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Publicaciones, libros y artículos técnicos y biográficos sobre biología, animales, dinosaurios, arqueología, historia, etc.
ARTÍCULO
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ESPECIES NATIVAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
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Por Gustavo APARICIO, 2003
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Nombre vulgar: Junco
Nombre científico: Schonoplectus
californicus
A esta
planta debemos el delta del Paraná. Los bancos de arena que se forman
en el Río de la Plata son el ambiente para que prospere el junco.
Características:
Planta de tallos largos y flexibles a los que no se le ven las hojas y
pareciera no tener flores. Como ésta planta crece rápidamente y además
origina nuevos tallos hacia arriba desde que permanece enterrado, pronto
da origen y forma el denominado “juncal”. Los juncales retienen arena,
limo y resaca que flotan en el río, elevando así, la altura del
banco de arena original con sucesivas capas de arena y resaca. A partir
de allí prosperará una nueva isla. Luego aparecerán los primeros árboles
y sobre ellos algunas aves harán sus nidos. Una gran crecida entonces,
antepondrá el arribo de balsas de cama-lotes, insectos, sapos, cuises y
culebras que llegaran flotando, poblando de esta manera la isla. |
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Nombre vulgar: Cortadera
Nombre científico: Cortaderia
sellowana
Nos
encontramos ante una planta típica de la llanura pampeana. Se cultiva
desde hace ya tiempo en Eu-ropa y Estados Unidos, donde la conocen como
“pampa-grass” pero, fue recién en los últimos años que se ha
puesto de moda cultivarla como ornamental también en la Argentina.
Características: Crece en campos bajos que se inundan cada tanto
por desborde de algún curso de agua o por anegamientos parciales después
de intensas lluvias. Nunca la encontraremos en lugares que permanezcan
largo tiempo bajo el agua. Para el hombre de ciudad representa una
planta ornamental. Por su parte, la fauna pampeana también se asocia
con ésta planta; y resulta un útil mirador para las aves in-sectívoras
que utilizan sus penachos como atalaya desde donde capturar a sus
presas. Las aves graní-voras, en cambio, encuentran en los penachos
cargados de semillas una rica fuente de alimento mientras que roedores
como los cuises se protegen entre la maraña de hojas secas que se
entreteje al pié de la planta. |
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Nombre vulgar: Totora
Nombre científico: Tipha
latifolia
En Buenos. Aires la encontramos en lugares
pantanosos, en bor-des de lagunas y en arroyos pero también vive en
otros lugares del mundo. Siempre forma comunidades puras, aquí,
llamadas “totora-les”.
Características: Aunque
quizás no sepan que se llama así, la to-tora es muy conocida. Es esa
planta de hojas largas que tiene una inflorescencia larga en el extremo
de una vara. Sirve de refugio a gallaretas, coipos y ranas. En la
inflorescencia se ubican, en la mitad superior las flores masculinas y
en la inferior las femeninas. Podemos llegar a encontrarlas también
solamente con las flores de la parte de abajo. Esto ocurre cuando la
floración ya tiene bastante tiempo y las flores masculinas caen,
quedando las femeninas que forman semillas y se transforman en fruto. Es
una especie interesante, ya que resulta de gran utilidad al hombre.
Entre los usos más frecuentes se pueden mencionar el ornamental, la
construcción de techos de ranchos, el tejido de canastos con las fibras
largas de sus hojas, el comestible (a través de sus tallos subterráneos
asados) y la elaboración de golosinas a partir del polen. |
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Nombre vulgar: Tala
Nombre científico: Celtis
tala
Es
una especie común de los bosques chaqueños y del espinal del centro y
norte argentino. El tala es el componente fundamental de los bosques del
nordeste bonaerense, razón que da origen a su nombre (talares).
Características: Fácilmente reconocido por presentar ramas en zig-zag
con dos espinas en cada ángulo del mismo. Pintoresco y de estampa y
fuente de buena madera, leña y sombra. Por su ubicación resulta una
formación boscosa que se convirtió en fuente preciada para el hombre,
por constituir la zona más poblada de la Argentina y al borde de la
pampa, originalmente carente de árboles. Posee flores pequeñas y
amarillentas. Pese a su regresión, la experiencia indica que los
talares todavía nos ofrecen sorpresas. Una variedad inusitada de fauna
suele refugiarse en ésta especie y, constituye una de las últimas
posi-bilidades para conservar el esplendor de la vida silvestre de Buenos
Aires. Sus frutos son consumidos por niños y por aves. Con aplicaciones
en medicina popular, como pectoral y digestivo. |
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Nombre vulgar: Palo borracho
Nombre científico: Ceiba
speciosa
Crece
en las selvas del nordeste argentino.
Características: El palo borracho o samohú, su nombre guaraní,
suele pre-sentar una figura estilizada. Pero, cuando se halla aislado en
cambio, exhi-be su tronco abultado, panzón, con base angostada y una
estampa incon-fundible. Durante la floración, parece un enorme botellón
con varios ramos de cientos de flores rosadas. Sus frutos tienen el tamaño
y el aspecto de una palta grande; al desprenderse sus gajos
superficiales dejan expuesto un hermoso pompón blanco reluciente, donde
entre pelos sedosos se encuentran las semillas. Al desprenderse en copos
deshilachados, cada uno flota en el aire, con la ayuda del viento,
llevando una semilla como navegante principal. Es reco- nocida la utilidad
que brindan los aguijones del tronco en medicina popular. Pues, hervidos
en agua, según la dosis o cantidad agregada, se le asignan diferentes
propiedades desde calmar el dolor de espaldas hasta curar el
alcoholismo. |
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Nombre vulgar: Ombú
Nombre científico: Phytolacca
dioica
Nordeste
argentino.
El
ombú no es nativo del pastizal pampeano, sino que es oriundo de los
montes del nordeste argentino que llegan al sur hasta los talares de las
barranca del norte bonaerense. Allí, lo encontra-remos con su forma
natural, un estilizado árbol con tronco alar-gado.
Características: Ornamental por excelencia, tiene a su favor un
desarrollo rápido y extraordinario, con una copa enorme y tronco corto
y gigantesco, que se desparrama en su base en múltiples raíces
robustas, a modo de pedestal desordenado. Toda esta masa vegetal se
convierte en un atractivo juego de columpios, pistas para escaladas y
toboganes para niños, tal vez los que más disfrutan de los ombúes de
los parques. Del ombú se han dicho muchas cosas. La más conocida
controversia se inició con los versos de Luis Domínguez, publicados en
1843: “Buenos Aires, patria
hermosa, tiene la Pampa gran-diosa; la Pampa tiene el ombú”. Los
cultivados en plazas, no tienen ninguna competencia por el sol directo y
pueden crecer a sus anchas.
Jardinería: Para su cultivo, recoger los frutos maduros del
suelo y dejarlos secar al sol. Sembrar las semillas cubiertas por una
capa fina de tierra, bien regada.
Hoja: 5-14 cm.
Flor: blanco-verdosa.
Infrutescencia: 10 cm. |
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Nombre vulgar: Pindó
Nombre científico: Syagrus
romanzoffiana
Palmera
propia de las selvas del nordeste argentino, ha sido cul-tivada como
ornamental desde hace muchos años. Es la palmera que figura en el
escudo de la provincia del Chaco.
Características: En los mapas más antiguos de la región del
delta, ya figura un “río de las palmas”, hoy Paraná de las Palmas.
Sin duda, los primeros españoles en recorrer este curso fluvial se habrán
maravillado con la estampa de unos montes ribereños coronados aquí y
allá con las copas altivas de la palmera pindó. Brinda buenos
resultados en bulevares y parques, y si bien lo habitual es colocarla en
hileras, merece ensayarse su inclusión dentro de montes pequeños y
tupidos, donde surja estilizada por encima de las copas. Los frutos del pindó, dulces y comestibles, dan alimento a muchos animales de la
selva. En Misiones, por ejemplo, su presencia en jardines, dentro de
barrios parquizados con plantas nativas, asegura la visita de muchos de
los animales silvestres del monte.
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Nombre vulgar: Curupí
Nombre científico: Sapium haematospermum
Características: Nunca cesaremos de asombrarnos por la variedad de
productos que han brindado los árboles al hombre. Uno de los casos más
celebres es el del árbol del caucho (Hevea
brasilien-sis), que da la materia prima de la goma. Pues bien, el
curupí es la versión criolla, dueño de muchas otras bondades. Se lo
emplea en el campo para fabricar el pega-pega, que sirve como pegamento
casero. Por ello, no es raro hallar cerca de lugares habitados la
corteza del curupí tajeada en una serie vertical de “v”, para hacer
fluir la goma. Cuenta José Santos Bilo-ni, botánico de gran trayectoria
en la divulgación de nuestra flora, que durante la Segunda Guerra
Mun-dial, ante la caída de las importaciones de caucho a la Argentina,
se ensayó su reemplazo por el látex del curupí. Aunque se lograron
obtener cubiertas para automóviles, resultaba costosa la operación de
separar la goma de la resina, por lo cual no perduró tan interesante
emprendimiento.
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Nombre vulgar: Seibo
Nombre científico: Erythrina cristagalli
Habita
bordes de cursos fluviales del norte argentino bajando por los ríos
Paraná y Uruguay hasta el delta del Paraná y la ribera platense, donde
suele formar montes puros (seibales).
Características: Uno de los mayores espectáculos, que ofrece la
naturaleza del país, es encontrar un seibo en plena floración. Se verá
su copa cargada de ramas curvas repletas de flores de color rojo coral,
carnosas, colgantes, formadas por una explanada ondulante (verdadera
pista de aterrizaje para grandes abejorros) enfrentada a un gancho chato
por donde asoman los estambres amarillos. Sirve de soporte a lianas y líquenes.
Ornamental por excelencia, su flor fue declarada “flor nacional”
tanto en la Argentina como en el Uruguay. Durante su floración, es
visitado por picaflores e insectos coloridos, que actúan como
polinizadores. Los colibríes toman su néctar y construyen los nidos en
sus ramas.
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Nombre vulgar: Jacarandá
Nombre científico: Jacaranda
mimosifolia
Habita
en el piso la vegetación inferior de selvas tucumanos-boli-vianas o
yungas y en la zona de transición con el Chaco. Se lo puede observar en
entre ríos y en la isla Martín García.
Características: De bello porte, representa uno de los árboles
nativos más bellos. Entre fines del siglo XIX y comienzos del
si-guiente, unos pocos árboles de la Argentina fueron elegidos para
emplearlos en las nuevas plazas y los parques de cascos en estancias,
bajo el impulso de Carlos Thays. El jacarandá, junto al palo borracho y
la tipa (en menor escala, el ombú) tuvo ese extraño privilegio cuando
mucho de lo que se hacía en el país buscaba parecerse a lo foráneo.
Sus flores son azul-vio-láceas, y sus frutos son cápsulas chatas y leñosas.
De corteza rugosa dividida en pequeñas placas irregulares y de color
pardo oscuro. El jacarandá o tarco se ganó el afecto de la población
y hoy en día sigue constituyendo uno de los árboles oriundos del país
más empleado en las zonas templado-cálidas. Cuenta a su favor con
cualidades irremplazables. El follaje está dividido finamente, de
manera grácil como los helechos. En primavera, surgen densos ramos
florales de una suave tonalidad violeta azulada, que cubren toda su
copa. Tiene su patria en los sectores bajos de las selvas de montaña
del noroeste argentino. Se lo puede emplear para fabricar muebles,
revestimientos, mientas que en la medicina po-pular sus hojas son
utilizadas como antisifilítico y la corteza como anticonceptivo.
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Nombre vulgar: Higuerón
Nombre científico: Ficus luschnathiana
Nordeste
argentino.
Características: Los gomeros tan empleados en las plazas tienen
algunos parientes nativos. El higuerón o ibapoy (en guaraní) es la
especie propia del nordeste argentino. Se trata de un grupo de gran
impor-tancia en la ecología regional porque sus frutos, higos en
miniatura (1 cm de largo), se dan en profusión y constituyen el
alimento de muchas aves y murciélagos. Y a su vez, estos animales
resultan claves en la dispersión del árbol. Si bien pueden digerir la
pulpa nutritiva de la infrutescencia, las semillas resisten vivas su
paso a través del tracto digestivo y salen en los excrementos en
perfectas condiciones para ger-minar. Con frecuencia las deyecciones caen
sobre árboles o una construcción, y el higuerón se da maña para
crecer allí, como una planta epífita. Emite raíces aéreas hacia el
piso que se transforman en un inci-piente tronco que cubre su soporte. En
unos años, lo rodea por completo y, si es un vegetal, lo habitual es
que lo ahogue. Finalmente, vive el resto de sus días como árbol
independiente. Cuando nos crucemos con un higuerón, que puede llegar a
tener gran porte, debemos recordar que ese individuo, tal vez en al-gún
momento, resistió el embate de jugos gástricos y el accionar corrosivo
del estómago muscular de un ave.
Jardinería: Multiplicar por esqueje de yema foliar, al cual
debe impregnárselo en la base con hormonas de enraizamiento, para luego
enterrarlo dejando la lámina de la hoja afuera, y colocar la maceta
dentro de una bolsa de polietileno transparente. Otro proceso usado con
los Ficus es el de acodo aéreo.
Hoja: 10-15 cm.
Inflorescencia: verde, 1,5 cm.
Infrutescencia: morada, 1,5 cm.
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Nombre vulgar: Ingá-pitá
Nombre científico: Inga urugüensis
Nordeste argentino.
Características:
La flora de las selvas ribereñas está adaptada en forma sorprendente a
las inundaciones periódicas. Un elemento típico de esta formación del
nordeste argentino es el ingá-pitá o ingá colorado. Como vemos, al
igual que ibirá-pitá y otros tantos nombres comunes de raíz guaraní,
son denomi-naciones compuestas. Desde mucho antes que el naturalista
sueco Carl von Linné impusiera en 1735 para el mundo científico su
nomenclatura binomial, los guaraníes empleaban igual metodología para
bau-tizar los seres vivos. Así, ingá-pitá se refiere al color de la
madera y el otro nombre guaraní a su hábitat: ingá-ih o ingaí (el
ingá del río). Este ingá tiene follaje bonito y tupido, muy indicado
para emplear como or-namental. Debe recordarse su ambiente originario y
colocarlo cerca de lugares con agua, por ejemplo al lado de zanjas y
arroyos. Las hojas tienen un detalle diferencial del género: el eje que
sostiene los folío-los (las partes en que se dividen las láminas
compuestas) tiene una extensión angosta en cada flanco, a modo de ala.
Jardinería: Los frutos se cosechan de diciembre a febrero. Las
semillas pierden con rapidez su poder germinativo, por lo cual deben
sembrarse inmediatamente. Mantener alta la humedad del almácigo hasta
que emergen las plántulas; luego disminuirla. Germinan a los tres a
cinco días y a los cuatro a seis me-ses están en condiciones de ser
transplantados.
Hoja: 10-25 cm.
Inflorescencia: blanca.
Fruto: afelpado, de 10-12 cm.
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Nombre vulgar: Lecherón
Nombre científico: Sebastiania brasiliensis
Nordeste argentino.
Características: Existen varias especies de la flora arbórea
argentina que reciben los mismos nombres que se aplican al lecherón,
incluyendo también blanquillo y palo leche. En general, aluden a la
presencia de látex en la planta, una sustancia blanca y pegajosa, que
tendría funciones de protección para el vege-tal, exudándolo ante un
corte de sus tejidos. Incluso la denominación guaraní del lecherón,
“ivirá-cambí”, significa “palo de leche”. En medicina popular
se utiliza el látex de algunas especies de la familia Euforbiáceas,
como por ejemplo la yerba “leche-tres” (Euphorbia
serpens). En el caso del lecherón, se le asignan propiedades
para calmar el dolor de muelas y dientes, lo cual constituye un valor
apreciado en el campo, cuando no se tiene acceso a la medicina moderna y
a las farmacias. Es más, no son pocos los casos en que el principio
activo de un remedio proviene de una planta cuyo estudio fue priorizado
porque tenía usos populares. A veces, así se “descubren” y
patentan los “nuevos” productos. Bien me-rece la pena ensayar con más
intensidad el cultivo del lecherón como árbol ornamental, dado que su
por-te y follaje lo tornan una especie apropiada para ello.
Jardinería:
Las
semillas deben sembrarse en mantillo al poco tiempo de recogidas porque
pierden rápi-damente su capacidad de germinar. Conviene regar al
principio con rociador.
Hoja: semidura, 2-10 cm.
Inflorescencia: verde amarillenta.
Fruto: 1,5 cm.
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Nombre vulgar: Mataojos
Nombre científico: Pouteria salicifolia
Nordeste argentino.
Características: El sendero que une la intendencia con la antigua
Calera de Barquín, en el Parque Na-cional El Palmar (Entre Ríos), pasa
por un sector bajo más sombreado. Allí, el suelo está desprovisto de
vegetación por la acción limpiadora del agua, en las crecientes del río
Uruguay, y varias lianas exponen sus troncos enrulados como guirnaldas
en el sotobosque. Ese es justamente el hábitat del mataojos, el árbol
dominante de este manchón inundable, donde expone sus troncos
ramificados desde la base como si fuera un arbusto gigantesco. El
mataojos es apropiado para brindar sombra. Al tomar contacto con su
follaje reluciente, comprobamos que se trata de una buena especie nativa
para elegir como ornamental. Tal vez debamos estar atentos a brindarle
buena provisión de agua, es indicado por lo tanto para bordes de
canales y arroyos. Su extraño nombre de mataojos alude a que su madera
despide un humo muy irri-tante. Por eso el gaucho, tan poco afecto a
mostrar debilidades ante terceros, como llorar, dicen que en-contraba en
el mataojos una pícara excusa para justificar cualquier lagrimón...
Jardinería: Dejar secar los frutos en lugar ventilado y luego
extraer las semillas para sembrarlas a 1 cm de profundidad; al mes
germina el 80%. A los 60 días de sembradas, los plantines más
desarrollados pueden tener 15 cm de alto. Tomando las precauciones del
caso, también se pueden colectar plantines debajo de mataojos, en
primavera.
Hoja: verde brillante, 7-20 cm.
Flor: amarilla.
Fruto: 3-5 cm.
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Nombre vulgar: Yatay
Nombre científico: Butia yatay
Nordeste
argentino.
Características: La palmera yatay se presenta en formaciones densas
que brindan paisajes de gran belleza, especialmente cautivantes a la
hora del amanecer o el atardecer, cuando su silueta se recorta sobre un
cielo rojizo. Su copa es elegante, con hojas arqueadas erizando una
serie de folíolos hacia arri-ba y los costados. Los palmares de yatay
indudablemente tienen su encanto. Entre Ríos es la provincia que más
se identifica con la especie, en cuyo territorio se encuentra el Parque
Nacional El Palmar, que resguarda parte de los otrora extensos palmares
de Colón. A tal punto llega esta relación, que inva-riablemente las imágenes
de esta formación tienen un lugar destacado en la mayoría de las
referencias sobre el territorio provincial en libros, revistas y
diarios; a pesar de que solo ocupan menos de uno por ciento de Entre Ríos.
Los palmares de yatay se distribuyen en la Argentina por Corrientes,
Entre Ríos, sur de Misiones y este de Santa Fe. En el norte correntino
hay una subespecie enana, el yatay poñí (Bu-tia
yatay paraguayensis), de un metro de alto, propio de terrenos
arenosos donde llega a formar con-centraciones importantes.
Jardinería: Puede multiplicarse por
semillas sembradas en suelo arenoso (una parte de arena y dos de tierra)
poco tiempo después de cosechadas.
Hoja: verde grisácea, 2-3 m.
Flor: amarilla.
Fruto: 3-5 cm.
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Nombre vulgar: Tipa
Nombre científico: Tipuana tipu
Noroeste argentino.
Características: Los bosques de montaña del noroeste argentino
tienen en la tipa uno de sus mejores exponentes arbóreos. Resulta increíble
como un solo tronco puede sostener una copa enorme, extendida hacia
arriba con varias ramas principales tortuosas y resistentes. En su
patria, la tipa suele estar adornada con grandes masas de bromelias
silvestres, que se fijan sobre los recodos de las ramas, huéspedes bien
visibles en el invierno, cuando el árbol permanece sin hojas. En
cambio, durante la floración, se engalana con miles de flores amarillas
sumamente decorativas. Es uno de los árboles argentinos que tiene
tradición en la jardinería local. Su cultivo se ha extendido con éxito
por las zonas templadas. En la ciudad de Buenos Aires, las hileras sobre
veredas opuestas de las avenidas forman bóvedas inmensas, como un
enrejado de troncos finamente diseñados. Aquí brindan una de las más
hermosas estampas verdes de la ciudad, sublimes en diciembre cuando
tapizan el suelo con una alfombra de flores amarillas.
Jardinería: Para propagarlo, colocar la semilla a 2 cm de
profundidad; el porcentaje de germinación es de un 60% en dos meses.
También pueden recogerse algunas semillas del año anterior que en
diciembre comienzan a germinar cerca del árbol madre.
Hoja: 10-20 cm.
Flor: amarilla, casi mostaza.
Fruto: 4-7 cm.
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Nombre vulgar: Algarrobo blanco
Nombre científico: Prosopis alba
Centro
y norte argentino.
Características: En sus comienzos, la fuente de madera más valiosa
que existía en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores era el
algarrobo blanco, que habitaba los angostos talares de la barranca del
Paraná y el Plata. Al convertirse la región en la más poblada de la
Argentina, unos pocos siglos fueron suficientes para que casi
desapareciera el algarrobo por una extracción excesiva. La especie
tiene una dilatada distribución por los bosques chaqueños y del
espinal del centro y norte de la Argentina. En el norte bonaerense, a
partir de la localidad de Atucha y Lima se aprecian algunos relictos y
ya en Baradero contamos con núcleos sumamente interesantes. Sin
embargo, estos bosques siguen formalmente des-protegidos y su conservación
es totalmente azarosa. Si algo aprendimos en estos años, deberíamos
de-mostrarlo protegiendo los relictos de talares bonaerenses con
algarrobos, incluso creando una reserva nacional, y repoblar los bosques
donde se extinguiera.
Jardinería: Se multiplica fácilmente por semillas lijadas y
puestas en remojo un día. Las semillas mu-chas veces son atacadas por la
larva de un pequeño escarabajo que se come el interior y luego emerge
convertido en adulto alado. Al principio, los renovales de algarrobo
blanco crecen rápidamente.
Hoja: 8-12 cm.
Inflorescencia: amarilla.
Fruto: 21 cm.
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Nombre vulgar: Carandilla
Nombre
científico: Trithrinax
campestris
Centro
y norte argentino.
Características:
La
carandilla es una palmera de porte modesto, con varios tallos juntos
como si fuera un arbusto, que le imprimen un sello característico a los
paisajes de los sitios donde habita. Incluso llega a ser protagonista,
como sucede en Papagayos (nordeste de San Luis), en la pampa del Pocho
(oeste cordobés), o en la selva de Montiel (Entre Ríos), donde convive
con la yatay. Sus tallos están coronados por un ramillete erizado de
hojas partidas como los dedos de una mano, con puntas afiladas. Las
hojas secas, en cambio, se van colocando inclinadas hacia abajo
cubriendo todo el vástago hasta el suelo. Así dispuestas, forman un
quincho natural, protegido de la lluvia y el viento, que sirve de
refugio a muchos animales salvajes. Allí las aves encuentran un sitio
propicio para nidificar y las avispas, para hacer sus panales. La quema
de las carandillas para ralear de espinas los montes donde habita, puede
ocasionar problemas indeseados, como estropear el paisaje, ya que estas
palmeras pierden así la “pollera” de ho-jas secas. A pesar de resultar
una planta llamativa, aún no cuentan sus pintorescas formaciones protec-ción dentro de parques nacionales, como lo había
propuesto Milán Dimitri, el recordado botánico con-servacionista, para
Papagayos y la Selva de Montiel, durante la década de 1960.
Hoja: 80-160 cm.
Flor: amarilla.
Fruto: 1,5-2 cm.
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Nombre vulgar: Chal-chal
Nombre científico: Allophylus
edulis
Centro y norte argentino.
Características:
El chal-chal, conocido en el área de influencia guaraní como cocú,
por ahora es más famoso entre las aves que entre nosotros. Es que tiene
unos frutos carnosos apetecidos por pájaros co-mo los zorzales. A tal
punto que al zorzal se lo conoce también en el noroeste argentino como
zorzal chalchalero, o simplemente chalchalero. De allí que estas aves
de cantos melodiosos fueran elegidas para bautizar al famoso conjunto
folclórico “Los chalchaleros”. Por otro lado, es uno de los árboles
na-tivos más indicados para uso ornamental, inclusive en sitios
sombreados. Pues al valor de suministrar alimento a las aves debe
adicionarse un follaje decorativo. Los frutos le agregan un bonito
salpicado de colores amarillos y rojos. Además, la corteza del
chal-chal es colorida, con parches rojizos. Las hojas son empleadas en
el norte argentino para agregar al tereré (el mate frío), dada sus
cualidades refres-cantes. También se le asignan propiedades medicinales.
Habita en los bosques y selvas del centro y norte de la Argentina. En la
Reserva Natural Otamendi es una de las especies nativas que más
renovales presenta en el bosque de tala, contribuyendo a su recuperación
en cuanto se extraen los árboles exó-ticos.
Jardinería: Sembrar los frutos directamente en tierra
arcillosa con abono, bajo media sombra. A los 20 a 30 días germinan más
del 80 % de las semillas. Crece rápido; a los seis meses puede
transplantarse.
Hoja: 8-12 cm.
Flor: amarilla, de 2 mm.
Fruto: 8 mm.
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Nombre vulgar: Chañar
Nombre científico: Geoffroea decorticans
Centro y norte argentino.
Características: El chañar pertenece a ese grupo de árboles
nativos que a fines de invierno y principios de primavera tienen una
floración espectacular. Sus hojas caen en la temporada fría y lo
primero que brotan son las flores. Por lo tanto se transforma en un
gigantesco ramo de flores amarillas, de suave fragancia. Al acercarnos,
comprobaremos que el zumbar incesante que percibimos a cierta distancia
es una multitud de insectos visitadores de flores que aprovechan esta
oferta limitada. Otro detalle decorativo, típico de la especie, es que
la corteza de los ejemplares jóvenes se desprende en placas dejando a
la vista su tronco verde claro. Además, el chañar produce frutos
dulces, del tamaño de una ciruela, utili-zados tradicionalmente para
elaborar mermeladas y arropes (dulce casero). Este árbol ornamental
presenta las dos situaciones más extremas de abundancia. Los campos,
que originariamente eran pas-tizales en la mitad sur de San Luis y el
sudoeste de Córdoba, están invadidos con chañares. En el otro
extremo, hay lugares donde la especie va desapareciendo, como en los
talares de barranca, cerca de Buenos Aires, donde los únicos ejemplares
están en la Quinta de Pueyrredón (San Isidro) y al sur de Campana. Su
distribución es amplia en la Argentina: abarca bosques y matorrales de
las eco-regiones del Chaco, el Espinal y el Monte.
Jardinería: Para multiplicarlo por semillas es importante
romper el carozo primero y dejarlas un día en agua antes de sembrarlas.
El porcentaje de germinación es alto.
Hoja: 4-7 cm.
Flor: amarilla.
Fruto: 1,7-3 cm.
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Nombre vulgar: Coronillo
Nombre científico: Scutia buxifolia
Centro y norte argentino.
Características:
Siempre insistimos en que vale la pena tener plantas nativas en el jardín
porque aportan más que las otras. El coronillo nos brinda uno de los
ejemplos más notables y coloridos. Su follaje tupido es el alimento de
la oruga de la mariposa argentina (Morpho epistrophus argentinus). Las orugas están cubiertas de
pelos rojo punzó y suelen agruparse sobre las hojas, de manera de
formar verdaderos adornos muy llamativos. Luego se transforman en
mariposas grandes (10 cm de ancho con las alas abiertas) y de una
tonalidad blanca con celeste; vuelan por el sotobosque con aleteos
pausados y un trayecto ondulado, como si pendieran de un hilo invisible.
Donde hay montes de coronillo, o bugre e ingá (las otras especies
nutricias de la oruga), encontraremos a esta hermosa mariposa. La ecuación
parece sencilla: plantemos coronillos y tendremos espacios verdes más
ricos e interesantes. Este arbolito ofre-ce además buenas posibilidades
estéticas por su follaje espeso, verde reluciente, que al llegar la
prima-vera se cubre de brotes rosados, digno para brindar sombra, o
mantenerlo con porte arbustivo para formar cercos vivos.
Jardinería: Para separar las semillas de los frutos, hacerlo
manualmente bajo agua corriente. Sembrar en primavera, en mantillo; a
los 15 días habrá germinado el 20 % de las semillas. A los dos meses
los plantines alcanzan los 5 a 8 cm. Bajo cultivo, su crecimiento es
notable y gratificante.
Hoja: 1,5-4 cm.
Flor: amarilla.
Fruto: 5 mm.
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Nombre vulgar: Curupay
Nombre científico: Anadenanthera colubrina
Centro
y norte argentino.
Características:
Este árbol de grandes dimensiones constituye un buen ejemplo de un
forestal nativo con potencial productivo. Su madera es dura, pesada y
duradera, adecuada para múltiples usos (embar-caciones, muebles,
cerramientos, implementos rurales). Posee un crecimiento rápido, por lo
cual bo-tánicos como Arturo Burkart, el mayor especialista en
leguminosas del país, recomendaban su cultivo con fines productivos.
Además, su corteza contiene tanino, sustancia con propiedades de
estrechar materiales (astringente) utilizada junto con la de los
quebrachos colorados para el curtido de cueros. El aspecto de sus hojas
es bonito. Por su delicadeza recuerda al de los helechos. Es un árbol
ornamental que merece más difusión en nuestros espacios verdes. En la
Argentina habita en dos regiones: los bos-ques de montaña del noroeste,
donde se lo conoce como cebil colorado, y las selvas misionera y del
Chaco Oriental.
Jardinería:
Conviene alisar la tierra del almácigo, colocar en la superficie las
semillas y cubrirlas con una fina capa de tierra negra o resaca. Debe
mantenerse la tierra húmeda pero no en exceso, para evitar la
descomposición de las semillas. Seleccionar las semillas que luzcan más
saludables. Sin tratamiento previo, pueden germinar hasta el 100% en la
primera semana; durante esta etapa necesitan un ambiente cálido.
Hoja: 7-20 cm.
Inflorescencia: crema.
Fruto: 8-25 cm.
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Nombre vulgar: Canelón
Nombre científico: Myrsine
parvula
Nordeste
argentino.
Características: Cuando tomamos conciencia de los problemas que
ocasiona el asilvestramiento de las especies exóticas importadas para
jardinería, como el ligustro (Ligustrum lucidum) en el delta del Pa-raná por ejemplo, parece
insólito que no se hubiesen privilegiado árboles nativos como el canelón.
Esta leñosa ornamental posee hojas hermosas, relucientes y suaves al
tacto, que bien podría ser cultivada co-mo árbol de sombra o para hacer
cercos vivos tupidos y altos. Si bien ahora en Misiones suele recibir el
nombre mestizo “canelón guazú”, o sea canelón grande, la
denominación original guaraní sería caá-poro-ró, algo así como
planta pochoclo, dado que su follaje, al quemarse, hace ruido al igual
que el maíz cuando se lo tuesta. Antes era conocido bajo el nombre
científico de Rapanea
lorentziana. En los bos-ques del norte argentino hay otra especie
muy parecida, el San Antonio (Myrsine
laetevirens), que no siempre es fácil de diferenciar. El San
Antonio tiene en general hojas terminadas en punta aguda y pecíolo
rojizo, mientras que en el canelón terminan en un extremo obtuso (como
una espátula) y el pecío-lo es verde claro. Ambas especies reciben los
mismos nombres comunes y tienen propiedades fores-tales, tintóreas e
industriales (curtiembres y jabones).
Jardinería: Conviene cortar los frutos maduros y dejarlos
secar a la sombra. Antes de los tres meses, enterrar los frutos
directamente en mantillo, sobre tierra arcillosa. Cuando los plantines
alcancen los 5 cm, transplantar a maceta y llevar al lugar definitivo a
los cinco o seis meses.
Hoja: 5-11 cm.
Flor y fruto: 3-4 mm.
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Nombre común: Cedro misionero
Nombre científico:
Cedrela fissilis
Nordeste argentino.
Características: Las maderas de ley de la selva misionera
alcanzaron fama en las primeras décadas del siglo XX. Por aquel
entonces, existían grandes extensiones de montes con forestales de
primera calidad. Se trataba del cedro, el lapacho y el peteribí (Cordia
trichotoma). La madera del cedro misionero reúne características
óptimas para trabajarla (pulido, barnizado) y muy buena estabilidad (no
se deforma con el tiempo). Se la emplea para variados fines: desde
mueblería de calidad, hasta instrumentos musicales, decoración de
interiores, cerramientos y embarcaciones. También puede considerarse al
cedro misionero una especie ornamental. Crece bien en climas templados y
tiene follaje decorativo. Las selvas son una fuente valiosa de maderas
de alta calidad con el desarrollo de forestales silvestres como el cedro
misio-nero. Ahora, para que podamos seguir disfrutando de estos recursos,
el desafío es convivir sin extermi-narlos. Todavía estamos a tiempo.
Jardinería: Es recomendable cosechar los frutos cuando no estén
maduros del todo, antes de que se abran, para evitar perder las
semillas. Sembrar a 5 mm de profundidad, con una distancia entre sí de
30 cm, a media sombra. Al mes puede obtenerse un 70% de germinación. La
época ideal para la siembra es de octubre a noviembre.
Hoja: 25-60 cm.
Flor: amarilla.
Fruto: leñoso, 6-9 cm.
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Nombre vulgar: Guayacán
Nombre científico: Caesalpinia paraguayensis
Centro y norte argentino.
Características: A la hora de explicar la belleza que percibimos en
una especie silvestre, se vuelve todo un desafío expresar en palabras
esa sensación. Si nos encontramos en un monte ralo y soleado que nos
permita apreciar un guayacán, la mayoría podrá reconocer su
hermosura. Pero ¿qué detalles son los que nos gustan? Veamos. Su
follaje nuevo es de una vistosa tonalidad rojiza, como óxido, que torna
a la co-pa colorida. Las hojas son delicadas y gráciles. Brinda una
media sombra que permite mantener ilu-minada su corteza, que podríamos
definir digna de una mirtácea más que de una leguminosa, pues es lisa,
con placas de distintas tonalidades. Sugestivamente, el nombre guaraní
es “ivirá-verá”, es decir, el árbol que brilla. Además, posee
una madera de gran calidad, dura y pesada, resistente a la intemperie,
apropiada para postes y materiales de gran resistencia como rayos de
ruedas. Resulta indicado para usar como ornamental. Si bien su
crecimiento es lento, los resultados estéticos que brinda justifican la
inversión de tiempo.
Jardinería: A las semillas conviene practicarles un pequeño
corte en el tegumento duro, en la punta que sobresale, y luego
sumergirlas en agua fría durante un día, antes de sembrarlas. Con
altas temperaturas (arriba de 25ºC) se obtiene hasta un 100% de
germinación en la primer semana.
Hoja: 4-7 cm.
Flor: amarilla.
Fruto: 5 cm.
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Nombre vulgar: Anacahuita
Nombre científico: Blepharocalyx salicifolius
Centro
y norte argentino.
Características: Dueño de muchas cualidades decorativas, el follaje
del horco molle es precioso, verde reluciente, más claro en las ramitas
nuevas. En primavera florece en abundancia. Sus flores nos recuer-dan a
otras mirtáceas nativas, como el arrayán del sur; son blancas y con un
suave perfume, que atrae a una multitud de insectos de todas las
tonalidades. Los frutos brindan otro aporte colorido al follaje; son
rojo anaranjados y se dan en gran cantidad. Este es el momento en que
veremos aparecer en nuestro jardín todo el elenco de aves frugívoras
de la zona, dado que las bayas de la anacahuita son muy ape-tecidas por
estos pájaros, quienes dispersan las semillas. Su porte erguido y el
desarrollo de una copa redondeada le dan las cualidades básicas para
calificarlo como un precioso árbol ornamental, de follaje siempreverde.
Crece muy bien formando grupos pequeños en parques. Es la mirtácea
nativa más grande de la Argentina, presente en las selvas misionera y
la de montaña del noroeste, donde se encuentran ejemplares enormes.
Durante muchos años se consideró que se trataba de dos especies, una
en cada región selvática del país.
Jardinería: Sembrar las semillas en mantillo poco tiempo después
de cosechadas, porque pierden rápidamente su capacidad de germinar.
Hoja: 3-7 cm.
Flor: blanca.
Fruto: 5-8 mm.
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