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Introducción
El Vivero
Dunícola "Florentino Ameghino" es casi un paseo obligado para
todo aquél que llega a Miramar para pasar sus vacaciones o para conocer
simplemente la ciudad balnearia en uno de esos días nublados, poco propicios
para disfrutar de la playa. Sus 502 hectáreas forestadas, en su mayoría
con pinos, acacias, eucaliptos y araucarias, asombran a las aproximadamente
2.500 personas que en promedio lo visitan a diario durante los meses de verano.

El Vivero,
que tiene su origen en la necesidad de fijar los médanos para evitar
que los mismos avancen sobre el sector sur de la ciudad, se ha convertido hoy
en un magnífico paseo. Los caminos y los vibo-reantes senderos que lo
recorren conducen al visitante por las principales atracciones: la antigua baliza,
la gruta de Nuestra Señora de Lourdes, los fogones y el Museo Municipal
"Punta Hermengo". El Vivero está rodeado por la ciudad de Miramar,
la playa y algunos campos privados.
Breve reseña histórica
sobre su origen
El Vivero Dunícola
"Florentino Ameghino" tuvo su origen en la necesidad de fijar los
médanos que avanzaban sobre la ciudad balnearia de Miramar. Su creación
se dispuso mediante una ley provincial en el año 1923 pero se hizo efectiva
tres años más tarde. Sobre la base de 14 hectáreas cedidas
por Félix U. Camet se iniciaron los trabajos de forestación. Su
inauguración oficial tuvo lugar el 12 de octubre de 1927, siendo el primer
emprendimiento exitoso, de este tipo, en el país. Su denominación,
impuesta por una ley provincial el 31 de octubre de 1934, rinde homenaje al
célebre sabio argentino Florentino Ame-ghino (1854-1911). El Vivero ocupa
actualmente 502 hectáreas que fueron obtenidas por expropiaciones y donaciones.
Su existencia no sólo permitió detener el avance de los médanos
sino también experimentar sobre la adaptación de diversas especies
arbóreas al litoral marítimo y al suelo de tipo arenoso; obte-niendo
así resultados que fueron aprovechados en otros emprendimientos similares.
Información general
para el visitante
El Vivero tiene dos entradas,
una por la costanera, pasando el muelle de pescadores y otra al fondo de la
calle 26, pasando el cementerio local. Los caminos internos del Vivero son de
tierra por lo cual existen algunas dificultades para transitarlos en días
de fuertes lluvias. Hay un colectivo local que sale del bal-neario Las Brusquitas
(donde comienza el partido de Gral. Alvarado) y llega hasta la entrada del Vivero
por la calle 26 con una periodicidad de 30 minutos. El ingreso es libre y gratuito
en el horario de 6 a 21.30 horas durante los 365 días del año.
Si se ingresa por la calle 26, ni bien inicia el recorrido, el visitante se
encuentra a los costados del camino con una serie de carteles explicativos sobre
la fauna y la flora, sobre los lugares de principal interés y sobre las
precauciones a tener en cuenta para evitar acci-dentes. Dentro del Vivero está
terminantemente prohibido: ingresar en áreas restringidas al público,
per-manecer en él fuera del horario de apertura al público, acampar,
encender fuego fuera del área de fogones, cazar, juntar leña,
extraer restos fósiles de las barrancas, conducir a alta velocidad, andar
a ca-ballo y transitar con carros en los caminos de mucha pendiente.
Fauna y flora
Las especies arbóreas
más comunes de hallar en el Vivero son las siguientes: Pinus pinaster
(pino marítimo), Pinus radiata (pino insigne), Pinus
pinea (pino piñonero), Pinus halepensis (pino de
alepo), Pinus thumbergii (pino negro del Japón, los ejemplares
plantados en el Vivero fueron los primeros en todo el país), Pinus
canadiensis (pino de las Canarias), Cedrus deodara (cedro
del Himalaya), Cu-pressus macrocarpa (lambertiana), Cupressus
sempervirens (cipres común), Acacia melanoxylon
(acacia australiana), Acacia longifolia (acacia de cortina), Myoporum
laetum (mioporo), Tamarix gallica (tamarisco), Eucalyptus
globulus, Eucalyptus tereticornis, Eucalyptus viminalis
y Euca-lyptus cinerea, entre otras.
Entre la fauna silvestre
frecuente de observar en el Vivero y sus inmediaciones encontramos a las siguientes
especies: Milvago chimango (chimango), Tyto alba
(lechuza de campanario), Glaucidium brasilianum (caburé),
Falco sparverius (halconcito colorado), Pitangus sulphuratus
(benteveo común), Guira guira (pirincho), Pyrocephalus
rubinus (churrinche), Tyrannus savana (tijereta), Molothrus
bonariensis (tordo renegrido), Molothrus badius (músico),
Zenaida auriculata (torcaza), Vanellus chilensis
(tero común), Columba livia (paloma doméstica),
Passer domesticus (gorrión), Zonotrichia capensis
(chingolo), Egretta alba (garza blanca), Podiceps major
(maca grande), Myiopsitta monacha (cotorra), Colaptes
melanolaimus (carpintero real), Furnarius rufus (hornero),
Troglodytes aedon (ratona común), Polioptila dumicola
(tacuarita azul), Turdus rufiventris (zorzal colorado), Carduelis
magellanica (cabecitanegra), Amblyramphus holosericeus
(federal), Conepatus chinga (zorrino), Didelphis albiventris
(comadreja overa) y Lepus capensis (liebre europea), entre otras.
La antigua baliza
La antigua baliza fue construida
por el personal del Departamento de Balizamiento del Servicio de Hidrografía
Naval y entró en funcionamiento en el año 1929. Su estructura,
que aún hoy se puede observar en la entrada al Vivero por la costanera,
estaba constituida por un armazón de hierro de cuatro tramos tronco-piramidales
con plataforma y barandilla superior. Para su identificación diurna las
caras que miraban al mar se encontraban pintadas a pares rojos y blancos alternados.
Poseía una linterna de 300 milímetros marca AGA que funcionaba
con gas de acetileno y tenía un alcance óptico de 12 millas. El
1 de junio de 1962 el equipo lumínico fue reemplazado por una linterna
DALEM LBUA de 500 milímetros que también funcionaba a gas de acetileno,
pero su alcance se extendió a 20 millas. El 7 de agosto de 1985 el sistema
a gas fue reemplazado por uno eléctrico conectado a la red urbana, logrando
un alcance de 22 millas. Con la creciente iluminación de ciudad, su función
se vio disminuida y en 1988 fue reemplazada por una nueva que se instaló
en la azotea del edificio Playa Club, ubicado en Avenidas 12 y 25.
El Museo Municipal "Punta
Hermengo"
El museo está situado
desde 1977 en el Vivero. El nombre "Punta Hermengo" se debe a un accidente
geográfico ubicado sobre la costa, a unos pocos metros de la entrada
al vivero, y conocido desde el siglo XVIII. Al museo lo rodea un predio de cinco
hectáreas con hermosas acacias, cipreses y robles.
Comprende dos áreas,
una histórica-tradicional y otra de ciencias naturales. En la primera
se exhiben fotografías, carruajes, objetos de los fundadores y de los
primeros vecinos de la zona.
El área destinada
a las ciencias naturales se compone de colecciones principalmente locales de
paleontología, geología y zoología. En conjunto la institución
dispone de un importante patrimonio regional que va aumentando con sucesivas
búsquedas, canjes y donaciones.
El museo es el organismo
encargado de controlar los yacimientos paleontológicos y arqueológicos
locales protegidos por una Ordenanza Municipal desde 1988. Los fines de la institución
están orientados a la educación, a la conservación del
medio ambiente y a la investigación científica. El museo tiene
la función de resguardar el patrimonio histórico y natural de
la región.
La gruta de Nuestra Señora
de Lourdes
La gruta de Nuestra Señora
de Lourdes se encuentra a escasos metros del Museo Municipal. Un atractivo sendero
conduce adonde se encuentra una imagen de la virgen, en pleno corazón
del Vivero, rodeada de una majestuosa forestación.
Otros atractivos
Además de las mencionadas
atracciones en el Vivero se pueden alquilar bicicletas y carritos a pedal, andar
en karting y pasar un día al aire libre utilizando el área de
mesas y fogones.
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