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INTRODUCCIÓN
El propósito
de la presente guía es brindar un elemento de consulta permanente para
el armado, enriquecimiento o renovación de las colecciones de estudio
y exhibición existentes en los museos de ciencias naturales. La fina-
lidad
es entonces proporcionar la información básica para aquellos investigadores
de la zoología y ciencias afines que quieran o deban recolectar y preparar
sus pro- pios especímenes de estudio.
LA TAXIDERMIA
La taxidermia
es el arte de disecar (¨dermis¨ piel y ¨taxis¨ acondicionamiento). Desde el
siglo pasado y con el cre- ciente interés de los naturalistas por preservar
valiosos especímenes de estudio fue progresando rápidamente, alcanzando
en estas últimas décadas un alto perfec- cionamiento en los métodos
y materiales empleados. Dichos avances fueron acompañando las modernas
tendencias de exhibición en museos de historia natural. La taxidermia
no pretende simplemente con- servar ejemplares sino lograr además que ellos
tengan el ¨aspecto de vivos¨, ya que solo así se alcan- zarán las
mayores espectativas en lo que a materia didáctica se refiere.
LOS MATERIALES
EMPLEADOS
En este primer
capítulo se utilizarán las herramientas, instrumental y demás
elementos que se men- cionan seguidamente: alambre galvanizado de distintos grosores,
estopa, algodón, ojos de vidrio, bases de madera lustrada, pinzas, alicate,
bisturí, tijeras, tenaza, punzones de diversos grosores, martillo, agu-
jas
de coser, alfileres, hilo, guantes de goma descartables, jeringa descartable,
máquina de agujerear, sierra, pinturas al óleo, pinceles, plastilina,
yeso, cola de carpintero, cinta métrica, calibre y papel de calcar.


Alambre
empleado en el armazón
| Diámetro
aproximado del alambre (dc. de mm.) |
Ejemplo:
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5
|
Patagona
gigas (colibrí
gigante)
|
|
6
|
Hirundo rustica
(golondrina norteamericana)
|
|
7
– 8
|
Passer domesticus
(gorrión común)
|
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9
– 10
|
Turdus
merula (mirlo común)
|
|
11
– 12
|
Melanerpes
formicivorus (carpintero común)
|
|
13
– 14
|
Accipiter
nisus (gavilán)
|
|
15
– 18
|
Fulica
americana (focha americana)
|
|
19
– 27
|
Ardea
cinerea (garza gris)
|
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30
– 38
|
Ciconia
ciconia (cigüeña)
|
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45
– 55
|
Pelecanus
onocrolatus (pelícano)
|
|
60
– 75
|
Dromaius
novaehollandiae (emú)
|
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80
– 100
|
Struthio
camelus (avestruz)
|
Principales
tipos de rellenos posibles
-
Estopa
de arpillera, (es el tipo de relleno más recomendable).
-
Lana
o algodón de poliéster, (el principal inconveniente es la
tendencia a expandirse que ambos materiales presentan).
-
Paja
de lino, (se emplea para aves de talla mediana y aún así es
difícil de introducir en los cuellos).
-
Esparto,
(asociado con estopa es excelente para el montaje de pequeñas
aves).
-
Heno,
(solo empleado en aves de gran tamaño, como por ejemplo en una avestruz;
tiene el gran inconveniente de mantener la humedad y puede ser sustituido
por la paja).
-
Algodón
y estopa de algodón, (la principal desventaja de emplear estos materiales
es que ambos se apelmazan con facilidad).
Existen otros
materiales de rellenos tales como aserrín, musgo y corcho, algunos de
los cuales están en desuso y otros no se emplean en aves.
Ojos de vidrio
Existen
ojos de vidrio fabricados exclusivamente para el uso en taxidermia, los mismos
tienen incorporado el color adecuado del iris dando como resultado una excelente
fidelidad. Son difíciles de conseguir ya que no se fabrican en el país,
motivo por el cual la única manera de contar con ellos es mediante su
importación a un costo bastante elevado. Una alternativa posible, aunque
de menor calidad, es el empleo de ojos usados por las fábricas de muñecos;
los cuales vienen de colores standard (rojo, verde, amarillo, azul y marrón)
y de distintas medidas. Para adecuarlos al uso en la taxidermia de aves se les
debe despintar el dorso raspando con un bisturí y luego se pinta del
color que corresponda. En otros casos el preparador puede ser quien fabrique
los ojos mediante técnicas que serán explicadas en los próximos
trabajos.
| Tamaño
del ojo en milímetros
|
Ejemplo: |
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1
– 3
|
Patagona
gigas (colibrí gigante)
|
|
4
– 6
|
Passer
domesticus (gorrión común)
|
|
7
– 8
|
Melanerpes
formicivorus (carpintero común)
|
|
9
– 10
|
Fulica
americana (focha americana)
|
|
11
– 12
|
Accipiter
nisus (gavilán)
|
|
14
– 16
|
Ciconia
ciconia (cigüeña)
|
|
18
– 20
|
Dromaius
novaehollandie (emú)
|
LAS PRINCIPALES
MEZCLAS PRESERVATIVAS ENTRE LAS CUALES
PUEDE OPTAR EL PREPARADOR
Pastas
antisépticas y líquidos momificantes
-
Jabón
blanco 210 gramos, arsénico blanco 60 gramos, cal viva en polvo 40
gramos, alumbre 60 gramos, kerosén 50 mililitros, creolina 40 gramos
y agua destilada, (mezcla de elevada toxicidad). Para iniciar la preparación
es necesario disolver el jabón en agua caliente. Luego se agrega
el arsénico, la cal y el alumbre. La mezcla se deja reposar hasta
que se enfríe y es entonces cuando se colocará el kerosén
y la creolina. Se forma una pasta que se aplica con pincel.
-
Arsénico 1.000 gramos, cremor tártaro 125 gramos, jabón blanco
1.000
gramos, naftalina 125 gramos, alcohol 96º 100 mililitros y agua destilada
500 mililitros.
-
Arsénico
blanco 300 gramos, tiza en polvo 75 gramos, naftalina en polvo 50 gramos,
jabón blanco 400 gramos y agua destilada 800 mililitros.
-
Alumbre
70 gramos, jabón 300 gramos, agua destilada 600 mililitros, alcanfor
70 gramos, potasa cáustica 55 gramos y aceite petróleo 60
gramos. Se prepara disolviendo el jabón a fuego lento, agregando
luego la potasa y a posteriori el alumbre con el petróleo. Una vez
que la mezcla esté fría se le suma el alcanfor.
-
Borato
de sodio hasta saturar y agua destilada. Se prepara en tibio, se filtra
y se usa en frío.
-
Cloruro
de zinc 15 gramos, arsénico blanco 25 gramos, nitrato de potasio
5 gramos, alcohol metílico 200 mililitros, glicerina 300 mililitros
y agua destilada 1 litro. Primero se mezclan el cloruro de zinc y el arsénico
blanco en el agua y luego de hervir durante aproximadamente unos dos minutos
se agregan el nitrato de potasio, el alcohol metílico y la
glicerina.
-
Bicloruro
de mercurio 100 gramos, alumbre 30 gramos y agua destilada 500 centímetros
cúbicos. Es una mezcla inyectable y tóxica.
-
Arsénico
150 gramos, jabón de Marsella 150 gramos, carbonato potásico
50 gramos, cal 50 gramos, alcanfor 75 gramos, agua destilada 200 mililitros
y carmín 5 gramos. Se emplea para ejemplares que tienen zonas de
la piel expuestas, principalmente para mamíferos de poco pelo. El
carmín se varía de acuerdo al grado de coloración
requerido.
-
Agua
destilada 500 mililitros, bicloruro de hidrargirio 10 gramos, alcohol 100
mililitros y alumbre 30 gramos. Esta mezcla da buenos resultados en aves
y además es sencilla de preparar.
-
Creolina
20 gramos y agua destilada 200 mililitros. Esta mezcla tiene la ventaja
de poder inyectarse en regiones del cuerpo donde pueden quedar tejidos que
no han podido ser retirados con el escarpelo. Alternativamente se ha empleado
la naftalina disuelta en alcohol y mezclada con jabón.
-
Jabón
arsenical de Becouer: arsénico blanco 250 gramos, sal tártara
50 gramos, alcanfor 25 gramos, jabón blanco 250 gramos y agua destilada,
(mezcla de elevada toxicidad). Para su preparación es necesario deshacer
el jabón y colocar los trozos en una pequeña cantidad de agua
a fuego lento. Una vez fundido por completo el jabón, se agrega la
sal tártara, se mezcla y finalmente se añade el arsénico.
El alcanfor es altamente volátil, motivo por el cual se coloca una
vez que la pasta se halla enfriado. Se aplica con pincel.
-
Borax
300 gramos, carbonato de potasio 150 gramos, alcohol etílico 300
mililitros, alcanfor 100 gramos y jabón blanco 200 gramos. Con el
empleo de esta mezcla se evita el uso del arsénico y por lo tanto
disminuye enormemente los peligros a los que se expone el preparador. Se
prepara cortando trozos pequeños de jabón de lavar y se los
pone a macerar con agua destilada hasta que se ablanden. Para acelerar la
disolución y lograr una pasta, se puede calentar. Luego se disuelve
el bórax en agua tibia. Por otra parte se procede de forma idéntica
con el carbonato de potasio. Ambos son agregados a la pasta en caliente.
Para incorporar el alcanfor (disuelto previamente en alcohol) la pasta debe
haberse enfriado. Si es muy espesa se le agrega alcohol etílico.
Se aplica con un pincel. Se debe guardar en un frasco de boca ancha con
tapa a rosca. El bórax no tiene una penetración en la piel
como otras sustancias pero de igual modo tiene un efecto antipolilla muy
prolongado en el tiempo.
-
Formol
½ litro, agua destilada ½ litro, arsénico blanco 100 gramos, alcanfor
molido 25 gramos y alcohol puro 50 mililitros, (mezcla de elevada toxicidad).
Se prepara en un frasco con boca ancha, primero se vierte el formol, el
agua destilada y el alcohol puro en las cantidades indicadas. Posteriormente
se agrega el alcanfor molido y por último el arsénico blanco.
La preparación se debe llevar a cabo en un lugar muy ventilado y
adoptando todas las precauciones ya que se trata de una mezcla de elevada
toxicidad. Se debe guardar en una botella con un gran rótulo y en
lo posible bajo llave. El arsénico es un veneno potente que por ingestión
produce la muerte. Se forma un líquido que se aplica mediante inyecciones.
Su conservación es indefinida.
-
Alcohol
100 mililitros, formol 5 mililitros, glicerina 2 mililitros y agua destilada
300 mililitros. Este líquido conservador es inyectable y se emplea
en la taxidermia de pequeñas aves.
Otras mezclas
Para evitar
la acción nociva de insectos se pueden proteger los ejemplares con alguna
de las siguientes mezclas
-
Alcohol
40º 1560 mililitros, alcanfor 150 gramos, coloquíntida 130 gramos
y jabón aceite de coco 65 gramos. Es una mezcla inofensiva, se prepara
haciendo infusión de las sustancias en un frasco por ocho días,
en los cuales se agita de tanto en tanto. Para terminar se efectúa
la filtración.
-
Alcohol
de 40º 1800 mililitros, bicloruro de hidrargirio 12 gramos y alcanfor 25
gramos. Esta mezcla se introduce en un pulverizador y luego se impregna
toda la parte externa de la piel del ejemplar en preparación.
-
Alumbre
900 gramos, pachuli 100 gramos, polvos de pelitré 100 gramos y alcanfor
pulverizado 10 gramos.
Mezcla
empleada para evitar la aparición de larvas de mosca
Mezclas
para conservar cuerpos de aves que deberán ser transportados a cierta
distancia durante unas 48 a 72 horas
-
Nitrato
de potasio 200 gramos y agua destilada 1.000 mililitros. Se aplica con una
jeringa hipodérmica en el abdomen (10 a 20 mililitros), tórax
(10 a 20 mililitros), cabeza (5 a 10 mililitros), extremidades (5 mililitros)
y masas musculares en general (10 a 15 mililitros). Las cantidades están
dadas para aves de gran tamaño. Para ejemplares menores se deberán
disminuir las dosis proporcionalmente al volumen del cuerpo a tal punto
que para aves más pequeñas que una gallina se reducen en un
50%.
-
Otro
líquido conservador para transportar a considerables distancias los
cuerpos de aves es el siguiente: borato de sodio 50 gramos, formol 35 mililitros
y agua destilada 915 mililitros.
Mezclas
antisépticas en polvo
Existen distintas
mezclas antisépticas en polvo pero no son recomendables pues mantienen
la piel reblandecida y no se adhieren suficientemente, además son muy
perjudiciales para la salud. No obstante enumeramos algunas a continuación:
-
Cal
200 gramos y rapé 100 gramos, (usada por Naumann).sal
amoníaco en polvo 30 gramos, rapé 82 gramos, alumbre calcinado
15 gramos y aloes pulverizado 4 gramos, (usada por Offmann).cal
250 gramos, salicilato sódico 150 gramos y alumbre pulverizado 200
gramos, (usada por Wer- lynn).
-
Cobalto
pulverizado 30 gramos y alumbre en polvo 60 gramos, (usada por Thon).500
gramos de alumbre en polvo, cloruro sódico y sal amoníaco,
(usada por Thon).azufre
100 gramos, alcanfor 350 gramos, canela 250 gramos y alumbre 400 gramos.
Se debe pulverizar el alcanfor y la canela para luego agregar el alumbre.
-
Sal
150 gramos, arsénico 30 gramos y alumbre 550 gramos. Es de elevada
toxicidad.
-
Arsénico
blanco 700 gramos y borato de sodio 300 gramos. Es de elevada toxicidad.
En el caso
de no disponer de alguna pasta preservativa la taxidermia puede llevarse a cabo
solamente con el uso de bórax y el preparador debe ser sumamente prudente
en la limpieza de la piel.
Líquido
para limpiar el plumaje
Para la limpieza
del plumaje se puede emplear un líquido compuesto por: potasa cáustica
100 gramos, jabón de palo 100 gramos y agua destilada 1 litro. Se desmenuza
el palo quillay (jabón de palo) y se hace hervir en agua durante unas
horas, luego se agrega la potasa y se deja decantar.
EL TRATAMIENTO
PRELIMINAR PARA LA TAXIDERMIA DEL EJEMPLAR
Ante
todo, debe tenerse en cuenta el deterioro que puede presentar el plumaje del
ave y la manera de subsanarlo.
Es necesario
recalcar que como se expuso en la breve introducción, la finalidad de
esta guía no es obtener trofeos de caza, sino material de estudio. En
muchas ocasiones la muerte de los animales puede deberse a causas naturales
y haber sido recolectados seguidamente al deceso o incluso ser proporcionados
por zoológicos y demás estableci- mientos que posean ejemplares
silvestres en cau- tiverio. De esta manera no se han capturado con el fin de la
taxidermia sino que se presenta a ésta como la posibilidad de aprovechar
tan preciado material de investigación. Incluso puede proporcionar material
educativo y didáctico irremplazable, por ejemplo en el contacto de personas
no videntes con animales salvajes, pues de otra manera nunca los tendrían
a su alcance.
Se recomienda
utilizar en los primeros trabajos aves de corral, debido a que la taxidermia
requiere necesariamente de práctica manual y de esta manera se evitará
arriesgar especímenes importantes y únicos.
Inicialmente
deben buscarse, si existen, las heridas y taponarlas con algodón para
impedir que la sangre manche el plumaje. En algunas especies hay que revisar
y limpiar el pico, quitando todo lo que pueda tener dentro e introducir algodones
impregnados en alcohol o alguna otra sustancia antiséptica. Este paso
es necesario, en especial en aves de rapiña, pues es común que
devuelvan los alimentos luego de su muerte. En aves acuáticas es preciso
limpiar, además del pico, el buche y el esófago. Para la limpieza
del buche se debe abrir el pico y con una pinza se extraen todos los elementos
que contenga. Para otros tipos de aves debe procederse de la siguiente manera:
se suspende cabeza abajo tomándolas de las extremidades, se las oprime
comenzando en el pecho y se va bajando hasta el pico, con cuidado de no desordenar
las plumas. Así se obliga a los alimentos ha salir por el pico.
También
es aconsejable obturar con algodón los orificios nasales y el ano, este
último para impedir la salida de excrementos.
Muchas personas
utilizan yeso para frenar la afluencia de sangre o líquidos. Procedimiento
que no se recomienda, pues al secarse forma con las plumas una masa difícil
de limpiar que hace peligrar la integridad del ejemplar.
Luego es preciso
realizar algunas observaciones y anotar todo lo que después pueda facilitar
el perfecto armado de la pieza, dándole una mayor apariencia de vida.
Por ejemplo: debe anotarse el color de los ojos, del pico y de las patas, además
de las medidas generales del cuerpo. Puede ser útil también anotar
las actitudes más comunes del animal en vida, la posición del
cuerpo cuando está en reposo y la disposición de las alas sobre
el cuerpo. Se recomienda contar con fotografías en vida de individuos
de la misma especie, para facilitar el trabajo y obtener mejores resultados.
Debe tenerse
cuidado de no doblar las plumas de la cola, pues es muy difícil volverlas
a su estado natural. No es recomendable comenzar a trabajar con un ave antes
de que hayan transcurrido entre 3 y 4 horas de su muerte. En cuanto al tiempo
de descomposición, es muy variable con cada especie y con las distintas
condiciones del medio. Se podría dar un límite de 24 a 36 horas
antes de que la pieza quede inutilizada para la taxidermia. Si se guarda en
la heladera este plazo puede prolongarse por mucho más tiempo. Hay que
ponerla en un lugar que el frío le llegue, pero sin riesgo de congelamiento.
Una buena manera de saber si el ave está en condiciones de ser destinada
a la taxidermia es tirando de las plumas del abdomen suavemente, si estas se
desprenden fácilmente, la pieza es casi irrecuperable.
LA LIMPIEZA
DEL ESPECIMEN
Primero hay
que quitar los tapones de algodón con una pinza de depilar. Luego con
un algodón mojado se deben humedecer todas las manchas y se frotan, (en
lo posible siguiendo la dirección del plumaje), hasta que las mismas
desaparezcan totalmente. Muchas veces es necesario ayudarse con una aguja para
disolver los coágulos de sangre. Esta operación se repite con
todas las manchas que posea el ave.
Este tipo
de limpieza es útil también para las manchas de barro, de líquido
abdominal y de excrementos, utilizando siempre algodones humedecidos con agua.
No es conveniente usar para esto jabón ni detergente los cuales arruinan
el plumaje.
Hay algunas
personas que acostumbran usar algún tipo de pegamento para cazar las
aves, el cual produce manchas difíciles de quitar. En este caso para
la limpieza se puede utilizar trementina.
LA EXTRACCIÓN
DE LA PIEL
Antes de iniciar
el cuereado es necesario dibujar el contorno del cuerpo del ave sobre una hoja
de papel de calcar y tomar todas las medidas posibles para luego lograr mayor
perfección en el montaje.
Una vez tomadas
todas las medidas, se coloca el ave apoyada sobre el lomo y se va descubriendo
la piel a lo largo de la región pectoral y abdominal, separando las plumas
con los dedos. Se realiza el corte comenzando en la base del cuello y bajando
hasta la mitad del abdomen. Hay que tener cuidado de no realizar un corte demasiado
profundo.

Después
se va separando la piel del cuerpo con ayuda de un bisturí. Es importante
que mientras se realice esta tarea se vaya polvoreando todo con abundante bórax,
el cual impide que la piel se adhiera a la carne y al mismo tiempo ejerce un
pequeño efecto curtiente.
Se continúa
despegando la piel hasta toparse con el cuello y la articulación de las
alas con el cuerpo (húmero-escápula).
Una vez descubiertas
las articulaciones y el cuello se cortan con tijera o pinza. Luego de practicados
estos cortes se continúa cuereando hasta llegar a las patas. Estas deben
tomarse entre los dedos por la parte exterior y empujarse hacia arriba para
desenfundar la piel hasta poner al descubierto las articulaciones del fémur
con la tibia-fíbula, las cuales deben cortarse al igual que las anteriores.
Hay que seguir
cuereando hasta llegar a la parte del ano y las glándulas uropígeas.
En esa sección es donde se corta y se retira el cuerpo con sumo cuidado
de no perjudicar el plumaje. Una vez quitado el cuerpo se sigue separando la
piel hasta descubrir totalmente las glándulas uropigeas, las cuales se
extraen con cuidado para evitar que derramen su contenido. Luego de quitar las
glándulas se va retirando la carne adherida a la piel, sin cortar las
inserciones de las plumas. Las últimas vértebras de la cola se
conservan, ya que estas sostienen las plumas rectrices.
Para realizar
la limpieza de las patas se va desenfundando la piel hasta llegar a la articulación
de la tibia con el tarso y con el bisturí se separa la carne que contiene
la extremidad.
También
es necesario extraer los tendones, los cuales ocupan la región del tarso-metatarso,
con la finalidad de evitar la descomposición y para dejar un espacio
libre por donde pasarán luego el alambre que sostendrá al ave.
Para quitarlos se realiza una pequeña incisión en la planta del
pié y con la ayuda de una pinza se los extrae.

La operación
de limpieza de las alas es parecida a la usada en las patas. Primero debe cuerearse
el húmero y luego el cúbito-radio, llegando un poco mas allá
de la articulación cúbito-radial con el carpo. Esto debe hacerse
con cuidado, despegando las plumas remeras que están firmemente unidas
al hueso. Luego se descarna toda la parte descubierta y se frota el hueso con
bórax.
Si se trabaja
con un ave de gran talla corporal se puede retirar la carnosidad del extremo
del ala realizando una incisión y una vez extraídas las partes
blandas, se cose y se disimula con las plumas.
Posteriormente
sólo queda realizar la extracción del cuello y la limpieza de
la cabeza. Se comienza tomando con una mano el cuello y con la otra la piel.
Se desenfunda tirando hasta llegar a los huesos del cráneo. Cuando se
llega a la cavidad del oído se lo debe desprender. Una vez echo esto
de los dos lados se prosigue retirando la piel hasta la zona de los ojos. Allí
se corta la membrana que sostiene los párpados alrededor de las concavidades
que forman las órbitas con cuidado de no cortar los párpados ni
los globos oculares, los cuales se retiran con mucho cuidado tirando de ellos
para arrancar vasos sanguíneos y nervios. Se continúa quitando
la piel hasta llegar al comienzo del pico, donde se procede a limpiar el cráneo
y las partes carnosas de la mandíbula dejando los huesos perfectamente
limpios.

Para sacar
el cerebro debe cortarse el cuello junto con un trozo de cráneo dejando
un agujero por donde se quita con ayuda de un alambre a manera de tirabusón.
Luego de limpiarse el interior del cráneo se pinta con pasta preservativa,
(al igual que el pico y las órbitas oculares). Se rellena con algodón
y se vuelve a su posición normal, empujando con el dedo.
En caso de
que el ave tenga una cabeza muy grande con relación al cuello se realiza
una incisión a lo largo de la garganta lo suficientemente larga como
para que puedan extraerse por allí las partes blandas y completar así
el trabajo.
LA PREPARACIÓN
DEL ARMAZÓN Y EL RELLENADO DEL ESPECIMEN
El armazón
del cuerpo se realiza con alambre galvanizado, no con alambre de fardo (el cual
se oxida rápidamente). El grosor de dicho alambre debe ser proporcional
al tamaño del ave. Se cortan alambres para las patas, la cola y el cuello
de un largo tal que desde el centro del ave sobresalgan 4 a 5 cm de cada extremidad.
Los alambres para las alas deben tener un largo justo pues no deben sobresalir
de ellas. Una vez cortados los alambres, los extremos que van a coincidir en
el centro se doblan.
Posteriormente
se comienza a rellenar el cuello con algodón o lana, en cantidad suficiente
para mantener la piel expandida. Luego se introduce el extremo afilado del alambre
a través del relleno llegando hasta el cráneo, el cual debe ser
atravesado. Como se indicó anteriormente el alambre debe sobresalir unos
4 cm.
Se toma una
pata y se introduce el alambre en la parte inferior de la articulación
de la tibia con el tarso.
Se ejerce
una leve presión y se va metiendo con cuidado de no romper la piel hasta
que el alambre sobresalga por la planta. Con un hilo se ata fuertemente el alambre
al hueso y se envuelve con algodón, tratando de darle a la pata la forma
que tenía en vida. El hueso y la piel deben pintarse con pasta preservativa.
Se hace lo mismo con la otra pata.

En las alas
el alambre se introduce en su cara interior, en la articulación del cúbito-radio
con el carpo, llegando hasta el extremo pero sin sobresalir. Se procede igual
que en las patas: se ata el alambre al hueso y se pinta con pasta preservativa.
Los alambres deben llegar al centro, pero los húmeros deben quedar separados
a una distancia prudente uno del otro.
Luego de haber
pintado la piel con pasta preservativa, se rellena la cola y se le introduce
el alambre a través de las vértebras que habían quedado.
Para concluir
con el rellenado del ejemplar se pinta todo el interior con pasta preventiva
y se toman los extremos de los alambres, los cuales se unen y se atan todos
juntos en el centro del cuerpo.
A continuación
se comienza a rellenar teniendo en cuenta que el alambre no debe tocar la piel.
Debe tenerse especial cuidado en darle la forma natural, previendo la reducción
que sufrirá al desecarse.

En lugar de
pintar con pasta preventiva se pueden aplicar inyecciones de algún líquido
momificante al termino del montaje, principalmente en aquellas zonas donde por
sus características pueden conservar aún algún resto carnoso,
(tales como el cráneo, las patas y las alas). Esta forma de aplicación
simplifica las tareas y da en muchos casos mejores resultados. Dentro de ciertos
límites, existe una serie de variantes en las técnicas y principalmente
en las mezclas empleadas en la taxidermia, entre las cuales podrá optar
el preparador según su conveniencia y experiencia.

Terminado
el rellenado del ave se procede a la costura de la incisión, la cual
se comienza en el cuello y se sigue hacia abajo. Para esto se aprieta un poco
el relleno, se juntan los bordes con la mano y se cose con puntada simple. No
debe tirarse del hilo luego de hacer una puntada, pues se corre el riesgo de
desgarrar la piel y perder todo el trabajo.
EL MONTAJE
Para lograr
que el plumaje del ave tome su aspecto original se alisa utilizando como única
herramienta nuestra mano. Debe pasarse la mano siempre a favor de la dirección
de las plumas, es decir desde la cabeza hacia la cola, hasta que tome un aspecto
aceptable.
Ahora debe
procurarse volver las extremidades a su forma natural. Para esto se toman las
patas y se empujan hacia el interior del cuerpo con la seguridad de que el alambre
se deslice en el relleno sin doblarse.
Las alas se
pliegan doblándolas por las articulaciones y para que éstas queden
bien unidas basta con envolver al ave con una tira de papel blanco o de aluminio,
el cual se ajusta con un hilo. El cuello debe deslizarse por el alambre, encogiéndolo
hasta su posición normal. Para que la cola quede abierta se dobla el
alambre en su interior.
Se selecciona
un par de ojos de vidrio de tamaño y color adecuados y se colocan abriendo
los párpados.
Se fija el
ave a una base, lo cual se hace mediante los alambres que sobresalen de las
patas. Si se desea montar el ave sobre una rama, se realizan en ésta
dos agujeros por los cuales se pasan los alambres y se doblan. Si desea posarse
la pieza sobre una tabla deben hacerse dos agujeros en la posición que
se desea que tenga el ave y del otro lado se realizan dos surcos, de manera
que al pasar los alambres por los agujeros estos se doblen sobre dichos surcos,
apoyando perfectamente la base sobre una superficie bien lisa.

Una vez que
el ave está seca se quitan todos los broches, alfileres, hilos y se cortan
los alambres de la cola y la cabeza al ras, disimulando lo que queda con las
plumas.
Por último
se pintan con témperas u óleos todas las partes del cuerpo que
hayan perdido su color natural, tales como el pico y las patas. Para todo esto
uno debe ayudarse con anotaciones y fotos tomadas del animal en vida.

LA REPARACIÓN
DE LOS EJEMPLARES DE UNA COLECCIÓN
Es común
que en una colección se presenten ejemplares con algunas roturas. Principalmente
si hacemos referencia a colecciones que se vienen formando desde hace varias
décadas y puede que hallan estado expuestas a traslados o reformas edilicias,
entre otras acciones que ponen en riego la integridad de los especímenes.
En
más de una ocasión por desconocimiento de las técnicas
de reparación se ha visto incinerar o simplemente desprenderse del material
de estudio. Más aún será la pérdida si se trata
de especies de difícil reposición. Se debe tener presente que
el taxidermista trabaja con organismos vivos y si se desea reponer una pieza,
perdida por negligencia, se usará otra vida. Todo lo mencionado anteriormente
se verá agravado cuando el ejemplar sea un material tipo. Las reparaciones
en aves son mucho más difíciles que en mamíferos, pero
al mismo tiempo puede que sean más fáciles de disimular con las
plumas.
Las roturas
son frecuentes puesto que la piel se deshidrata, adopta una apariencia acartonada
y se torna quebradiza.
Para proceder
a la reparación, primero se acomodará el relleno que ha quedado
suelto en ambas partes para asegurar que las mismas tengan un buen contacto.
Para reforzar la unión es aconsejable el uso de un alambre galvanizado.
Luego con mucho cuidado de no manchar el plumaje se impregna parte de la piel
con cola sintética y una vez que se ha dejado orear se unen ambas partes
en la posición correcta. Para acomodar el plumaje se lo humedece y a
continuación se venda para obligarlo a mantenerse en su posición
natural. Transcurrido un tiempo prudencial, de varios días, se retira
el vendaje. Para completar la reparación se retocan las partes pintadas
y la base.
Si las partes
en cuestión fueran alas o patas que se han separado del cuerpo, se prepara
un alambre del grosor conveniente, con las puntas afiladas e impregnado con
cola sintética. Primero se introduce en la pata o ala y finalmente presionando
levemente en el relleno del cuerpo, ambas partes se van acercando hasta unirse
definitivamente. El alambre debe ser mucho más largo en el cuerpo que
en la parte seccionada.
Una vez terminada
la reparación, el ejemplar volverá al depósito o a la sala
de exposiciones, pero sea cual fuere su finalidad debe ser tratado con mucho
cuidado pues a medida de que sean necesarias nuevas reparaciones, el ejemplar
perderá naturalidad.
LA CONSERVACIÓN
Y MANTENIMIENTO DE LAS COLECCIONES
Los ejemplares
deben mantenerse en vitrinas o armarios con naftalina o alcanfor en bolsitas
de tela, alejados de la humedad, del polvo, de la luz solar y de los hongos.
Se deben realizar desinfecciones periódicas. Las colecciones deben tener
cuidados continuos y metódicos, en caso de que algún ejemplar
presente un estado dudoso debe ser inmediatamente aislado del conjunto para
su observación, evitando así poner en riesgo al resto de las aves.
Para absorber la humedad ambiental se pueden emplear pastillas de silicagel.
El esfuerzo por conservar los especímenes de estudio es un aporte a las
futuras generaciones de investigadores.

LAS EXHIBICIONES
DE LOS MUSEOS DE CIENCIAS NATURALES
Para un elevado
nivel didáctico de las exhibiciones de un museo, la ambientación
es fundamental, incluso debe ser planificada con anterioridad a la preparación
de los ejemplares.
Las tendencias
actuales de la museología intentan reproducir escenarios naturales que
representen a los distintos ecosistemas, no basta con exponer un ejemplar al
estilo de "trofeos" como fue común en décadas pasadas.
Es recomendable el uso de fotografías ampliadas como fondo y no de dibujos
pues estos están sujetos a "modas". También se debe
recordar que la iluminación artificial es esencial en la presentación
de una exposición y que no se puede contar con la luz solar, puesto que
la misma deteriora irremediablemente los especímenes.
En resumen
la exhibición de un museo no debe ser una acumulación de objetos,
sino un punto de referencia para reflexionar sobre la necesidad de estudiar,
contemplar y cuidar la naturaleza.
LA
CONSERVACION DE HUEVOS
LOS MATERIALES
EMPLEADOS
Para la preparación
de huevos se emplean los siguientes materiales: alambre, punzón, agujas,
jeringa, agua destilada y sosa cáustica.
LA PREPARACIÓN
DE HUEVOS
Si
se desea conservar los huevos, estos deben ser vaciados mediante una perforación
que se efectúa en la parte central de los mismos. Por dicho orificio
se introduce un alambre y se lo hace girar para disolver el contenido. Posteriormente
con una jeringa acorde al tamaño del huevo se inyecta aire para facilitar
el vaciado. Para concluir la preparación se lava con agua. Lo más
conveniente es utilizar huevos que no estén incubados, pero si no fuera
así la perforación deberá ser de mayor diámetro
y se deberá introducir sosa cáustica (hidróxido de sodio)
en solución concentrada, la cual se dejará reposar por algunas
horas.
Una vez concluidos
los procedimientos citados con anterioridad los huevos se resguardan evitando
que la luz solar los decolore.
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