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Clasificación
Clase: Mammalia
Orden: Carnívora
Familia: Mustelidae
Subfamilia: Lutrinae
Género: Pteronura
Especie: Pteronura brasiliensis
Subespecie para la Argentina: Pteronura brasiliensis
paranensis
Nombres vernáculos
Castellano: nutria gigante, lobo de corbata, lobito de cola ancha, nutria
carnívora o yaguá-cacá.
Inglés: giant
otter.
Portugués: ariranha.
Guaraní: ariraí.
Categorías
Categoría nacional: CR A1 acd, B1 +2abcde, C1 + 2ab, E.
Categoría de la UICN: VU A2 cd.
Comercio internacional (CITES): I.
Características
Se trata de un animal fuerte y musculoso, se han registrado ejemplares de hasta
2,40 metros de largo (de los cuales 1 metro correspondía a la cola) y 34 kilos.
Es la más grande de todas las especies de nutrias. Las hembras son más pequeñas
pesando sólo entre 26 y 27 kilos y están provistas de dos pares de mamas.
La piel de un color pardo oscuro es densa,
espesa, aterciopelada y repelente al agua. El vientre presenta una coloración
blanca amarillenta, que se extiende hasta la garganta de manera irregular y
puede prolongarse por las ingles y zona ventral de la cola. Dicha mancha y le ha
valido algunos de sus nombres vulgares más difundidos y puede usarse para
distinguir entre los individuos. La cabeza es redonda y pequeña en relación con
el cuerpo, las orejas son pequeñas y retrasadas y la nariz está completamente cubierta de piel. Sus caninos están
bien desarrollados, y los molares algo disminuidos.
Los ojos son grandes, agudos y se movilizan fuera de sus órbitas, perfeccionados
para cazar debajo del agua. Las extremidades cortas y robustas terminan en manos
palmadas con dedos largos y carnosos provistos de grandes garras afiladas.
Distribución
Es endémico de América del Sur. Antiguamente habitaba desde Colombia,
Venezuela y Panamá, siem-pre al este de los Andes, hasta latitudes medias de
Uruguay. Hoy se distribuye de manera fragmentada en Colombia, Venezuela, Perú,
Ecuador, Brasil, Bolivia, Paraguay, Surinam, Guayana Francesa y Guya-na.
En
la Argentina, originalmente se extendía por casi toda la cuenca del Plata,
exceptuando las zonas de-sérticas y australes. Durante las últimas décadas al
menos en Corrientes y Misiones, parece comple-tamente ausente.
En Misiones habitaba: departamentos Iguazú, General Belgrano y posiblemente El
Dorado, Candelaria, San Ignacio y Capital, en base a referencias antiguas
mayormente orales, consistente en avistajes en los ríos Iguazú, Paraná, Urugua-í
y los arroyos Aguaray-guazú, Yaberibí, Pindapoy y Garupá.
En Corrientes (referencias orales no confirmadas para el departamento Ituzaingó en
la zona de Yacyretá, los esteros de Iberá y el departamento Paso de los Libres),
en Santa Fé (departamento de San Javier y zona de influencia) y en Formosa (para
los departamentos Pilcomayo y Formosa).
Diarios de viaje escritos en el siglo XVIII detallan su presencia en el extremo
oriental de la provincia de Jujuy y zona contigua de Salta. Es muy posible su
presencia histórica en Entre Ríos en las costas del Paraná, en el departamento
La Paz, por proximidad a la localidad santafecina de San Javier, y en las costas
del río Uruguay. Seguramente también existió en el este chaqueño.
Hábitat
Grandes ríos, arroyos, lagunas y esteros permanentes de regiones tropicales y
subtropicales, que se encuentren flanqueados por densa vegetación selvática y
numerosas islas. A menudo con fluctuaciones en el nivel de agua, que condicionan
el uso del espacio, promoviendo migraciones locales. Debe tener buena sombra y
sustrato relativamente alto y seco para el desarrollo de actividades sociales.
En nuestro país existen referencias para ríos grandes (sectores correntosos con
afloramientos de piedras del lecho) y arroyos rodeados por selvas o bosques en
galerías. También para los esteros del Iberá.
Hábitos
Está bien adaptado para una vida acuática y puede cerrar sus orejas mientras se
sumerge. Se muestra sumamente ágil y veloz. En la natación se ayuda con los
cuatro pies membranosos, especialmente cuando flota o se mantiene estacionario
en un lugar, impulsándose en los traslados con la poderosa cola achatada.
Caza, durante el día, peces que constituyen su dieta. La captura de los mismos
se realiza en cacerías sociales (normalmente en aguas profundas) o en forma
solitaria (en aguas someras). Cuando la pesca es baja se alimenta también de
crustáceos, serpientes, caimanes pequeños, aves acuáticas (por ejemplo del pato
criollo Cairina moschata), tortugas (como Phrynops williamsi)
y pequeños mamíferos como las ratas de agua (Nectomys squamipes).
Los adultos consumirían entre 2,80 y 4,50 kilos de comida diaria.
A pesar de ser un animal básicamente acuático, se mueve en tierra con bastante
destreza y recurre muchas veces a este sistema para alcanzar otros cursos
fluviales.
Vive en grupos familiares de 5 a 8 individuos. Los miembros de la familia incluyen un
par monógamo y va-rias generaciones de descendencia.
La hembra presenta un estro de 21 días y las cópulas se suceden durante 9 a 10
días. La gestación dura en cautiverio de 65 a 75 días o menos.
Las crías (de 2 a 5) abren los ojos al mes y empiezan a seguir a sus padres
regularmente, fuera del cubil familiar. Nacen en una cámara seca en el extremo
de un túnel cavado en la barranca de la orilla.
Si son molestadas, las hembras pueden cortar la lactancia y las crías, perecer. Se
destetan los jóvenes a los 3 o 4 meses después del nacimiento. El resto de los
integrantes del grupo colabora con la crianza y la defensa de los cachorros.
Ellos son cazadores independientes e indistinguibles de sus padres a los 9 o 10
meses.
La madurez sexual se alcanza a los 2 años. Llegan a vivir 12 años en cautividad y
21 años en estado sal-vaje.
Las familias tienen áreas de 12 km2. Estas áreas normalmente se localizan
cerca de los sitios del alimento. La preparación del área incluye el pisoteo de
la vegetación de la superficie. Se construyen las madrigueras grandes bajo leños
caídos. Además se ponen una a cinco letrinas comunales a lo largo del perímetro
del sitio. Finalmente, el territorio es marcado por el olor de las glándulas
anales. Si los intrusos invaden el territorio, los padres y su descendencia lo
defienden. Aunque se mantienen los territorios se-parados, es un mamífero muy
social.
Las actividades sociales incluyen el acicalamiento, la caza, el descanso y otras.
Tienen 9 vocalizaciones diferentes, incluyendo el clásico “hahh” que comparten
con el resto de las nutrias, silbidos, ladridos, gru-ñidos y balidos. Se
distinguió un “cuus” cuando se produce un contacto entre dos ejemplares de la
mis-ma especie y una especie de lloriqueo que a menudo emite al asomar su cabeza
y la parte anterior del cuerpo sobre el agua.
En la Argentina está en la cima de la cadena alimenticia y por consiguiente tiene
pocos predadores naturales, pero de vez en cuando puede ser presa de los
jaguares y pumas. La descendencia desa-tendida sufre la mayor depredación.
Situación
Cazada por su valor para la industria peletera (especialmente en Perú, Brasil y
Venezuela) la especie desaparece lentamente en toda su área de dispersión. Fácil
de capturar por sus hábitos gregarios, diurnos, mansos y curiosos que la llevan
a acercarse a las embarcaciones con motor, por la similitud de su sonido con
algunas de las voces de la especie. Son reconocibles sus sitios habituales de
ali-mentación por la acumulación de huesos y restos de sus presas; también sus
madrigueras al margen del río, son claramente ubicables porque remueven la
vegetación alrededor de la entrada y por el singular olor que despiden sus
glándulas anales.
Las modificaciones impuestas al hábitat selvático por el avance agrícola, lo que
provoca alteraciones en los regímenes hidrológicos, en buena parte de las
cuencas del Amazonas y el Orinoco acentúan su re-troceso numérico. También la
contaminación por mercurio (empleado en la extracción de oro en la Amazonia)
tendría sus consecuencias.
En la Argentina las razones de su declinación no están claras, pues no habría sido
severamente cazado. Con su inclusión en el Apéndice I de la CITES, su comercio y
exportación están totalmente prohibidos. Este lutrino parece experimentar una
seria regresión. Su actual población en Misiones ya podría consi-derarse como relictual pese al amparo que brinda el Parque Nacional Iguazú y el Parque
Provincial Urugua-í. Avistajes de lugareños indican la presencia de ejemplares
solitarios y menos grupos familiares lo que resulta preocupante en una especie
netamente social. Parece probable que una conjunción de factores, como la
ocupación y disturbio en los principales cursos de agua, la abundancia de
perros, la sobre-pesca y eventualmente la caza, hayan influido para hacer
retroceder a la especie hacia el nordeste y provocar su extinción en el
noroeste.
Su situación en Bolivia y el Paraguay es desconocida pero con poblaciones bajas; y
en Brasil, extinguida en vastos sectores, incluso en algunos afluentes del
Amazonas falta por completo y se lo considera el mamífero más amenazado de la
cuenca amazónica. La subespecie típica estaría presente en Brasil en los parques
nacionales Araguaia, Tocantins, Brasilia, das Emas y la reserva biológica de
Caracará; siendo factible su reintroducción en el parque nacional Monte Pascoal
y la reserva biológica Sooretama-Barra Seca. En Rio Grande do Sul la especie
estaría prácticamente exterminada al igual que en Uruguay. En Paraná aún
subsistiría en el Parque Nacional do Iguaçú. En São Paulo la Reserva Estadual
Morro do Diabo podría albergar ejemplares en las aguas del Paranapanema. Además
figura en Brasil en la lista oficial de especies amenazadas.
Su cría y mantenimiento en cautiverio ha tenido algún éxito, siendo los zoológicos
de São Paulo y Brasilia (en Brasil) y el de Caracas (en Venezuela) los únicos
que tuvieron éxito en su reproducción. En la Argentina no hay ejemplares
cautivos y reportes de Venezuela indican que dicha estrategia es dema-siado
costosa. Es requisito básico para su cría contar con espacios amplios, sitios
para excavar sus cuevas y agua en abundancia.
Se requieren urgentes evaluaciones sobre su situación actual en el país, ya que
parece haberse extin-guido completamente en los últimos años. También deberían
evaluarse seriamente las posibilidades de reintroducción en hábitats
controlados. Todas las actividades deben reforzarse mediante campañas de
educación ambiental, para informar al público del estado actual de las
poblaciones, de su protección legal y de las penas que acarrean las infracciones
a la ley ambiental.
Fotografía: Francisco Erize
Bibliografía complementaria:
CHEBEZ, J. C., 1999. Los que se van. Pp. 240-245. Editorial Albatros. Buenos Aires, Argentina.
PARERA, A., 2002. Mamíferos de la Argentina. Pp. 104-142. Editorial El Ateneo. Buenos Aires,
Argentina.
SAREM, 1999. Libro Rojo. Mamíferos amenazados de la Argentina. Mendoza, Argentina.
En Internet:
http://www.dsostenible.com.ar/sitios/monum-nat-prov.html
http://www.misiones.gov.ar/ecologia |