|
"Se hace
imposible reflexionar acerca de los cambios que se han originado en el Continente
Americano, sin experimentar el más profundo asombro. Ese Continente,
en la antigüedad debió rebosar de mons- truos enormes; hoy en día
ya no encontramos más que pigmeos, si comparamos los animales que en
él viven con sus razas similares extintas".
Charles Darwin.

Los invitamos
a remontarnos en el tiempo unos 100 siglos y comprobar que recorrer la región
pampeana por ese entonces hubiera sido un verdadero safari que en nada envidiaría
a los que en la actualidad se pueden realizar en África. Hasta hace 10.000
años mamíferos de gran rareza y tamaño, como glipto-dontes,
megaterios, toxodontes, macrauquenias, osos y tigres dientes de sable, vivían
en ella. Esos fueron los amos y señores de nuestras tierras durante el
Pleistoceno ("muy nuevo"), una de las épocas geológicas
en que se divide el Cuaternario, que a su vez es uno de los período de
la Era Cenozoica ("nueva vida"). Desde luego esos mamíferos
convivieron con la fauna silvestre actual pero se extinguieron entre fines del
Pleistoceno y comienzos del Holoceno (es decir hace unos 10.000 a 8.500 años).

1.
Los gliptodontes
Los gliptodontes
fueron mamíferos xenartros de talla mediana a grande. Algunos posiblemente
superaron las 2 toneladas de peso pero otros no deben haber sobrepasado los
50 kilos. Sus cuerpos estaban protegidos por rígidos caparazones, sin
bandas móviles, formados por placas óseas de origen dérmico
que podían estar o no soldadas entre sí. Cuando estos animales
vivían, sus caparazones se encontraban cubiertos por placas córneas.
Sus cabezas y colas estaban separadamente cubiertas por escudos, el caudal por
lo general estaba constituído por anillos y un tubo terminal. Sus esqueletos,
fuertemente modificados para soportar los rígidos y pesados caparazones,
presentaban coosificaciones de las vérte-bras cervicales y soldadura de
las dorsales, lumbares y sacras que formaban un tubo anquilosado. Adquirieron
una dentición especializada para la dieta herbívora. Los primeros
aparecieron en el Eoceno Tardío y los últimos se extinguieron
entre el Pleistoceno Tardío y el Holoceno Temprano. Llegaron a inva-dir
América Central y del Norte.

1.1
Glyptodon clavipes
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Cingulata |
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|
Familia: Glyptodontidae |
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|
Subfamilia: Glyptodontinae |
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Género: Glyptodon |
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|
Especie: Glyptodon
clavipes |
Las especies
de mayor tamaño del género Glyptodon alcanzaron
unos 2 metros de largo, 1,2 metros de altura y una tonelada y media de peso.
Tenían la cola totalmente protegida por una serie de anillos móvi-les
de diámetro decreciente. Las placas de su caparazón eran gruesas,
con una figura central subcircular o poligonal, separada por un surco bien marcado
de figurillas periféricas por lo general de menor diá-metro. Los
huesos de las extremidades eran cortos pero anchos.

1.2
Doedicurus clavicaudatus
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Cingulata |
|
|
Familia: Glyptodontidae |
|
|
|
Subfamilia: Doedicurinae |
|
|
|
|
Género: Doedicurus |
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Especie: Doedicurus
clavicaudatus |
Doedicurus
tenía una larga cola terminada en un tubo que se engrosaba en el
extremo a modo de "clava", en donde llevaba espinas córneas.
El tubo caudal estaba precedido por 6 anillos de 2 hileras de placas cada uno.
Doedicurus clavicaudatus llegaba a medir unos 3,6 metros de
largo y a pesar unos 1.400 kilos. Su caparazón era más o menos
hemisférico, alto, con un diámetro mayor a los 2 metros y de placas
gruesas de contorno rectangular a hexagonal irregular unidas por suturas. Los
primeros restos conocidos de este mamífero los descubrió
Charles
Darwin y los estudió el paleontólogo inglés
Richard Owen.
La especie Doedicurus clavicaudatus ha sido registrada
en el Pleistoceno de la Argentina, Uru-guay y Brasil.
1.3
Sclerocalyptus ornatus
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Cingulata |
|
|
Familia: Glyptodontidae |
|
|
|
Subfamilia: Sclerocalyptinae |
|
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Tribu: Sclerocalyptini |
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|
Género: Sclerocalyptus |
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|
|
Especie: Sclerocalyptus
ornatus |
Sclerocalyptus
era de bastante menor talla que los anteriores, con un peso cercano
a los 280 kilos y una longitud menor a los 2 metros. Su caparazón era
alargado y bajo, con placas más bien pequeñas y delgadas. Tenían
placas con una ornamentación que consistía en una figura central
oval algo deprimida en el centro a la cual la rodeaban figuras más pequeñas
separadas por suaves surcos. El cráneo estaba cubierto por un casquete
cefálico. Su tubo caudal era cilíndrico algo aplanado y curvado
hacia arriba. Las figuras del tubo caudal eran similares a las del caparazón
y en el extremo distal se destacaban dos grandes figuras ovales.

2.
Los
gigantescos armadillos
Actualmente
la Familia Dasypodidae está representada por especies de mediana a pequeña
talla. Sólo existe una especie viviente de tamaño relativamente
grande: Priodontes maximus (el tatú carreta) que llega
a tener 1,6 metros de longitud. No obstante a fines del Plioceno y durante el
Pleistoceno vivieron en gran parte de lo que hoy es el territorio argentino
varios dasipódidos de talla superior al tatú carreta. Uno de ellos
fue Pampatherium typum, "animal de las pampas", que
con una longitud superior a los 2,5 metros y un peso aproximado a los 200 kilos,
fue el dasipódido más grande que haya existido, y pertenece a
la Subfamilia Pampatheriinae. Entre los representantes de la Tribu Eutatini
encontramos a otro de los armadillos extintos de gran talla: Eutatus seguini,
que vivió desde el Plioceno Tardío hasta el Pleistoceno Tardío
- Holoceno Temprano.

3.
Megatherium
americanum
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Tardigrada |
|
|
Familia: Megatheriidae |
|
|
|
Subfamilia: Megatheriinae |
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|
|
Género: Megatherium |
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|
|
Especie: Megatherium
americanum |
Megatherium
"bestia grande", fue un mamífero herbívoro de gran talla, el más
grande de todos los xenartros conocidos. Su cabeza era relativamente pequeña
en relación a su tamaño corporal y tenía un corto cuello.
Su cuerpo era muy voluminoso pero a pesar de sus dimensiones fue capaz de ponerse
de pie sobre sus patas traseras, según lo atestigua el hallazgo de una
serie de pisadas. Sus miembros pos-teriores eran mucho más fuertes que
los anteriores, pero no más largos y tanto los miembros posteriores como
los anteriores terminaban en fuertes garras. La cola de Megatherium
era bien robusta, con desa-rrolladas inserciones musculares. La especie Megatherium
americanum es la mejor conocida del género, tenía unos
5 metros de longitud y un peso aproximado a las 4 toneladas. Su registro está
restringido en el territorio argentino al Pleistoceno Tardío. Los primeros
restos fósiles conocidos de este mamífero fueron descubiertos
por el Fraile Manuel Torres en las barrancas del río Luján en
1787 y estudiados por el naturalista francés Georges Cuvier en 1796.

4.
Lestodon armatus
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Tardigrada |
|
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Familia: Mylodontidae |
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|
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Subfamilia: Mylodontinae |
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Género: Lestodon |
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Especie: Lestodon
armatus |
Lestodon
era un herbívoro de talla gigantesca aunque algo menor que Megatherium.
Medía apro-ximadamente unos 4 metros de longitud y pesaba unas 3 toneladas.
Su cráneo tenía una región rostral muy ensanchada al igual
que la parte anterior de su mandíbula. En su dentición resaltaban
los primeros molariformes superiores e inferiores de aspecto caniniformes, de
sección triangular y proyectados hacia fuera. Los mismos estaban separados
de los demás moleriformes por un largo diastema (zona des-provista de
dientes). Poseía en sus miembros huesos grandes y proporcionalmente más
gráciles que los de los otros milodontinos. El género Lestodon
ha sido registrado en el Pleistoceno de la Argentina, Bo-livia, Uruguay y Brasil.

5.
Glossotherium robustum
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Tardigrada |
|
|
Familia: Mylodontidae |
|
|
|
Subfamilia: Mylodontinae |
|
|
|
|
Género: Glossotherium |
|
|
|
|
|
Especie: Glossotherium
robustum |
Glossotherium
era otro de los perezosos gigantes, ya que medía unos 3,5 metros de largo
y pesaba más de una tonelada. En su piel tenía embebidos gran
cantidad de huesillos de tamaño y forma variables (osteodermos). Tanto
el extremo anterior de la mandíbula como sus premaxilares estaban ensanchados.
A cada lado de su mandíbula tenía cuatro molares y cinco a cada
lado del paladar. Sus molares prismá-ticos eran similares entre sí,
sólo los últimos diferían de los demás con su aspecto
lobulado. Este género se ha registrado en América del Norte a
donde arribó, procedente de América del Sur, con el "gran
inter-cambio faunístico americano". La especie reconocida para el
Pleistoceno Tardío de la provincia de Buenos Aires (Argentina) y de Río
Grande do Sul (Brasil) es Glossotherium robustum. Los primeros
restos fósiles conocidos de este mamífero los descubrió
Charles Darwin y los estudió el paleontólogo inglés
Richard
Owen. El género Glossotherium ha sido registrado en el
Pleistoceno de la Argentina, Brasil, Ecuador, México y Estados Unidos.

6. Mylodon
darwini
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Tardigrada |
|
|
Familia: Mylodontidae |
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|
Subfamilia: Mylodontinae |
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Género: Mylodon |
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Especie: Mylodon
darwini |
Mylodon
fue un gran herbívoro con una longitud superior a los 3 metros, una
altura mayor a 1,5 metros y un peso superior a una tonelada. Su cráneo
presentaba los premaxilares convexos y proyectados hacia delante, los cuales
se unían por sus extremos con los nasales a través de un arco
óseo dispuesto en forma vertical. Tenía en el maxilar superior
como en el inferior ocho molariformes. También, al igual que Glossotherium,
poseía osteodermos (numerosos huesillos que se encontraban embebidos
en su grueso cuero). En el interior de una cueva de la provincia de Magallanes,
en Chile, se hallaron cueros, desechos fecales, pelo y huesos con tejido muscular
adherido que fueron atribuidos a la especie Mylodon listai. La
preservación de dichos restos fue posible gracias al caso poco frecuente
de la momificación. Mediante la datación con el método
de radiocarbono se pudo conocer que la antigüedad de los restos era de
unos 11.000 años. Según algunos especialistas, la especie Mylodon
listai no es una especie adecuadamente establecida y sus diferencias
morfológicas con Mylodon darwini son discutibles. Los primeros
restos fósiles conocidos de este mamífero los descubrió
Charles Darwin en las inmediaciones de Bahía Blanca y los estudió
el paleontólogo inglés Richard Owen. El género Mylodon
ha sido registrado en el Pleis-toceno de la Argentina y Chile.

7. Scelidotherium
leptocephalum
| Superorden:
Xenarthra |
| |
Orden: Tardigrada |
|
|
Familia: Mylodontidae |
|
|
|
Subfamilia: Scelidotheriinae |
|
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Género: Scelidotherium |
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|
Especie: Scelidotherium
leptocephalum |
Scelidotherium
era un herbívoro de unos 3,5 metros de longitud y de unos 500 kilos.
Tenía un cráneo alargado, bajo y estrecho, con un rostro proyectado
hacia delante. A cada lado del paladar tenía cinco dientes y cuatro a
cada lado de la mandíbula. Sus manos pentadáctilas eran grandes
y sus dígitos II y III poseían fuertes garras. En sus pies, sólo
los III, IV y V eran funcionales. Los primeros restos fósiles co-nocidos
de este mamífero los descubrió Charles Darwin en las proximidades
de Bahía Blanca y los estudió el paleontólogo inglés
Richard Owen. El género Scelidotherium ha sido registrado
en el Pleis-toceno de la Argentina, Bolivia, Uruguay, Brasil y Chile.
8. Toxodon
platensis
| Orden: Notoungulata |
| |
Familia: Toxodontidae |
|
|
Género: Toxodon |
|
|
|
Especie: Toxodon
platensis |
Toxodon,
un herbívoro de talla similar a la de un rinoceronte actual, fue el último
representante del Orden Notoungulata. Su peso posiblemente superó la
tonelada. Su cráneo era de gran tamaño (aproxi-madamente de unos
70 centímetros de largo) y los incisivos presentaron adaptaciones a un
intenso pastoreo, los superiores eran arqueados y los inferiores chatos de disposición
horizontal y expandidos la-teralmente. La sección anterior de la mandíbula
presentaba el aspecto de "pala". Los primeros restos fósiles
conocidos de este mamífero los descubrió Charles Darwin y los
estudió el paleontólogo inglés Richard Owen. El género
Toxodon ha sido registrado en el Pleistoceno de la Argentina,
Bolivia, Uruguay, Paraguay y Brasil.


9.
Macrauchenia patachonica
| Orden: Litopterna |
| |
Familia: Macraucheniidae |
|
|
Género: Macrauchenia
|
|
|
|
Especie: Macrauchenia
patachonica |
Macrauchenia
"llama grande", fue el último representante del Orden Litopterna.
Tenía un tamaño com-parable al camello actual y su peso fue cercano
a una tonelada. A juzgar por la posición muy retrasada de los orificios
nasales poseía una prosbócide similar a la de los tapires. Sus
pies poseían tres dígitos que terminaban en cascos, lo que indicaría
una escasa adaptación a la carrera. Presentaba molares superiores con
sección cuadrangular, con profundas fosas y de corona alta, y molares
inferiores similares a los superiores pero algo más largos. Los primeros
restos fósiles conocidos de este mamífero los descubrió
Charles Darwin en las proximidades de Punta Arenas y los estudió el paleontólogo
inglés Richard Owen. La especie Macrauchenia patachonica
ha sido registrada en el Pleistoceno Tardío de la Argentina, Bolivia,
Uruguay, Paraguay y Brasil.

Los mamíferos
que llegaron durante el "gran intercambio faunístico americano"
Hace unos
2,5 a 3 millones de años, durante el Plioceno ("más nuevo"),
se unió América del Norte con América del Sur a través
del istmo de Panamá, culminando así un largo período de
aislamiento. Fue en-tonces cuando se originó el "gran intercambio faunístico americano". De esta manera caballos, tigres dientes de
sable, osos, ciervos, tapires, guanacos, pecaríes, zorros y otros mamíferos,
arribaron a Amé-rica del Sur provenientes del hemisferio norte. De igual
modo, gliptodontes, mulitas y comadrejas, entre otros, ingresaron a América
del Norte provenientes del hemisferio sur.

10.
Stegomastodon platensis
| Orden: Proboscidea |
| |
Suborden: Elephantoidea |
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|
Familia: Gomphotheriidae |
|
|
|
Subfamilia: Anancinae
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|
Género: Stegomastodon |
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|
Especie: Stegomastodon
platensis |
Stegomastodon
tenía un aspecto similar a los actuales elefantes y pesaba aproximadamente
unas 4 toneladas. Sus defensas eran casi rectas, de crecimiento continuo y al
menos en el estado adulto no presentaban esmalte. Su cráneo era alto.
Sus molariformes tenían las cúspides cónicas a ambos lados
provistas de otras accesorias, permitiendo que por el desgaste se formaran dos
hileras, una externa y otra interna, de figuras trifoliadas. Stegomastodon
arribó a América del Sur procedente de América del Norte.
Los restos más antiguos hallados en el territorio argentino corresponden
al Pleistoceno Temprano-Medio. Stegomastodon ha sido registrado
en el Plioceno Tardío y Pleistoceno de América del Norte, y en
el Pleistoceno de América del Sur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil),
correspondiendo el re-gistro más austral a la provincia de Río
Negro (Argentina).

11.
Smilodon populator
| Orden: Carnivora |
| |
Suborden: Fissipeda |
|
|
Familia: Felidae |
|
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|
Subfamilia: Machairodontinae |
|
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Género: Smilodon |
|
|
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|
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Especie: Smilodon
populator |
Smilodon
era un félido de talla similar al león actual aunque de diferentes
proporciones corporales. Pesaba aproximadamente unos 400 kilos. Sus extremidades
eran más cortas y robustas, su rabo corto y su cuello más largo.
Sus caninos superiores sobresalían más de 15 centímetros
y su mandíbula se abría en unos 120 grados. Según los estudios
realizados sobre los hioides (huesos que sostienen la lengua) es posible que
Smilodon rugiera como el león actual. En 1842 Peter Lund
descubrió unos restos fósiles en unas cavernas de Brasil, los
cuales asignó al género Smilodon. Dos años
más tarde, el Doctor Francisco Javier Muñiz (primer paleontólogo
argentino) encontró en las proximidades de Luján un esqueleto
casi completo de este félido. Dicho hallazgo fue dado a conocer el 9
de octubre de 1845 en el periódico Gaceta Mercantil. Desconociendo que Lund ya lo había nombrado,
Muñiz lo designó Muñifelis
bonaeriensis.

12.
Pararctotherium enectum
| Orden: Carnivora |
| |
Suborden: Fissipeda |
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Familia: Ursidae |
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Género: Pararctotherium |
|
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|
|
Especie: Pararctotherium
enectum |
Pararctotherium
era de talla similar al oso pardo actual y pesaba aproximadamente unos 600
kilos. Los osos fueron los representantes de mayor tamaño del Orden Carnívora
que ingresaron a América del Sur procedentes de América del Norte.
Los especialistas han sugerido que probablemente hayan ocupado el nicho ecológico
de grandes prociónidos como Chapalmalania que se extinguió
a fines de la Edad Cha-padmalalense. Los osos son animales generalmente omnívoros,
pues su dieta consiste en raíces, frutos, miel y carne. En la actualidad
los úrsidos están representados en América del Sur por
una sola especie: Tremarctos ornatus, el oso de anteojos, que
habita el oeste de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y oeste de Bolivia,
hasta los 3.000 metros de altura.
13.
El caballo americano
| Orden: Perissodactyla |
| |
Suborden: Hippomorpha |
|
|
Familia: Equidae |
|
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|
Subfamilia: Equinae |
|
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|
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Género: Hippidion |
Hippidion
era algo más robusto que el caballo doméstico, con extremidades
más cortas y anchas. Su cráneo tenía huesos nasales libres
y convexos de gran extensión. Su peso fue cercano a los 400 kilos. Se
reconocen dos especies del género Hippidion para la provincia
de Buenos Aires: Hippidion devillei (del Pleistoceno Temprano
a Medio) e Hippidion principale (del Pleistoceno Tardío).
En la región pata-gónica de la Argentina y en Chile el género
está representado por la especie Hippidion saldiasi (que
de las tres especies es la de menor tamaño). Los caballos llegaron con
el "gran intercambio faunístico ame-ricano" y se extinguieron
algunos milenios antes de que los europeos introdujeran la especie doméstica.
El primer resto fósil de Hippidion hallado fue un molar
superior que descubrió Charles Darwin en las proximidades de Bahía
Blanca. Inicialmente en 1840 el paleontólogo inglés
Richard Owen
lo asignó a la especie Equus caballus y años más
tarde a la especie Equus curvidens.
Coexistencia
del hombre con la megafauna
La coexistencia
en América del Sur del hombre con gigantescos mamíferos pleistocénicos,
fue desde el siglo pasado un tema sumamente discutido. Florentino Ameghino propuso
que el hombre tenía sus orí-genes en estas regiones del planeta.
Posteriormente Ales Hrdlicka, luego de analizar los materiales pre-sentados por
el sabio local, concluyó en 1912 que no había razón alguna
para pensar que el hombre en América del Sur tuviese más que unos
pocos milenios de antigüedad y que era poco probable que hu-biera convivido
con la megafauna. El estado actual de las investigaciones deja en evidencia
que tal coexistencia sí existió.

¿Por
qué se extinguieron?
La
extinción de estos mamíferos, que tuvo lugar entre fines del Ple-istoceno
y comienzos del Holoceno (entre los 10.000 y 8.500 años atrás),
se ha vinculado principalmente a las actividades del ser humano y al deterioro
climático. Aunque efectivamente varios de los representantes de la megafauna
(como el megaterio o el milo-donte) fueron recursos utilizados por grupos humanos
no hay al parecer fuertes evidencias para sugerir que dicha explotación
haya impactado lo suficiente como para causar la extinción de esas especies.
Más bien parece que fueron recursos complementarios frente a otros como
el guanaco, que pese al intenso aprove-chamiento que los humanos han hecho durante
milenios, aún sobrevive. Aunque quizás el hombre no fue el factor
desenca-denante de la extinción, no se descarta desde luego que haya con-tribuido
en alguna medida. En cuanto al clima, la primera parte del Cuaternario se ha
caracterizado como la época de las glaciaciones, es decir por el avance
sobre los continentes de grandes masas de hielo debido al descenso global de
las temperaturas. Hace unos 10.000 años finalizó la última
glaciación y las condiciones climáticas cambiaron.
Bibliografía
complementaria:
Libros
y artículos dirigidos a un amplio público:
FARIÑAS
R. y S. VIZCAÍNO, 1997. Hace sólo diez mil años. Colección
Prometeo, Editorial Fin de Siglo, 128 páginas. Montevideo, Uruguay.
POLITIS, G.G.,
1989. ¿Quién mató al Megaterio?. Ciencia Hoy, 1 (2): 26-35. Buenos
Aires, Argentina.
SCILLATO-YANE,
G.J. y A.A. CARLINI, 1998. Un gigantesco gliptodonte en los alrededores de la
ciudad de La Plata. Revista Museo, 2 (11): 45-48. Fundación Museo de
La Plata. La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
TONNI, E.P.,
A.L. CIONE y M. BOND, 1998. El estudio de los vertebrados del Cuaternario en
la Argentina, primera parte. Revista Museo, 2 (12): 17-22. Fundación
Museo de La Plata. La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
TONNI, E.P.
y R. PASQUALI, 1997. Fauna sudamericana, una historia de 65 millones de años.
79 páginas. Argentina.
TONNI, E.P.
y R. PASQUALI, 1998. Mamíferos fósiles, cuando en la pampa vivían
los gigantes. 48 páginas. Argentina.
TONNI, E.P.
y R. PASQUALI, 1998. El origen de los mamíferos sudamericanos. Educación
en Ciencias, Revista de la Universidad Nacional de General San Martín,
2 (4): 30-41. Provincia de Buenos Aires, Argentina.
TONNI, E.P.
y R. PASQUALI, 1999. El estudio de los mamíferos fósiles en la
Argentina. Ciencia Hoy, 9 (53): 22-31. Buenos Aires, Argentina.
Textos
especializados:
ALBERDI, M.T.,
G. LEONE y E.P. TONNI (eds.), 1995. Evolución biológica y climática
de la Región Pampeana durante los últimos 5 millones de años,
un ensayo de correlación con el mediterráneo occidental. Museo
de Ciencias Naturales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
Monografía 12, 423 páginas. Madrid, España.
PASCUAL, R.
(dir.), 1966. Paleontografía Bonaerense. IV. Vertebrata. Comisión
de Investigación Científica de la Provincia de Buenos Aires, 202
páginas, 101 láminas. La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
PAULA COUTO,
C. DE, 1979. Tratado de Paleomastozoología. Acad. Bras. de Cienc., 590
páginas. Río de Janeiro, Brasil.
|