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ARTÍCULO

 

GIGANTES DE LA PAMPA

Mamíferos del pasado
 

Por Ricardo C. PASQUALI y Adrián GIACCHINO, 2002.
 

Fundación de Historia Natural - Bajar el artículos a la Pc.

... En la antigüedad debió rebosar de monstruos enormes... hoy en día no encontramos más que pigmeos, si comparamos los animales que en él viven con sus razas similares extintas”.

Charles Darwin

 

Si el lector hubiese tenido la posibilidad de recorrer la región pampeana unos cien siglos atrás, podría ha-ber experimentado un verdadero safari que nada tendría que envidiar a los que hoy se realizan en África. Es que hasta hace algo menos de diez mil años, enormes y raros mamíferos habitaban nuestra región. Lo invitamos a sumergirse en un mundo de gliptodontes y megaterios, toxodontes y macrauquenias, ele-fantes y caballos, osos y tigres con dientes de sable. Todos ellos convivieron con los "modestos" ani-males que hoy conocemos, pero ninguno logró sobrevivir hasta el presente.

Esta era la embajada de representantes de un tiempo de oro para los mamíferos: la Era Cenozoica (en griego, "vida nueva"), conocida como la "Edad de los Mamíferos", que abarca los últimos 65 millones de años. Si los primeros hombres llegaron a estas tierras hace poco más de once mil años, entonces, convivieron con estos gigantes por al menos tres mil años.

Artículo publicado en la revista Vida Silvestre (2002).

Perezosos gigantes

Durante el Cuaternario (los últimos 1,8 millones de años) de la llanura pampeana abundaron los mamí-feros conocidos como edentados (o xenartros), grupo actualmente representado por los armadillos (peludos, mulitas y quirquinchos), los osos hormigueros y los perezosos. La palabra edentado hace refe-rencia a la reducción del número de dientes, que en el caso de los osos hormigueros es total.

Hasta hace unos 8.000 años vivieron una gran variedad de edentados gigantes emparentados con los perezosos actuales. Los mayores y más espectaculares fueron los megaterios (representados en la lla-nura pampeana por el género Megatherium), cuya longitud llegó a superar los cinco metros. Huellas fosilizadas de estos animales nos demuestran que podían caminar sobre sus patas traseras. Los les-todontes (Lestodon) eran similares, aunque algo menores (cuatro metros), y con curiosos dientes con forma de caninos.

Otros gigantes de estas pampas fueron los celidoterios (Scelidotherium), de unos tres metros y medio de largo. Estos perezosos  de cráneo alargado vivieron durante las Edades Bonaerense y Lujanense. Los celidodontes (Scelidodon), típicos de la Edad Ensenadense, eran semejantes a los anteriores pero mayores.

Con restos hallados en las Edades Bonaerense y Lujanense, los glosoterios (Glossotherium) y los milodontes (Mylodon), también perezosos terrestres, tenían una particularidad que los hacía únicos: su piel estaba impregnada con miles de pequeños huesos con forma y tamaño similares a los de los granos de café.

Acorazados

El otro grupo de edentados que habitó la llanura pampeana en el Cuaternario es el de los cingulados, que incluye a los armadillos y gliptodontes. Entre los primeros conocemos representantes en la actualidad, todos ellos con caparazón flexible, gracias a una serie de bandas móviles. Animales como Eutatus y Pampatherium, eran de mayor tamaño aún que un tatú carreta actual.

Los gliptodontes eran, por su parte, mucho más grandes y su caparazón era rígido, formado por placas soldadas entre sí. También tenían una especie de boina rígida: el escudo cefálico, que les protegía la cabeza. Entre ellos encontramos al famoso Glyptodon, pero también otros géneros como Sclero-calyptus, Panochthus y Doedicurus, cada uno de ellos con diseños particulares de caparazón y en-sambles de placas originales. Los dos últimos géneros alcanzaban a medir hasta cuatro metros.

Pezuñas perdidas

El fin de la Edad Lujanense se caracterizó por la extinción de todos estos mamíferos gigantes. Junto con los edentados se fueron los dos últimos representantes de mamíferos con pezuñas cuyo origen es verdaderamente sudamericano, ya que los ungulados actuales provienen de la migración de mamíferos desde América del Norte. Ellos eran el toxodonte (Toxodon platensis) y la macrauquenia (Macrau-chenia patachonica). El primero podría impresionarnos como un rinoceronte, con cráneo de gran tamaño y dientes de crecimiento continuo. Su mentón con forma de pala e incisivos sobresalientes, indican su condición de herbívoro pastador.

Por su parte la macrauquenia nos impresionaría como un camello, de cráneo alargado y amplias fosas nasales situadas en la parte dorsal. Esto permite suponer la presencia de una trompa.

Invasión del norte

El prolongado aislamiento de la fauna sudamericana respecto a la de los demás continentes comenzó a revertirse hace unos dieciocho millones de años, cuando una conexión parcial debido al acercamiento de archipiélagos, permitió que algunos perezosos gigantes sudamericanos colonicen las islas del Caribe. Una nueva conexión ocurrida diez millones de años más tarde, permitió que los perezosos terrestres llegaran hasta América del Norte. En sentido contrario, llegaron los antepasados de los coatíes (proció-nidos), que fueron los primeros carnívoros placentarios en América del Sur (los mamíferos de hábitos carnívoros que hasta entonces habitaban América del Sur eran marsupiales). En esta etapa de conexión parcial a través de islas cercanas, también permitió el pasaje de pequeños roedores del grupo de los cricétidos (ratas y ratones).

Sin embargo, hace poco más de tres millones de años, en la parte final del período Terciario, se produjo la unión definitiva entre los subcontinentes a través del istmo de Panamá. Esto intensificó el intercambio entre ambas Américas, fenómeno que justamente se conoce como el Gran Intercambio Faunístico Americano. Del sur hacia el norte fueron principalmente los edentados, mientras que llegaron del norte mastodontes (parientes de los elefantes), caballos, pecaríes, tapires, camélidos, ciervos, conejos, rato-nes, ardillas, cánidos, osos y félidos, la mayoría de ellos emparentados con las formas actuales. El hom-bre fue una de las últimas especies en llegar.

Entre los mamíferos depredadores arribados del norte se destacan los grandes felinos con dientes de sable (Smilodon). Estos feroces animales tenían el tamaño de un león actual, aunque con mayor desa-rrollo de la parte anterior del cuerpo y un asombroso crecimiento en sus caninos superiores.

Otros depredadores fueron cánidos con el tamaño de un lobo, pertenecientes al género Theriodictis, que vivió a fines de la Edad Ensenadense.

Mastodontes y caballos

Así llegaron los parientes de los elefantes (los mastodontes) a estas pampas, con un único repre-sentante conocido en el registro fósil (del género Stegomastodon), similar a las especies actuales, aunque con variantes importantes en la dentición. Una curiosa anécdota indica que ciertos restos de esta especie habían sido atribuidos a una raza gigante de humanos, entre ellos los hallados en el siglo XVIII por el capitán Esteban Álvarez del Fierro en la zona de Arrecifes (provincia de Buenos Aires).

Durante el Pleistoceno tropillas de caballos cabalgaban estas pampas, pero se extinguieron junto a los demás al finalizar el Lujanense.

No se sabe exactamente porqué la magnífica fauna de mamíferos gigantes de la pampa abandonó la escena. Su repentina desaparición permite hablar de una extinción masiva. Algunos investigadores creen que pudieron haber sido afectados por cambios en el clima, o bien severamente perseguidos por los primitivos pobladores cazadores recolectores de América del Sur. Otros, prefieren buscar explicaciones en enfermedades acarreadas por las especies que ingresaron desde América del Norte...

Lo cierto es que hoy podemos reconstruir algunas de las más vigorosas escenas del cercano pasado pampeano gracias al generoso registro fósil que llegó a nuestros días.

Y eso basta para maravillarnos.

 
El tiempo geológico

La Era Cenozoica se divide en dos períodos: el Terciario y el Cuaternario. El primero se extiende desde 65 hasta 1,8 millones de años atrás, mientras que el Cuaternario abarca desde esa antigüedad hasta la actualidad.

El Cuaternario se caracteriza por largos períodos glaciales, con temperaturas muy inferiores a las actuales. En la actualidad vivimos un período interglacial que comenzó hace 10.000 años.

El período Cuaternario se subdivide en dos épocas: Pleistoceno y Holoceno. El Pleistoceno se extiende desde 1,8 millones a 10 mil años atrás. El Holoceno es el período interglacial que llega al presente.

Las "edades" son divisiones más acotadas del tiempo geológico. En el Cuaternario abarca cuatro edades:

Ensenadense: 1,8 millones hasta unos 500 mil años atrás.  
Bonaerense: unos 500.000 hasta 130 mil años atrás.  
Lujanense: 130 mil hasta 8.500 años.  
Platense: 8.500 hasta el inicio de la conquista de América.

 

PASCUALI, Ricardo y Adrián GIACCHINO; 2002. Gigantes de la pampa. Mamíferos del pasado. Con ilustraciones de Jorge Blanco. Revista Vida Silvestre (julio-septiembre de 2002), 81: 41-45. Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA). Buenos Aires, República Argentina.

 
 
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