|
En un artículo,
publicado el 6 de noviembre de 1999 en la revista New Scientist, se comunica
sobre la posibilidad de emplear el láser en la preparación de
fósiles. Quienes llevan adelante esta investigación son físicos
del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, de California, que si bien trabajan
normalmente en proyectos militares, han dedicado el tiempo libre a este proyecto.
La idea de los investigadores
fue desarrollar un sistema que permitiera que el láser se desconecte
de inmediato una vez que termine de eliminar por completo la roca circundante,
antes de que toque alguna parte del valioso y delicado fósil.
El equipo utiliza pulsos
de un poderoso láser infrarrojo que duran 100 femtosegundos exactos.
Estos pulsos son tan cortos que la capa superficial absorbe virtualmente toda
la energía y vaporiza un micrómetro cada vez, sin dejar ningún
exceso de calor que dañe el fósil.
Para saber qué es
lo que el láser está cortando, los investigadores examinan el
espectro de emisión del vapor producido y diagnostican en tiempo real
la composición química del material en el penacho expelido, para
ver si se elimina matriz o hueso. El láser se detiene tan pronto como
se detecta fósforo, que es raro en las rocas ordinarias pero abundante
en el hueso mineralizado. Esta nueva técnica fue presentada durante una
reunión de la Sociedad para la Paleontología en Vertebrados realizada
en Denver, donde los investigadores demostraron que el láser puede diferenciar
el hueso de la roca y expresaron que en poco tiempo podrá ser utilizado
en la preparación de restos fósiles.
|