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Pese a que nuestra Constitución Nacional en su artículo 41 menciona el derecho de gozar de un
ambien-te sano, los habitantes de la Argentina padecemos una variada lista de
problemas ambientales con los cuales tenemos que convivir día a día. Los mismos
son originados por diversas actividades; algunas dejan evidencias fáciles de
detectar por nuestros cinco sentidos, en cambio otras pasan desapercibidas y sus
efectos sólo comienzan a verse a largo plazo.
Obras de gran impacto
Al momento de realizar la
planificación de una obra de gran impac-to tal como una represa, un gasoducto,
una hidrovía, etc., deberían tenerse en cuenta los potenciales perjuicios que
pudieran surgir tanto de su construcción como de su funcionamiento y posible
abandono de la misma. Cada gran construcción implica grandes desmontes con los
problemas que dicha actividad trae aparejados, generación de ruidos,
vibraciones, y demás disturbios los cuales pueden afectar el hábitat de las
especies que habitan en el lugar. Y no sólo los animales y vegetales podrán ser
dañados, sino que muchas veces también son perjudicadas las distintas
poblaciones humanas que habitan en las cercanías de la zona; razón por la cual
deberán tenerse en cuenta la mayor cantidad de efectos potenciales y sinérgicos
al momento de evaluar la factibilidad de la obra, con el fin de asegurar el
menor perjuicio posible tanto para el hombre como para el ambiente y todo lo que
éste contiene.
Desertización
Factores como el mal manejo
de ganado, la necesidad de ganar tierras para poder practicar agricultura, el
exceso de riego y el cultivo intensivo; dejan al suelo desprotegido provocando
que la tierra quede muy expuesta a agentes erosivos como el agua y el viento. De
esta forma la tierra comienza a perder su capacidad pro-ductiva natural lo que
trae aparejado grandes mermas económicas, inundaciones, sequías locales y la
posterior inutilización del suelo. Así mismo, actividades como la agricultura
intensiva o el mono-cultivo alteran las condiciones físico-químicas del suelo
debido a que la primera, no le da el descanso necesario que la tierra nece-sita
para poder reponer sus nutrientes de forma natural; mientras que la segunda
actividad extrae siempre los mismos nutrientes -sólo aquellos necesarios para
ese cultivo- provocando un agotamiento del suelo y problemas relacionados con
incremento de poblaciones de plagas.
Basureros a cielo
abierto
Los
hábitos crecientes de consumo han provocado un aumento en la generación de
residuos, los cuales muchas veces por falta del manejo adecuado, comienzan a
formar parte de un gran foco de contaminación. La bolsa de basura que todos
“sacamos a la pu-erta” termina en rellenos sanitarios que por lo general no cumplen con los requisitos ambientales y de infraestructura correspon-diente; o
en el peor de los casos, en basurales a cielo abierto pro-vocando malos olores,
contaminación de suelos, napas freáticas y cuerpos de agua adyacentes,
convirtiéndose de ésta forma en un importante foco de origen y propagación de
enfermedades vené-reas.
Curiosidades ¿Cuánto
tarda en degradarse?
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Boletos de colectivo: 3 a 4 meses.
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Papel: 1 año.
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Colilla con filtro: 1 a 2 años (bajo los rayos
del sol).
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Un trozo de chicle: 5 años.
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Lata de gaseosa o de cerveza: 10 años.
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Aerosol: 30 años.
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Tapitas de botellas: 30 años.
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Envases tetra-brik: 30 años.
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Encendedores descartables: 100 años.
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Telgopor: 100 años.
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Corchos de plástico: 100 años.
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Bolsas de plástico: 150 años.
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Zapatillas: 200 años.
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Muñecas de plástico articuladas: 300 años.
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Botellas de plástico: 100 a 1.000 años.
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Vasos descartables de polipropileno: 1.000 años.
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Pilas: 1.000 años.
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Botella de vidrio: 4.000 años.
Emisiones tóxicas
Las actividades
industriales y el transporte generan emisiones tóxicas que están compuestas por
sustan-cias como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, material particulado, compuestos orgá-nicos volátiles, metales pesados y otras sustancias
tóxicas. Dichas sustancias son perjudiciales para la salud humana y el ambiente
al ocasionar enfermedades crónicas, agudas y/o carcinógenas (asma, bron-quitis,
saturnismo, cáncer de pulmón, etc.) y generar fenómenos atmosféricos (smog y
lluvia ácida) que no sólo dañan al ser humano, sino que también afectan a la
flora, fauna, al suelo, al agua, a edificios, es-culturas, monumentos, etc.
Efluentes industriales
Las actividades
industriales generan distintos tipos de efluentes que pueden encontrarse en
estado sólido, líquido y/o gaseoso. Es-tas sustancias químicas pueden ser
corrosivas, inflamables, tóxi-cas y/o radioactivas. Generalmente son vertidos en
el medio sin tratamiento alguno hecho que puede generar consecuencias nega-tivas
para la salud humana y para el ambiente. Los efectos pueden ser a corto, mediano
o largo plazo dependiendo, entre otras cosas, de la sustancia química en
cuestión y del tiempo de exposición y concentración de la misma en el ambiente.
Por ejemplo, algunas sustancias pueden causar la muerte de manera casi
instantánea una vez ingeridas (aunque sea una dosis muy pequeña de la misma)
otras, en cambio, se acumulan en los tejidos adiposos de los organismos.
Conforme avanza la cadena trófica esta acumulación se intensi-fica
(biomagnificación) hasta alcanzar niveles elevados de toxicidad en los últimos
eslabones de la cadena alimentaria. Este proceso es muy difícil de advertir ya
que los síntomas comienzan a manifes-tarse una vez que las concentraciones del
contaminante en el organismo no son lo suficientemente ele-vadas, y entonces
suele ser demasiado tarde como para hacer algo. Este es el caso de los metales
pe-sados y los hidrocarburos halogenados.
Efluentes cloacales
Son
el principal medio de difusión de muchas enfermedades infecciosas al contener
grandes cantidades de microorganismos patógenos (como bacterias y virus).
Usualmente se los vierte en los cuerpos y cursos de agua más cercanos sin ser
tratados previamente. Estas “aguas negras” pueden contaminar el agua (potable o
no) y los alimentos; llegando por estos medios al ser humano. Una vez en el
organismo ocasionan enfermedades que al propagarse en un gran número de
habitantes se transforman en epi-demias. Las medidas públicas de prevención (por
ejemplo, red de abastecimiento de agua potable para toda la población,
tratamiento de desechos cloacales, normas de sanidad en relación al
procesamiento, preparación y venta de alimentos destinados a consumo humano) y
la educación para la salud son dos herramientas esenciales para evitar la
propagación de enfermedades infecciosas que, en algunos casos, pueden llegar a
ser mortales.
Agua escasez, mala
calidad y distribución
El 71% de la superficie
terrestre del planeta está compuesta por agua pero solamente el 0.4% es
acce-sible y, consecuentemente, potabilizable. La Argentina es uno de los pocos
países en el mundo con vas-tas reservas de agua, pero la calidad y distribución
de la misma tienen una realidad muy diferente a la de la cantidad. Por una
parte, la calidad de nuestras aguas está bastante deteriorada a causa de las
distintas actividades industriales y agropecuarias que se dan en nuestro país. Y
por otra, la ineficiencia y falta de obras de infraestructura y servicios
provocan que un habitante de la ciudad de Buenos Aires ten-ga a su disponibilidad
6 veces más cantidad de agua que un habitante de la región Norte del país, quien
muchas veces deberá recorrer kilómetros para poner obtenerla.
Falta de planificación
territorial
Durante gran parte de la
historia argentina, ya sea por causas ex-ternas (por ejemplo guerras) o internas
(desempleo) grandes con-tingentes de personas decidieron migrar de su lugar de
origen en busca de mejores condiciones de vida. La mayoría de ellas, sedu-cidas
por las ventajas de la ciudad (empleo, vivienda y mejores condiciones de vida)
se fueron asentando en ella. Pero ese asen-tamiento no fue planificado. La
población urbana aumentaba con-tinuamente. La gente se instalaba en aquellos
lugares don-de su situación económica les permitía. Muchos construyeron sus casas
en las riberas de los ríos (sin saber que en realidad son planicies de
inundación, lugares de descarga natural de los cursos de agua cuando éstos
sobrepasan su caudal). En poco tiempo comenzaron a darse situaciones de
hacinamiento. Las condiciones de salubridad e higiene empeoraron, dando origen a
enfermedades como el dengue y el cólera. Los servicios públicos de agua potable
y cloacas eran casi inexistentes. Actualmente, en ciertas zonas de nuestro país,
la situación no ha variado. La planificación territorial es una herramienta que per-mite tomar decisiones relativas al mejor uso de los recursos disponibles.
Esto la convierte en un mecanismo importante a la hora de proteger el ambiente y
mejorar las condiciones de vida de los habi-tantes.
Comercio ilegal de
especies, caza furtiva y desmontes
Durante los últimos siglos
diferentes actividades humanas han contribuido a la disminución de la
biodiversidad. Aunque son mu-chas las causas de pérdida de ésta, la más
importante es la alte-ración del hábitat (al convertir, fraccionar y simplificar
el uso de la tierra con actividades como el desmonte, por ejemplo). Otras
acti-vidades que ponen en riesgo la supervivencia de los diferentes seres vivos
que habitan nuestro planeta son el comercio ilegal y la caza furtiva de
especies. Aun así las especies estén protegidas, los incentivos económicos son
tales que ambas actividades pros-peran. Como la tasa de extracción es mayor a la
de reproducción los recursos menguan y hasta pueden extinguirse. Las diferentes
especies de animales, plantas y microorganismos que habitan nuestro planeta son
los responsables de la estructura y el mantenimiento de los ecosistemas. Son un
recurso con valor económico, alimenticio, farmacéutico, medicinal, recreativo,
científico, estético e intrínseco que permite la supervivencia del hom-bre en la
tierra y por ende, debemos velar por ella. Infórmate. No compres animales que
se encuentren a-menazados o en peligro de extinción. Todos te lo vamos a agradecer.
Especies exóticas
La introducción de especies
exóticas en un ecosistema puede ser intencional o accidental. Si las condiciones
del entorno son aptas para su desarrollo comienzan a propagarse de manera
descon-trolada, convirtiéndose en especies invasoras. Éstas, al no tener
depredadores naturales que controlen el tamaño de su población, comienzan a
desplazar a las especies autóctonas pudiendo oca-sionar la extinción de las
mismas. La extinción de una especie puede perjudicar a otras ocasionando cambios
en la estructura y composición de los ecosistemas.
Contaminación sonora
La contaminación sonora es
producto del conjunto de sonidos ambientales nocivos que recibe el oído. Es una
agresión que provoca daño lentamente, pero de manera acumulativa pudiendo
provocar la pérdida de audición (hipoacusia). La principal fuente de ruido es el
tránsito vehicular. Los altos niveles sonoros pueden deteriorar las células
auditivas que se encuentran en nuestro oído interno, causando alteraciones
psicológicas (dolor de cabeza, pérdida del sueño, estrés, cambios de
comportamiento, disminución del rendimiento, etc.) y físicas (daños al sistema
digestivo, cardiovascular, endócrino, fatiga auditiva, etc.). De acuerdo con los
parámetros establecidos por la OMS, por encima de los 70 decibeles -el máximo
tolerable- el sonido resulta molesto; si supera los 90 se vuelve dañino y
después de los 120 se torna intolerable y hasta doloroso. Por ejemplo, en las
avenidas de las grandes ciudades el nivel de ruido su-pera los 80 dB. En una
discoteca se alcanzan niveles sonoros de 100 dB y en aeropuertos ese nivel se ve
superado.
Excesos del consumo
Durante
los últimos años la población y los avances tecnológicos se han incrementado de
manera notable. Los
incesantes progresos en el campo de la tecnología se deben a una continua
búsqueda de confort por parte de lo seres humanos. Esta situación llevó a un
aumento en la tasa de consumo y, consecuentemente, un incre-mento en la
producción de bienes. El producir más tiene dos con-secuencias principales: una,
se requieren más insumos (mayor utilización de recursos naturales) y dos, se
generan más residuos (porque los productos fabricados, generalmente, tienen poco
vida útil). Los residuos no son un problema solamente por la cantidad en la cual
se generan, muchos de ellos están fabricados con materiales sintéticos de
difícil degradación y eliminación, característica que los convierte en elementos
poco amigables para el ambiente. Como he-mos visto, a la hora de consumir, no
siempre elegimos de la mejor manera. Es necesario que nuestra decisión se base
en la necesidad y no en el confort o la moda. Nuestro planeta nos lo va a
agradecer.
Efecto invernadero
Algunos gases, como el vapor
de agua, el dióxido de carbono, el dióxido de nitrógeno y el metano (entre
otros) son llamados gases de efecto invernadero. Estos gases atrapan el calor
del sol y no dejan que el mismo se disipe hacia el exterior. Este fenómeno
natural de la atmósfera permitió que se desarrolle la vida en este planeta. Sin
embargo, diversas actividades humanas (como la quema de combustibles fósiles y
la deforestación) han incrementado de manera considerable la cantidad de gases
en la atmósfera. Estos, permanecen en la ella por más de 100 años, aumentando el
efecto invernadero natural. Este calentamiento global genera cambios en el clima
de nuestro planeta. En ciertas zonas la tem-peratura se incrementará, pero en
otras disminuirá. Los casquetes polares se derretirán, los eventos ex-tremos
(como tormentas, sequías, incendios, inundaciones, etc.) serán más frecuentes e
intensos, dife-rentes plagas y enfermedades se extenderán hacia nuevas zonas.
Muchas especies animales y vege-tales no tolerarán las variaciones y morirán. Los
bosques se secarán y las zonas costeras quedarán inundadas, lo que podría
provocar la desaparición de países completos.
Desinformación
La falta de conciencia sobre
los problemas ambientales se debe, no sólo a la escasez de información, sino
también a la falta de acceso a la misma. Tanto el gobierno como el resto de la
sociedad debemos cooperar para revertir esta situación. La Educación Ambiental
es la herramienta fundamental para lo-grarlo. La misma es un proceso permanente a
través del cual los ciudadanos y la comunidad toman conciencia de su medio y
adquieren los conocimientos, los valores, la competencia, la experiencia y la
voluntad de actuar en forma individual o colectiva en la resolución de los
problemas ambientales pre-sentes y futuros (Conferencia Intergubernamental de
Educación Ambiental, Tbilisi 1977).
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