenio entre Defensa y Parques Nacionales permitirá la
preservación ambiental de varias áreas que son administradas por las Fuerzas
Armadas.
El convenio fue firmado por la Ministra de Defensa, Dra.
Nilda Garré y por el Presidente de la Administración de Parques Nacionales, Ing.
Héctor Espina; y aumentará el porcentaje de la superficie del territorio
nacional protegido, que llegará a 6,78% (unas 16 millones de hectáreas) y
establece la creación de un Comité Ejecutivo que desarrollará su actividad en
los espacios terrestres, marinos, aéreos, lacustres y acuíferos determinados
para conformar los "Espacios Naturales de Interés para la Conservación de la
Biodiversidad".
Según un comunicado de prensa emitido por la Administración
de Parques Nacionales la Ministra Garré señaló: "este convenio busca
consolidar el rol que Defensa tiene en la preservación del medio ambiente y en
el uso racional de los recursos naturales". Por su parte, Espina destacó que
"estos espacios naturales de interés para la conservación no pasan a ser
Parques Nacionales, sino que seguirán dependiendo del área de Defensa, de cada
una de las fuerzas; pero a través de este convenio se articula una sinergia
entre ambas instituciones que permitirá proteger el valor de los recursos
estratégicos que allí se encuentran. Básicamente es un plan de manejo con
zonificación, algunos con protección más estricta y otros con posibilidades de
uso público".
Los espacios iniciales sobre los que se elaborarán planes de
manejo específicos y que fueron propuestos en el proyecto inicial de la
Fundación Azara son:
- Los Manantiales:
ubicado en el sudoeste de San Juan, incluye un sector de alta montaña
con su fauna y flora peculiar adaptada a condiciones muy rigurosas. Allí
nacen numerosos ríos y torrentes de importancia económica para la provincia.
Contiene al magnífico cerro Mercedario, la altura máxima de San Juan y
limita al sur con el Parque Provincial Aconcagua en Mendoza, por lo que se
crearía una unidad de conservación de gran importancia y representativa del
“techo de América”.
- Tupungato:
en el noroeste de Mendoza para crear un corredor de alta montaña
protegido con el Parque Provincial Aconcagua, ubicado apenas más al norte y
el área anterior. Es una reserva provincial no implementada que contiene
terrenos del Ejército a los que urge manejar con el criterio de reserva
natural. Esto se ve facilitado por su difícil acceso. El volcán Tupungato y
algunas concentraciones de guanacos son sus principales atractivos en un
marco paisajístico imponente.
- Quebrada del Portugués:en Tucumán en
los faldeos del Aconquija. La provincia ya lo declaró reserva provincial
pero entendemos que el dominio es del Ejército, lo que crea una situación
confusa que impide su adecuado manejo. Incluye sectores de alta montaña con
anfibios, reptiles, aves y plantas endémicas del macizo del Aconquija que
alguna vez fue proyectado como Parque Nacional y marginalmente bosques de
aliso del cerro. Limita con la Reserva Provincial La Florida, una de las más
antiguas del país y complementa a la Reserva Provincial Quebrada del Río
Los Sosa, la Reserva Provincial Cumbres Calchaquíes, la Reserva Provincial
Santa Ana y el Parque Nacional Campo de los Alisos. Todo este conjunto
merece una atención especial, dado que allí nacen los ríos que riegan las
zonas llanas del Tucumán.
- Puerto Península: en el noroeste de Misiones para crear la primera Reserva Natural
Tripartita de Sudamérica. Allí quedaron 7.500 ha remanentes de una propiedad
mayor del Ejército Argentino. Afortunadamente, las otras 7.500 ha se
declararon Parque Provincial Puerto Península “Luis Honorio Rolón”. Limita
al norte con el ejido de Puerto Iguazú que se ha expandido
descontroladamente hasta los bordes de la propiedad y permite a través de
sus selvas que el Parque Nacional Iguazú se contacte con el Alto Paraná y a
través de éste con el Monumento Científico Histórico Puerto Bertoni que
administra la dirección de Parques Nacionales del Paraguay. Protege
manchones de palo rosa y palmito y numerosísimas especies animales.
- Campo Sarmiento: en Diamante en Entre Ríos para ampliar el Parque Nacional Predelta.
Actualmente el área del parque abarca sólo terrenos anegadizos impidiendo la
construcción de la infraestructura necesaria para su correcto manejo. Además
las barrancas poseen selvas en galería muy diversas y no contenidas en el
diseño actual del parque. Al sumar este terreno se contaría con ese ambiente
tan rico y necesitado de protección y con la terraza para construir la
infraestructura de apoyo.
- Magdalena: en el nordeste de Buenos Aires. Incluye un terreno del Ejército con
tupidos talares costeros del Río de la Plata. Estos bosques apenas están
representados en la Reserva Natural Otamendi y son los que poblaban el
terreno donde actualmente se alza el cinturón industrial Rosario-Buenos
Aires-La Plata. En este sitio llama la atención además del tala, la
presencia del coronillo (Scutia buxifolia), especie muy perseguida
por su leña y los matorrales ribereños y juncales del Río de la Plata.
- Arsenal Naval Azopardo: en Azul para que unido a la Reserva Provincial Boca de las Sierras
proteja la pampa bonaerense en las sierras de Tandil con sus especies únicas
de plantas, como la Mimosa tandilensis. La escasez de reservas
naturales de la Nación en la región pampeana y en particular en este
distrito pampeano austral recomiendan que al menos parte de esta superficie
se maneje como área protegida y fomentar allí el uso científico y
ecoturístico.
- Punta Bs. As.:en Península Valdés, en la provincia de Chubut para convertirla en
núcleo de esta reserva provincial declarada Patrimonio de la Humanidad. Está
en la boca del Golfo San José que es Parque Marino Provincial. Es un terreno
de la Armada ubicado en un sitio estratégico para la conservación, dado que
el Golfo San José es clave para la cría de la ballena franca austral (Eubalaena
australis), especie declarada Monumento Natural Nacional y por la cual
no se ha podido tomar medidas concretas por carecer la APN de terrenos
vecinos a sectores marinos claves para la especie. Además tiene
concentraciones de aves marinas y pinnípedos en especial del elefante marino
austral (Mirounga leonina), foca gigantesca que tiene en la Península
Valdés su único apostadero continental de cría en el mundo. Incluye un
sector de estepas con guanacos, choiques y maras, entre otras especies
características.
- Cabo Blanco: en Santa Cruz. Es un faro
con loberías del lobo marino de dos pelos o "foca peletera" (Arctocephalus
australis) en los roquedales vecinos. También crían allí el cormorán
cuello negro (Phalacrocorax magellanicus) y el cormorán gris (Phalacrocórax
gaimardi). Es reserva provincial pero carece de implementación y el faro
depende del Servicio de Hidrografía Naval. Es interesante señalar que cuando
Santa Cruz era Territorio Nacional, el área había sido declarada Reserva
Natural de la Nación.
- Base CELPA de la Fuerza Aérea: en la
boca de la albufera de Mar Chiquita en Bs. As. El sitio es importante por
sus aves migratorias y elementos pampeanos. Es vecino a una reserva
provincial y ya es Reserva de la Biosfera. Actualmente el predio es uno de
los mejor conservados del área por lo que sería importante manejarlo con un
criterio conservacionista, compatibilizando su uso actual con el interés
científico y ecoturístico del área donde la provincia tiene destacados
algunos guardaparques y la APN los tuvo en el pasado, debiendo retirarlos
ante la falta de avance de esta propuesta.
- Campo de Mayo: en el conurbano bonaerense. Es uno de los últimos pulmones verdes en esta
zona densamente poblada y transformada, donde complementa a la Reserva
Otamendi. Si bien no toda el área tiene mérito de reserva natural hay
sectores como La Tosquera en Don Torcuato que es una vieja cantera inundada
que han sido propuestas por una ley Nacional, actualmente en tratamiento
como Reserva Natural Educativa a cargo de la APN. Además de este sector, las
viejas forestaciones de Eucaliptos han generado en su estrato inferior un
renuevo de bosques de talares, que originalmente poblaban el área y con un
adecuado manejo podrían recuperarse como valiosas reservas. Su valor
educativo y ecoturístico y su inmejorable ubicación (que la hace apetecible
para intereses inmobiliarios o de expansión urbana de los municipios
vecinos), recomiendan concretarla a la brevedad.
A los que se les agregó luego Campo General Belgrano (Salta)
y Cuartel de Vigilancia de Ciudad de La Paz (Entre Ríos).
El por qué de la iniciativa
La
República Argentina cuenta con 328 áreas protegidas las cuales apenas cubren una
superficie de más de 16 millones de hectáreas (5,7 % del país, sin considerar el
territorio insular y Antártico). De estas áreas protegidas, 33 constituyen
unidades de jurisdicción nacional (unas 3,6 millones de ha.) que se encuentran
bajo la autoridad de la Administración de Parques Nacionales (APN). Las
restantes presentan diversos tipos de dominio (públicos provinciales,
municipales, comunitarios, universitarios y privados) distribuidos en las
veintitrés jurisdicciones provinciales y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
sujetas a distintos tipos de gestión (gubernamental, provincial, municipal, a
cargo de ONGs, etc).
La Administración de Parques Nacionales es el organismo que planifica y ejecuta -con proyección
nacional e internacional- la conservación de la diversidad biológica y cultural
de las áreas protegidas bajo su jurisdicción. Como se ha dicho, el Sistema
Federal de Áreas Protegidas (integrado por Parques y Reservas Nacionales) cuenta
con apenas un 1,28 % de zonas protegidas, por lo que puede deducirse, que tan exiguo porcentaje no
representa ni siquiera la mayoría de los ambientes de nuestro país. En este
punto vale recordar que otros países latinoamericanos cuentan con importantes
porcentajes de áreas naturales protegidas. El caso de Venezuela, un país que
bien podría –económica y socialmente- acercarse a nuestra realidad, es notable
pues mantiene un 32,71 % de la superficie nacional protegida. Otros países de la
región, puntales en cuanto a porcentaje de territorio protegido como área
natural, son Ecuador (con el 25,48 %), Costa Rica (con el 24,87 %) y Panamá (con
el 23,01 %). Por otra parte, los más recientes avances en las disciplinas
científicas relacionadas con la conservación de la diversidad biológica,
reconocen la importancia de establecer corredores biológicos que enlacen
diferentes áreas protegidas a través de paisajes con usos más variados, como
única forma de evitar los altos niveles de extinción de especies que se producen
inevitablemente en áreas protegidas aisladas. Todo ello hace que nuestro sistema
de áreas protegidas deba ser complementado creando nuevas áreas que aseguren la
efectiva preservación de los recursos que encierran pues los niveles actuales de
áreas protegidas estrictas parecen ser bajos respecto del mínimo aconsejable
para garantizar el cumplimiento del Convenio sobre Diversidad Biológica, al que
la Nación adhirió en octubre de 2004. Históricamente, la Administración de
Parques Nacionales ha creado nuevas áreas utilizando terrenos fiscales, otros
recibidos en donaciones o bien expropiando o adquiriendo inmuebles de especial
interés conservacionista (más del 90% del territorio argentino se encuentra bajo
dominio privado); teniendo en consideración la escasa posibilidad de continuar
con la tarea de dicha creación por los medios mencionados, es clara y precisa la
limitación que se enfrenta para el tan necesario crecimiento del área cubierta
por el organismo.
En este nuevo milenio, nuestras Fuerzas Armadas,
en busca de consolidar su armoniosa inserción en la sociedad argentina, están
convocadas para cumplir nuevos y diversos roles, listando entre sus objetivos el
contribuir a la preservación del medio ambiente. Sabido es que las distintas
fuerzas cuentan, a lo largo y a lo ancho de la República, con numerosas unidades
y destacamentos, muchos de los cuales tuvieron que ser arrendados para
actividades forestales o de agricultura para poder solventar su mantenimiento.
Las mismas limitaciones de acceso han permitido que un buen número de ellos se
encuentren libres de depredación o de extracción, lo que ha mantenido en
condiciones óptimas los ambientes naturales que representan.
Varios países llevan adelante iniciativas en este sentido. Valgan para el caso
dos ejemplos: en Estados Unidos de América en 1990 fue iniciado del programa
“Partners In Flight” (“Compañeros en Vuelo”) como respuesta a la creciente
preocupación por la declinación en las poblaciones de varias especies de aves
terrestres y para hacer énfasis en la conservación de las aves excluidas de las
iniciativas conservacionistas existentes. Aunque su principal preocupación son
las migratorias neotropicales (o sea aquellas especies que anidan en el Ártico
norteamericano y pasan el invierno en Centro y Sur América), también han
incluido a la mayoría de aves terrestres y otras especies cuyos hábitats son
eminentemente terrestres. La premisa central de programa “Partners In Flight” es
que los recursos de organizaciones públicas y privadas de Norte y Sur América
deben combinarse, coordinarse e incrementarse para lograr la efectiva
conservación de poblaciones de aves en este hemisferio. Ahora bien, para cumplir
su cometido han determinado una serie de áreas de importancia para las aves
(“IBA” según su sigla en inglés: “Important Bird Areas”), ya sea por altas
concentraciones de determinada especie, excepcional diversidad de especies o
presencia de taxones raros o amenazados. Muchas propiedades del Ejército
estadounidense son usadas como escalas por las aves neotropicales en sus largas
migraciones para criar o invernar. El Departamento de Defensa entonces, permite
la utilización de varias tierras de los militares como “IBAs”: dichas tierras no
sólo son utilizadas para entrenamiento militar sino que además resultan
benéficas para la conservación de la avifauna. En el Reino Unido, por otra
parte, el Ministerio de Defensa –como el mayor departamento del gobierno- posee
un numeroso, variado y complejo número de propiedades, que incluyen muchos de
los hábitats originarios de ese país así como una excepcional biodiversidad. Su
mismo carácter militar ha significado que estas propiedades hayan escapado de
los cultivos intensivos, del uso de agroquímicos y del desarrollo urbano. Al
menos cuarenta y siete de esos predios han sido identificados como prioritarios,
debido a su rareza, por estar en declinación o mantener ambientes originarios y
se ha comprobado la presencia en ellos de varias especies amenazadas. Por ello
el Ministerio de Defensa se ha planteado como objetivo la conservación de los
restos arqueológicos y los ambientes naturales, propiciando su protección y
mantenimiento y trabajando estrechamente con las agencias de conservación de la
naturaleza nacionales, organizaciones no-gubernamentales, naturalistas, etc.
reteniendo tierras sólo para entrenamiento del ejército en los intereses de
defensa nacional. El Ministerio de Defensa posee y administra algunos de los
sitios naturales más interesantes del Reino Unido, por ejemplo, el "Castlemartin
Tank Firing Range", zona declarada de interés geológico y biológico nacional,
que se extiende a lo largo del litoral marino rocoso con precipicios calizos y
protege varias especies de aves marinas amenazadas.
En la Argentina existían dos casos de terrenos de
propiedad del Ejército Argentino donde se les ha encomendado el manejo de los
mismos con carácter de Reserva Nacional uno y de Parque Nacional el otro
(Reserva Nacional Campo Belgrano, en Salta y Parque Provincial Puerto Península
“Honorio Rolón”, en Misiones).
Precisamente el objetivo de esta iniciativa es
sumar una novedosa forma de comanejo a cargo de la Nación, para aquellas áreas
de dominio nacional que ameriten su conservación a perpetuidad debido a sus
rasgos de interés geológico y biológico o que aumenten la superficie de parques
y reservas vecinas o bien mejoren su diseño, sin desmedro de los organismos y/o
fuerzas que actualmente administran los predios.
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