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ARTÍCULO

 

LOBO GARGANTILLA O NUTRIA GIGANTE
PTERONURA BRASILIENSIS (GMELIN 1788)

Por Diego CIVEYBEL, Sergio CIVEYBEL, Verónica DÍAZ y Cecilia SIMONINI, 2003.
 

Clasificación

Clase: Mammalia
  Orden: Carnívora
    Familia: Mustelidae
      Subfamilia: Lutrinae       
        Género: Pteronura
          Especie: Pteronura brasiliensis
            Subespecie para la Argentina: Pteronura brasiliensis paranensis

Nombres vernáculos

Castellano: nutria gigante, lobo de corbata, lobito de cola ancha, nutria carnívora o yaguá-cacá.
Inglés: giant otter.
Portugués: ariranha.
Guaraní: ariraí.

Categorías

Categoría nacional: CR A1 acd, B1 +2abcde, C1 + 2ab, E.
Categoría de la UICN: VU A2 cd.
Comercio internacional (CITES): I.

Características

Se trata de un animal fuerte y musculoso, se han registrado ejemplares de hasta 2,40 metros de largo (de los cuales 1 metro correspondía a la cola) y 34 kilos. Es la más grande de todas las especies de nutrias. Las hembras son más pequeñas pesando sólo entre 26 y 27 kilos y están provistas de dos pares de mamas.

La piel de un color pardo oscuro es densa, espesa, aterciopelada y repelente al agua. El vientre presenta una coloración blanca amarillenta, que se extiende hasta la garganta de manera irregular y puede prolongarse por las ingles y zona ventral de la cola. Dicha mancha y le ha valido algunos de sus nombres vulgares más difundidos y puede usarse para distinguir entre los individuos. La cabeza es redonda y pequeña en relación con el cuerpo, las orejas son pequeñas y retrasadas y la nariz está completamente cubierta de piel. Sus caninos están bien desarrollados, y los molares algo disminuidos.

Los ojos son grandes, agudos y se movilizan fuera de sus órbitas, perfeccionados para cazar debajo del agua. Las extremidades cortas y robustas terminan en manos palmadas con dedos largos y carnosos provistos de grandes garras afiladas.

Distribución

Es endémico de América del Sur. Antiguamente habitaba desde Colombia, Venezuela y Panamá, siem-pre al este de los Andes, hasta latitudes medias de Uruguay. Hoy se distribuye de manera fragmentada en Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Brasil, Bolivia, Paraguay, Surinam, Guayana Francesa y Guya-na.

En la Argentina, originalmente se extendía por casi toda la cuenca del Plata, exceptuando las zonas de-sérticas y australes. Durante las últimas décadas al menos en Corrientes y Misiones, parece comple-tamente ausente.

En Misiones habitaba: departamentos Iguazú, General Belgrano y posiblemente El Dorado, Candelaria, San Ignacio y Capital, en base a referencias antiguas mayormente orales, consistente en avistajes en los ríos Iguazú, Paraná, Urugua-í y los arroyos Aguaray-guazú, Yaberibí, Pindapoy y Garupá.

En Corrientes (referencias orales no confirmadas para el departamento Ituzaingó en la zona de Yacyretá, los esteros de Iberá y el departamento Paso de los Libres), en Santa Fé (departamento de San Javier y zona de influencia) y en Formosa (para los departamentos Pilcomayo y Formosa).

Diarios de viaje escritos en el siglo XVIII detallan su presencia en el extremo oriental de la provincia de Jujuy y zona contigua de Salta. Es muy posible su presencia histórica en Entre Ríos en las costas del Paraná, en el departamento La Paz, por proximidad a la localidad santafecina de San Javier, y en las costas del río Uruguay. Seguramente también existió en el este chaqueño.

Hábitat

Grandes ríos, arroyos, lagunas y esteros permanentes de regiones tropicales y subtropicales, que se encuentren flanqueados por densa vegetación selvática y numerosas islas. A menudo con fluctuaciones en el nivel de agua, que condicionan el uso del espacio, promoviendo migraciones locales. Debe tener buena sombra y sustrato relativamente alto y seco para el desarrollo de actividades sociales. En nuestro país existen referencias para ríos grandes (sectores correntosos con afloramientos de piedras del lecho) y arroyos rodeados por selvas o bosques en galerías. También para los esteros del Iberá.

Hábitos

Está bien adaptado para una vida acuática y puede cerrar sus orejas mientras se sumerge. Se muestra sumamente ágil y veloz. En la natación se ayuda con los cuatro pies membranosos, especialmente cuando flota o se mantiene estacionario en un lugar, impulsándose en los traslados con la poderosa cola achatada.

Caza, durante el día, peces que constituyen su dieta. La captura de los mismos se realiza en cacerías sociales (normalmente en aguas profundas) o en forma solitaria (en aguas someras). Cuando la pesca es baja se alimenta también de crustáceos, serpientes, caimanes pequeños, aves acuáticas (por ejemplo del pato criollo Cairina moschata), tortugas (como Phrynops williamsi) y pequeños mamíferos como las ratas de agua (Nectomys squamipes). Los adultos consumirían entre 2,80 y 4,50 kilos de comida diaria.

A pesar de ser un animal básicamente acuático, se mueve en tierra con bastante destreza y recurre muchas veces a este sistema para alcanzar otros cursos fluviales.

Vive en grupos familiares de 5 a 8 individuos. Los miembros de la familia incluyen un par monógamo y va-rias generaciones de descendencia.

La hembra presenta un estro de 21 días y las cópulas se suceden durante 9 a 10 días. La gestación dura en cautiverio de 65 a 75 días o menos.

Las crías (de 2 a 5) abren los ojos al mes y empiezan a seguir a sus padres regularmente, fuera del cubil familiar. Nacen en una cámara seca en el extremo de un túnel cavado en la barranca de la orilla.

Si son molestadas, las hembras pueden cortar la lactancia y las crías, perecer. Se destetan los jóvenes a los 3 o 4 meses después del nacimiento. El resto de los integrantes del grupo colabora con la crianza y la defensa de los cachorros. Ellos son cazadores independientes e indistinguibles de sus padres a los 9 o 10 meses.

La madurez sexual se alcanza a los 2 años. Llegan a vivir 12 años en cautividad y 21 años en estado sal-vaje.

Las familias tienen áreas de 12 km2. Estas áreas normalmente se localizan cerca de los sitios del alimento. La preparación del área incluye el pisoteo de la vegetación de la superficie. Se construyen las madrigueras grandes bajo leños caídos. Además se ponen una a cinco letrinas comunales a lo largo del perímetro del sitio. Finalmente, el territorio es marcado por el olor de las glándulas anales. Si los intrusos invaden el territorio, los padres y su descendencia lo defienden. Aunque se mantienen los territorios se-parados, es un mamífero muy social.

Las actividades sociales incluyen el acicalamiento, la caza, el descanso y otras. Tienen 9 vocalizaciones diferentes, incluyendo el clásico “hahh” que comparten con el resto de las nutrias, silbidos, ladridos, gru-ñidos y balidos. Se distinguió un “cuus” cuando se produce un contacto entre dos ejemplares de la mis-ma especie y una especie de lloriqueo que a menudo emite al asomar su cabeza y la parte anterior del cuerpo sobre el agua.

En la Argentina está en la cima de la cadena alimenticia y por consiguiente tiene pocos predadores naturales, pero de vez en cuando puede ser presa de los jaguares y pumas. La descendencia desa-tendida sufre la mayor depredación.

Situación

Cazada por su valor para la industria peletera (especialmente en Perú, Brasil y Venezuela) la especie desaparece lentamente en toda su área de dispersión. Fácil de capturar por sus hábitos gregarios, diurnos, mansos y curiosos que la llevan a acercarse a las embarcaciones con motor, por la similitud de su sonido con algunas de las voces de la especie. Son reconocibles sus sitios habituales de ali-mentación por la acumulación de huesos y restos de sus presas; también sus madrigueras al margen del río, son claramente ubicables porque remueven la vegetación alrededor de la entrada y por el singular olor que despiden sus glándulas anales.

Las modificaciones impuestas al hábitat selvático por el avance agrícola, lo que provoca alteraciones en los regímenes hidrológicos, en buena parte de las cuencas del Amazonas y el Orinoco acentúan su re-troceso numérico. También la contaminación por mercurio (empleado en la extracción de oro en la Amazonia) tendría sus consecuencias.

En la Argentina las razones de su declinación no están claras, pues no habría sido severamente cazado. Con su inclusión en el Apéndice I de la CITES, su comercio y exportación están totalmente prohibidos. Este lutrino parece experimentar una seria regresión. Su actual población en Misiones ya podría consi-derarse como relictual pese al amparo que brinda el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Urugua-í. Avistajes de lugareños indican la presencia de ejemplares solitarios y menos grupos familiares lo que resulta preocupante en una especie netamente social. Parece probable que una conjunción de factores, como la ocupación y disturbio en los principales cursos de agua, la abundancia de perros, la sobre-pesca y eventualmente la caza, hayan influido para hacer retroceder a la especie hacia el nordeste y provocar su extinción en el noroeste.

Su situación en Bolivia y el Paraguay es desconocida pero con poblaciones bajas; y en Brasil, extinguida en vastos sectores, incluso en algunos afluentes del Amazonas falta por completo y se lo considera el mamífero más amenazado de la cuenca amazónica. La subespecie típica estaría presente en Brasil en los parques nacionales Araguaia, Tocantins, Brasilia, das Emas y la reserva biológica de Caracará; siendo factible su reintroducción en el parque nacional Monte Pascoal y la reserva biológica Sooretama-Barra Seca. En Rio Grande do Sul la especie estaría prácticamente exterminada al igual que en Uruguay. En Paraná aún subsistiría en el Parque Nacional do Iguaçú. En São Paulo la Reserva Estadual Morro do Diabo podría albergar ejemplares en las aguas del Paranapanema. Además figura en Brasil en la lista oficial de especies amenazadas.

Su cría y mantenimiento en cautiverio ha tenido algún éxito, siendo los zoológicos de São Paulo y Brasilia (en Brasil) y el de Caracas (en Venezuela) los únicos que tuvieron éxito en su reproducción. En la Argentina no hay ejemplares cautivos y reportes de Venezuela indican que dicha estrategia es dema-siado costosa. Es requisito básico para su cría contar con espacios amplios, sitios para excavar sus cuevas y agua en abundancia.

Se requieren urgentes evaluaciones sobre su situación actual en el país, ya que parece haberse extin-guido completamente en los últimos años. También deberían evaluarse seriamente las posibilidades de reintroducción en hábitats controlados. Todas las actividades deben reforzarse mediante campañas de educación ambiental, para informar al público del estado actual de las poblaciones, de su protección legal y de las penas que acarrean las infracciones a la ley ambiental.

Fotografía: Francisco Erize

Bibliografía complementaria:

CHEBEZ, J. C., 1999. Los que se van. Pp. 240-245. Editorial Albatros. Buenos Aires, Argentina.

PARERA, A., 2002. Mamíferos de la Argentina. Pp. 104-142. Editorial El Ateneo. Buenos Aires, Argentina.

SAREM, 1999. Libro Rojo. Mamíferos amenazados de la Argentina. Mendoza, Argentina.

En Internet:

http://www.dsostenible.com.ar/sitios/monum-nat-prov.html
http://www.misiones.gov.ar/ecologia

 
 
 
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