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"Lo hicieron
no tanto navegando por mar, como caminando por tierra; y ese camino lo hicieron
muy sin pensar, mudando sitios y tierras poco a poco... penetrado y poblando
poco a poco aquel nuevo mundo".
De Acosta, 1590.
Introducción
Ya
en el siglo XVI viajeros y cronistas se habían cuestionado sobre como
y cuando se dio la llegada del hombre al Con- tinente Americano. Algunos de ellos
llegaron incluso a propo-ner que el origen del hombre americano estaba vinculado
al arribo de navegantes fenicios, chinos o israelitas. Sin embar-go por el año
1590 el jesuita De Acosta pensaba que los pri-meros hombres fueron grupos cazadores
sin memoria y sin historia escrita que llegaron a América desde el Continente
Asiático. En 1810 Alejandro von Humboldt sentó las bases de un
origen asiático para las poblaciones americanas, sostuvo que los primeros
grupos habían llegado desde Asia por el es-trecho de Bering. Estas ideas
poseen una gran similitud con las propuestas, a fines del siglo XIX y principios
del siglo XX, por investigadores como Powell, Holmes y Hrdlicka, entre otros.
Los principios
sostenidos por esos autores parecen en parte confirmados por las actuales investi-gaciones
que sostienen que el ingreso fue a través de una masa de tierra denominada Beringia que conectaba Siberia con Alaska a fines del Pleistoceno y respondía
en su conformación a los ciclos gla-ciarios.
El cuando
de este paso ha sido y sigue siendo fruto de discusión, por ejemplo Hrdlicka
sostenía que había ocurrido durante el Holoceno (1), no antes.
En la Argentina estas ideas tuvieron gran impacto a causa principalmente del
desprestigio de Florentino Ameghino, quien proponía a nuestras pampas
como cuna de la humanidad. Este desprestigio en parte provocó el estancamiento
de los estudios sobre la temprana presencia de grupos humanos en el extremo
sur de América hasta la década de 1970.
Las
ideas evolucionistas sostenidas a principios del siglo XX fueron reem-plazadas
hacia 1930 por las difusionistas que tuvieron gran aceptación tanto en
Europa como en América.
Investigadores
de la talla de José Imbelloni (quien arribó al país a fines
de la década de 1920) y de Paul Rivet adoptaron este marco teórico
y propusieron distintas rutas de entrada, además de Beringia. Para quien
como ellos se ape-garon a las ideas difusionistas, la diversidad cultural observada
en los grupos americanos podía ser explicada por diferentes oleadas migratorias.
Mientras que
para Hrdlicka las etnias americanas conformaban un grupo homogéneo ya
que poseían caracteres comunes indicando un origen único, para
Rivet existían suficientes evidencias para sostener un origen múltiple,
ba-sado principalmente en diferencias fenotípicas. Las ideas de este último
fueron adoptadas por Imbelloni.
Hacia 1950
en Estados Unidos se retomaron las ideas evolucionistas (2) impulsadas por White,
Newman y Steward. Estas fueron las que influyeron sobre Binford, Flannery y
Kent, y condujeron al sur-gimiento de la nueva arqueología. En nuestro
país se mantuvieron enfoques historicistas en los cuales no se contemplaba
el cambio como un proceso continuo.
A fines de
la década de 1960 fueron hallados diversos sitios de más de 10.000
años en Venezuela (Taima-Taima, Muaco), Colombia (El Abra) y Chile (Tagua-Tagua).
Actualmente la aparición de nuevos sitios como Piedra Museo, en la provincia
de Santa Cruz, fechados en el 12.650± 50 A.P., siguen sustentando una disparidad
en la evidencia, ya que los fechados de estos sitios son muy próximos
a los obtenidos en el Hemisferio Norte.
Florentino
Ameghino y el origen autóctono del hombre americano
Florentino
Ameghino propuso un esquema evolutivo de nuestra especie que generó entre
fines del siglo XIX y principios del siglo XX una gran conmoción en el
ámbito científico. Según su teoría el hombre tendría
su origen en la Pa-tagonia y la Región Pampeana.
En su obra:
La antigüedad del hombre en el Plata, Ameghino propuso a la pampa argentina
como la cuna de la humanidad y situó al origen del hombre en el Terciario.
Su filogenia
partía de un pequeño primate fósil descubierto en la Patagonia:
Homunculus y conducía en forma unilineal hasta el Homo
pampaeus, transitando por formas intermedias como el Tetraprothomo,
el Triprothomo y el Diprothomo.
Según
Florentino Ameghino los géneros sudamericanos mencionados con anterioridad
se habrían difundido por Norteamérica y el Viejo Mundo en oleadas
sucesivas, dando lugar a las distintas especies de homínidos. El sabio
señaló además que el género Homo en
Sudamérica ha-bría convivido con grandes mamíferos y que
sus principales herramientas, armas y adornos eran de pie-dra y hueso.
Actualmente
su teoría del origen autóctono del hombre americano es de valor
anecdótico pero debemos rescatar que, como bien sostenía
Florentino Ameghino, el hombre sí convivió en Sudamérica con repre-sentantes
de la megafauna a fines del Pleistoceno.
Sitios
Tempranos del Territorio Argentino
Muchos
de los sitios y hallazgos consi-derados como tempranos por Ameghino, Benedetti
o Viganti, entre otros, han sido reanalizados en épocas posteriores,
con-firmándose en la mayoría de los casos su status reciente. Tal
es el caso de los restos humanos de Mata Molle, encon-trados en la provincia
de Neuquén en 1942 y que Vignati consideró restos fó-siles, datados
posteriormente en 4.500 años. Otros restos han perdido total-mente
su status homínido como el molar fósil de Miramar o el fémur
de Tetrapro-thomo encontrado por Carlos Ameghino en Monte Hermoso,
que junto con nume-rosos artefactos (3) fueron analizados por Hrdilcka.
Otros contemporáneos
de Florentino Ameghino, como R. Lehmann-Nitsche y A. Mochi, criticaron la asignación
de numerosos restos hallados por no reconocer en ellos rasgos "arcaicos"
que permitieran adscribirlos a una especie distinta de Homo sapiens.
Algunos de
los descubrimientos realizados por numerosos investigadores, como Frenguelli
o Vignati, no han sido casi tomados en cuenta por ser de dudosa procedencia
estratigráfica (ver foto 1920) y sumado esto al desmedro sufrido por
la investigación sobre la temprana presencia del hombre en Sudamérica,
han dejado caer en el olvido valiosas colecciones y numerosos sitios potenciales
como los encontrados por Ameghino en la cuenca del río Luján.
A
continuación nos referiremos brevemente a aquellos sitios de los cuales
se han publicado datos más o menos detallados sobre su posi-ción
geográfica, cronología relativa y asocia-ciones faunísticas.
En algunos de ellos sin em-bargo, si bien pertenecen al Pleistoceno Tardío
- Holoceno Temprano, su asociación con vesti-gios culturales está
en duda o bien los datos con que se cuenta son insuficientes o poco precisos.
Sitios
de la Región Pampeana
Arroyo
Seco. Se ubica a orillas del primer brazo de los Tres Arroyos, en el sur
de la pro-vincia de Buenos Aires. Se trata de un sitio "multicomponente",
es decir que posee diver-sas unidades estratigráficas con contenidos artefactuales diferenciados en bloques temporales. El sitio posee un componente inferior,
medio y superior. El componente temprano, se caracteriza por instru-mentos unifaciales
sobre lascas con retoque marginal tales como raspadores frontales, raederas
late-rales simples y dobles. También se halló un fragmento de boleadora
y otros instrumentos. La asocia-ción faunística hallada en el sitio,
la representación diferencial de partes y el Número Mínimo
de Individuos (MNI) sugiere que el principal recurso energético lo proporcionó
Lama guanicoe (MNI 14), mientras que otros como
Megatherium
americanum (MNI 2) y Ozotocerus bezoarticus (MNI 5), fue-ron
recursos complementarios. Estos datos parten de los restos faunísticos
del componente inferior y medio, para los que se han contabilizado un total
de 18 especies entre extintas (9) y actuales (9). No se ha confirmado que los
restos de todos los taxones hayan ingresado al sitio por la acción antrópica.
Se han hallado, por debajo del componente inferior, numerosos esqueletos humanos,
en su mayor parte completos, en entierros simples y múltiples, cuyas
inhumaciones ocurrieron entre el 8.560 y el 6.500 A.P., existiendo otros probablemente
más antiguos.
La
Moderna. Se ubica en las barrancas del arroyo Azul, dentro de la estancia
La Moderna al sur del partido de Azul, en el centro de la provincia de Buenos
Aires. Los primeros trabajos de investigación en dicho sitio transcurrieron
entre 1972 y 1973 y fueron realizados por Floreal Pa-lanca, Leonardo Daino y
Benbassat. Una década después comenzó un segundo período
de investigaciones. El compo-nente temprano corresponde a un am-biente pantanoso
del Pleistoceno Tardío - Holoceno Temprano y presenta eviden-cias interpretadas
como resultado de actividades de caza de Doedicurus cla-vicaudatus.
Además se han registrado Rhea americana, Lama guanicoe,
Myocastor coypus, Glyp-todon sp. y
Sclerocaliptus
sp., sin embargo sólo los restos de Doedicurus parecen
estar rela-cionados con la actividad humana. Los instrumentos recuperados fueron
principalmente lascas (de todas las recuperadas sólo algunas presentaban
retoques), esquirlas y microesquirlas de diferentes materias primas (principalmente
de cuarzo cristalino) y un guijarro de talla bipolar obtenido de los perfiles
de la barranca, antes de las excavaciones. Politis, como resultado de nuevos
fechados sobre los materiales del sitio, propone una edad de alrededor de los
7 Ka A.P. Estos nuevos datos permitirían suponer la supervivencia de
algunos representantes de la megafauna hasta finales del Holoceno Temprano en
la Región Pampeana.
Cerro La
China. Se trata de una cueva y dos sitios a cielo abierto situados en el
Sistema Serrano de Tandilia, en la provincia de Buenos Aires. El registro de
la cueva consiste en material lítico, con presencia de bifaces (preformas
y un fragmento de punta cola de pescado), asociado a
Eutatus seguini.
Con un fechado de 10.720± 300 y 10.790± 120 A.P. En uno de los sitios
a cielo abierto se hallaron dos puntas completas tipo cola de pescado y abundantes
desechos líticos producto de la reducción bifacial. En el otro
sitio el registro está compuesto por lascas, esquirlas y artefactos unifaciales
y posee un fechado de 10.610± 180 A.P. El perfil estratigráfico
de ambos sitios a cielo abierto es similar. A partir de los datos obtenidos
del estudio de los 3 sitios, Flegenheimer sugiere una relación sincrónica
ya que las evidencias contextuales muestran la realización de diferentes
actividades interconectadas, relacionadas con la subsistencia y la producción
de artefactos.
Cerro el
Sombrero. Se encuentra situado en el del Sistema Serrano de Tandilia, a
pocos kilómetros del yacimiento de cerro La China. Los primeros trabajos
fuero realizados hacia 1972 por Madrazo y desde entonces se han hallado gran
número de puntas de proyectil cola de pescado (algunas de ellas completas
y otras fragmentadas). En este sitio están presentes todos los pasos
de la confección de instrumentos bifaciales lo que sugiere que funcionó
como un sitio de confección y reemplazo de puntas de proyectil.
Sitios
de las Sierras Centrales
Intihuasi.
Se trata de una cueva de grandes dimensiones situada a 72 kilómetros
al noreste de la ciudad de San Luis. Fue excavada en el año 1951 por
Alberto Rex González. En los niveles iniciales se obtuvieron puntas lanceoladas
de ta-maño mediano a grande, de sección espesa, fabricadas con
cuarzo y cuarcita, y en algún caso con calcedonia. Estas puntas guardan
gran similitud con las del sitio superficial de Ayampitín por lo que
se las conoce por ese nombre. El resto de los artefactos líticos comprende
grandes raspadores circu-lares, raederas, cuchillos, molinos planos, manos e
instru-mental óseo como perforadores, agujas y adornos. Los fecha-dos
situaron a este nivel entre 8.068 y 7.070 A.P.
Casa de
Piedra. Se sitúa en el departamento de Puelén, sobre el río
Colorado. Se trata de un sitio a cielo abierto. Las investigaciones en este
sitio fueron dirigidas por Carlos Gradín y tuvieron las características
de un rescate arqueológico durante la cons-trucción de una represa.
En los niveles inferiores, se hallaron raspadores, lascas, instrumentos realizados
sobre nódulos, núcleos y lascas de desecho. La materia prima utilizada
fue principalmente el basalto. Los restos faunísticos recuperados son
escasos, entre ellos algunos de Lama guanicoe y fragmentos de
cáscaras de huevos de Rhea americana. También se
han registrado fogones. El fechado obtenido es de 8.620± 90 A.P.
Sitios
del Área Cuyana
Gruta del
Indio. Se ubica en el Rincón de Atuel, en las cercanías de
la margen derecha del río homónimo y de la ciudad de San Rafael.
En el nivel inferior fueron encontradas esquirlas de wolframio y también
artefactos en calcedonia: una raedera, una raedera-raspador, un buril y una
lasca sin retoques. Presenta fauna extinta: restos de
Mylodon y
Megatherium. El fechado para este nivel es de 11.500-9.500
A.P.
Sitios
de Patagonia
Los
Toldos. Se trata de un conjunto de abrigos y cuevas ubicado en el cañadón
del río Pinturas, en la provincia de Santa Cruz. Las pri-meras excavaciones
fueron realizadas por Menghin en la década del 50. Se reconocieron 11
niveles, el más antiguo (denominado nivel 11) posee un fechado de 12.600 A.P., este fechado sin embargo es el único realizado para el nivel inferior
y no hay información detallada de las condiciones de extracción
de la muestra ni tampoco se posee el número del laboratorio que realizó
el fechado. En el nivel 11 se han hallado instrumentos unifaciales realizados
mediante retoque marginal unifacial, efectuado sobre lascas grandes y espesas,
de formas no estandarizadas y con materia prima predominantemente local a exce-pción
de unas pocas lascas de obsidiana. Los restos faunísticos de este nivel
indican que se consumió predominantemente Lama gua-nicoe
(MNI 4) y en menor medida fauna extinta como el caballo americano (MNI 1). A
partir de los materiales arqueológicos del nivel inmediatamente superior
(datado en 9-11 Ka A.P.) fue definida una "industria" denominada Toldense,
que consta de una tecnología diferente, caracterizada por raederas más
planas y mejor formalizadas, raspadores, cuchillos bifaciales y puntas triangulares,
pero una asociación faunística similar con un MNI de 7 para
Lama guanicoe y 1 para el caballo americano.
Fell y
Palli Aike. Poseen un fechado de entre 10 y 11 Ka A.P. y una tecnología bifacial elaborada, con puntas de proyectil cola de pescado. En cueva Fell se
registran además raspadores y raederas. La fauna asociada muestra una
mayor frecuencia de Lama guanicoe y en menor medida de
Hippidion,
Mylodon y Dusicyon, el mismo componente faunístico
se da en Palli Aike. En Fell y Palli Aike se hallaron inhumaciones con un proceso
de cremación, estos restos fueron obtenidos por Junius Bird en la década
del 30.
Cueva de
las Manos. Se ubica en el cañadón del río Pinturas,
en el noroeste la provincia de Santa Cruz. Se trata de un alero con representaciones
rupestres de motivos zoomorfos, antropomorfos y geométricos. Los niveles
inferiores han sido fechados en 9.320± 90 A.P. El conjunto lítico
recuperado está compuesto por raspadores, raederas, puntas de flecha,
retocadores de hueso y núcleos. La materia prima utilizada para la confección
de los instrumentos fue predominantemente el sílice y en menor medida
el basalto y la calcedonia, aunque también se recuperaron restos de obsidiana
en la base del nivel 6. La muestra faunística recuperada, que no ha sido
cuantificada, se compone por Lama guanicoe, zorros, félidos
y restos de pez.
Las Buitreras.
Esta cueva está ubicada en el curso medio del río Gallegos, en
la provincia de Santa Cruz. En sus niveles inferiores fueron hallados restos
Mylodon, Dusicyon, Lama guanicoe e
Hippidion,
por lo que se considera que corresponden a principios del Holoceno. El conjunto
de instrumentos está compuesto por un nucleiforme y un núcleo,
una lasca angular recta, lascas de desecho y esquirlas. Los artefactos están
realizados principalmente en basalto, notándose escasez de materias primas
como el sílice y el cuarzo. Otros indicadores de la evidencia humana
en el sitio son los restos de un fogón, excrementos humanos, huesos con
marcas de procesamiento y huesos formalizados como instrumentos.
Cueva Traful.
Se sitúa en la margen izquierda del arroyo Traful, a unos 3 kilómetros
de su desembocadura en el río Limay. Se encuentra a 40 metros sobre el
nivel de dicho arroyo. Se han determinado 21 niveles, el nivel inferior (16-21)
tiene escasos restos: dos lascas de sílice, un núcleo, fogones
y presencia de ocre. En la base del perfil estratigráfico se hallaron
3 fragmentos de hueso de megafauna (Familia Mylodontidae), que posiblemente
hayan sido depositados por causas naturales en el sitio, además de restos
de zorro, vizcacha y aves.
Cueva Grande
del Arroyo Feo. Se ubica en el área del río Pinturas, en la
provincia de Santa Cruz. La primera campaña se realizó en 1975
y fue dirigida por Carlos J. Gradin. Posteriormente, en 1978, se realizó
una nueva campaña bajo la dirección de Carlos Aschero. Las niveles
inferiores, correspondientes a la capa 11, fueron fechados 9.330± 80 A.P.
En esta capa fuero hallados fogones, restos óseos y artefactos. Los materiales
líticos recuperados son principalmente lascas, de las cuales 10 son de
obsidiana (materia prima no local), raspadores espesos simples y dobles, raederas,
núcleos y una preforma bifacial. Los restos faunísticos corresponden
a especies actuales, la mayoría de ellos son de roedores (70%) y en menor
medida de Lama guanicoe (26%).
El Ceibo.
Estas cuevas se ubican a 150 kilómetros al noroeste de puerto San Julián,
en la provincia de Santa Cruz. En los niveles inferiores fueron hallados conjuntos
líticos asociados a fauna extinta. Aún no se han realizado fechados,
sin embargo se considera que este sitio pertenece a principios del Holoceno.
Los materiales líticos recuperados son muy variados: raspadores, raederas
simples y dobles, lascas, cuchillos, núcleos y una lasca de reducción
bifacial. No se han encontrado puntas de flecha. Los restos faunísticos
obtenidos son Lama guanicoe, Lama gracilis e
Hippidion.
Piedra
Museo. El sitio se ubica a 250 kilómetros al sur de Pico Truncado,
en la provincia de Santa Cruz. Se han definido dos componentes arqueológicos,
uno para el Pleistoceno Tardío (12.650± 80 A.P.) y uno para el Holoceno
(7.670± 110 A.P.). Los artefactos recuperados en el componente más
antiguo son raederas y raspadores de gran tamaño (elaborados sobre materias
primas locales) y un fragmento de punta cola de pescado. Laura Miotti, la arqueóloga
que lleva a cabo la investigación, señala que los conjuntos líticos
recuperados poseen similitudes con los del nivel 11 de los Toldos y los niveles
inferiores del Ceibo. La asociación faunística se compone de Rhea
americana, Lama gracilis, Lama guanicoe,
Hippidion,
Mylodon y otros taxones.
Es importante
remarcar que los conjuntos ergológicos de los niveles iniciales de Cueva
de las Manos mantienen similitudes generales (como en el largo de los raspadores
realizados sobre lascas primarias, obtenidas a partir de nódulos o lascas
nodulares) con los de otros sitios tempranos de Patagonia como el Ceibo, Piedra
Museo, Arroyo Feo y Cueva Fell. En todos estos sitios se observa la utilización
principalmente de materias primas locales. En un reciente trabajo, Luis Borrero
y Nora Franco analizan las similitudes cualitativas y cuantitativas del registro
arqueológico de estos sitios tempranos a partir de la formulación
de hipótesis sobre el como hicieron uso del espacio los primeros pobladores
de la Patagonia.
Sitios
del Noroeste
Inca Cueva
4. Se sitúa en el sector medio de la Quebrada de Inca Cueva, en el
límite oriental de la Puna de Jujuy. El sitio presenta numerosas representaciones
rupestres y dispersiones de artefactos superficiales similares a los de Ayampitín.
El conjunto de artefactos está compuesto por puntas de flecha, en su
mayoría apedunculadas y lanceoladas o triangulares, raspadores, raederas
y núcleos (algunos de ellos de materia prima alóctona). La mayoría
de los artefactos fueron confeccionados en materia prima local como la cuarcita.
El conjunto faunístico muestra un consumo predominante de Lagidium
y en menor medida de camélidos y aves. No se ha registrado la presencia
de especies extintas. Los fechados obtenidos para los niveles inferiores son
de 10.620± 140 A.P.
Huachichocana.
Se sitúa al igual que Inca Cueva, en el borde oriental de la Puna. El
conjunto de instrumentos líticos refleja la presencia de artefactos confeccionados
para ser transportados, fabricados con materia prima no local y con una alta
frecuencia de puntas de proyectil. Hay gran número de microlascas, al
parecer fruto de actividades de mantenimiento de los artefactos, y no hay núcleos
ni grandes lascas. La evidencia indicaría que habría funcionado
en parte como un sitio ligado a actividades de caza. En este sitio, a diferencia
de Inca Cueva 4, predominan los camélidos y en menor medida chinchíllidos,
taruca y aves. Los fechados para los niveles inferiores de este sitio serían
similares a los de Inca Cueva 4.
Los sitios
de la zona de la Puna Argentina están fuertemente vinculados a los de
la vertiente pacífica, del otro lado de la Cordillera, así como
a la zona selvática de las regiones bajas del noroeste argentino, como
lo atestiguan los restos faunísticos y florísticos procedentes
del pacífico y de las selvas de Salta y Bolivia.
Consideraciones
finales
Si bien los
datos presentados han sido acotados a la República Argentina, la problemática
relativa a la tecnología, movilidad y subsistencia de las poblaciones
tempranas va más allá de las fronteras nacionales. Cobra sentido
al ser enfocada dentro de otros procesos de escala continental y global que
se produjeron a finales del Pleistoceno e inicios del Holoceno, como ser el
cambio climático global, la modificación en el nivel de los océanos,
la extinción de numerosos taxones y la reorganización de las comunidades
ecológicas. Estos fenómenos condicionaron la variabilidad de estrategias
posibles de ser empleadas por los grupos humanos y condujeron a expresiones
regionales de la capacidad humana de adaptarse al medio. Esto puede verse en
las características particulares del registro arqueológico patagónico
tanto de la Cuenca Atlántica como Pacífica o en la Región
Pampeana.
La tabla
muestra la presencia de algunos taxones extinguidos
en sitios tempranos del
territorio argentino.
|
Sitios/
Taxones
|
Lama
gracilis
|
Hippidion
|
Mylodontidae
|
Megatherium
|
Doedicurus
|
Sclerocaliptus
|
Eutatus
|
Glyptodon
|
|
Arroyo
Seco
|
|
X
|
|
X
|
|
|
|
|
|
La
Moderna
|
|
|
|
|
X
|
X
|
|
X
|
|
El
Sombrero
|
|
|
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|
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|
|
|
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Cerro
la China
|
|
|
|
|
|
|
X
|
|
|
Inihuasi
|
|
|
|
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|
|
|
|
Casa
de Piedra
|
|
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|
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|
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|
Gruta
del Indio
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|
|
X
|
X
|
|
|
|
|
|
Inca
Cueva
|
|
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|
|
|
|
|
Huachichocana
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Cueva
de las manos
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Traful
|
|
|
X
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|
|
|
|
|
|
Fell
|
|
X
|
X
|
|
|
|
|
|
|
Palli
Aike
|
|
X
|
X
|
|
|
|
|
|
|
Piedra
Museo
|
X
|
X
|
X
|
|
|
|
|
|
|
El
Ceibo
|
X
|
X
|
|
|
|
|
|
|
|
Los
Toldos
|
X
|
X
|
|
|
|
|
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|
|
Las
Buitreras
|
|
X
|
X
|
|
|
|
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|
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Arroyo
Feo
|
|
|
|
|
|
|
|
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Notas:
(1) Poco
después esta aseveración del sabio norteamericano sería
puesta en duda por el hallazgo del famoso yacimiento de Folsom, en las planicies
norteamericanas, en el cual se demostraba una clara asociación entre
artefactos y una variedad de bisonte extinto.
(2) Al utilizar
aquí el término "evolucionismo", nos referimos al
llamado evolucionismo cultural que se basa en el modelo Spenceriano de evolución
y no al Darwiniano. Ambos tienen importantes diferencias en cuanto a la concepción
de los procesos y mecanismos que producen el cambio. Para Spencer el cambio
era un proceso dirigido y el resultado era siempre adaptativo, mientras que
para Darwin, el cambio está dado por un doble proceso: la producción
de variabilidad no dirigida y selección de la variabilidad producida,
y el resultado puede no ser adaptativo. Para un análisis más
profundo de estas diferencias ver Rindos: 1985.
(3) Artefactos
que para Ameghino pertenecían al Mioceno y que había denominado
como "Industrias de la Piedra Hendida y Quebrada", siendo ésta
última supuestamente más antigua según un criterio principalmente
morfológico. Hrdlicka por su parte, no solo rebatió la supuesta
antigüedad de estos hallazgos, sino que además negó que
la técnica con que se habían confeccionado fuera talla bipolar,
estando acertado Ameghino en esto último.
Bibliografía
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