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ARTÍCULO

 

ALGUNAS ESPECIES EN PELIGRO DE LA ARGENTINA

 

Decenas de especies que habitan en nuestro país corren peligro cierto de extinguirse por la acción del hombre. Un puñado de ejemplos nos demuestra más abajo los resultados de esta acción. Urge hacer cumplir las leyes, crear reservas naturales amplias con zonas de amortiguación y corredores biológicos que las conecten, reproducir las especies más comprometidas y difundir el problema para que todos en nuestra sociedad tomemos conciencia antes de que desaparezcan.

ENTRE LOS INVERTEBRADOS...

Tristemente antes de conocer un panorama completo de los distintos invertebrados que habitan en nues-tro territorio varios de ellos han ingresado a las listas internacionales de especies en peligro. Algunas mariposas, hormigas y moluscos corren serios riesgos.

Caracoles de Apipé
Los rápidos de Apipé en el río Paraná eran hábitat de especies de caracoles del género Aylacostoma. Con la construcción de la re-presa y la desaparición de ese ambiente cuatro especies se extin-guieron y subsisten únicamente en cautiverio.

Almeja amarilla
(Mesodesma mactroides)
Esta especie es extraída en grandes volúmenes en las playas arenosas bonaerenses justo cuando miles de turistas arriban de vacaciones impidiendo su reproducción. El partido de la Costa y la provincia de Buenos Aires han vedado su extracción.
 

ENTRE LOS PECES...
 

Mojarra desnuda
(Gymnocharacinus bergi)
Este curioso pez de reflejos dorados y sin escamas cuando adulto, es una rareza exclusiva de las nacientes del arroyo Valcheta en Río Negro. La introducción de salmónidos exóticos y la modifica-ción de su delicado hábitat la convirtieron en el primer pez ar-gentino que se sumó a la Lista Roja Mundial de Especies en Pe-ligro. Río Negro la ha declarado Monumento Natural Provincial.
  

ENTRE LOS ANFIBIOS...
 

Ranita somuncureña
(Somuncuria somuncurensis)
Esta curiosa rana acuática vive en las nacientes del arroyo Val-cheta, en el borde norte de la Meseta de Somuncurá, en la pro-vincia de Río Negro. Al igual que la mojarra desnuda, podría estar siendo afectada por las truchas que se sembraron en el arroyo, por la eliminación del berro y la vegetación herbácea de la orilla debido al sobrepastoreo del ganado ovino y caprino, por la contaminación a causa del volcado de residuos y efluentes cloacales y por el uso de sarnicidas para el ganado que podría llegar al agua cuando éste se refresca.
 

ENTRE LOS REPTILES...
 
Tortuga yabotí
(Chelonoidis carbonaria)
Esta colorida tortuga es muy comercializada como mascota en el comercio clandestino. Además ha sido fuente de alimento para los pobladores indígenas y criollos de buena parte de Sudamérica. Su situación actual en la Argentina es totalmente incierta y parece de alto riesgo. Se la conoce más cautiva que en su hábitat natural.
ENTRE LAS AVES...
 

Cardenal amarillo
(Gubernatrix cristata)
Pájaro colorido muy buscado por los tramperos que lo persiguen especialmente, ha mermado sus poblaciones enrareciéndose en numerosas regiones donde antes dejaba oír su canto. La des-trucción del ambiente para extracción de leña y por el avance de la frontera agropecuaria sumaron otra importante amenaza. Entre Ríos lo ha declarado Monumento Natural Provincial.
 

Tordo amarillo
(Xanthopsar flavus)
En el siglo XIX se dejaba ver todavía en los bajíos de la pampa. Hoy ha quedado recluido en dos poblaciones aisladas del nordeste de Corrientes y sur de Misiones y sudeste de Entre Ríos donde to-davía se aprecian sus bandadas. Si bien las causas de dismi-nución no están claras, la transformación de los pastizales por el avance agropecuario y la eventual captura para comercio, así como la ausencia de reservas efectivas, conspiran en su contra. Entre Ríos y Misiones lo han declarado Monumento Natural Provincial.
 

Yetapá de collar
(Alectrurus risora)
Conocido antaño como “tijereta de las pajas”, este pájaro alguna vez habitó los pastizales del centro del país quedando hoy pobla-ciones en el nordeste, en sitios muy puntuales. Su llamativa co-loración, su extraña cola y su singular despliegue nupcial no le permiten pasar desapercibido. La transformación de pastizales y pajonales principalmente por el avance de forestaciones de exó-ticas lo ponen en peligro.

Loro vinoso
(Amazona vinacea)
Este colorido habitante de la selva misionera y los bosques de pino paraná formaba hasta mediados del siglo XX grandes bandadas que fueron disminuyendo con el desmonte de la selva. Hoy es buscado como mascota y para el comercio clandestino para lo cual se sa-quean sus nidos.

Macuco
(Tinamus solitarius)
Prefiere las selvas altas con sotobosque despejado y utiliza para dormir las ramas de los árboles ubica-das aproximadamente a unos 3 metros de altura. Fue muy abundante en Misiones pero hoy sus poblaciones han disminuido drásticamente debido a la des-trucción de su hábitat y a la fuerte presión de caza de la que es objeto.
 

 

Macá tobiano
(Podiceps gallardoi)
El macá tobiano es un ave zambullidora. Su plumaje es blan-quinegro, muy llamativo, y su cabeza es negra, con plumas alar-gadas de color marrón o castaño rojizo. Habita en lagunas con aguas transparentes y manchones de vinagrilla en la precordillera de la Provincia de Santa Cruz. Su población se redujo en parte a causa de la presencia de predadores como la gaviota cocinera, a-traída por asentamientos humanos y basurales, la cual se alimenta de los huevos y pichones.
 

 

Yacutinga
(Pipile jacutinga)
Es una de las más vistosas pavas de monte de nuestro país. Habita todavía la selva misionera donde sufre extinciones locales especialmente en la zona sur de la provincia y nordeste de Co-rrientes. Se la persigue por su carne muy afamada entre los montaraces. Muchos topónimos recuerdan su nombre y afortuna-damente puebla todavía algunas reservas.
 

Harpía
(Harpia harpyja)
Es una de las águilas más poderosas del mundo y reina absoluta de las selvas sudamericanas, por ello los guaraníes con justicia la llamaron el “taguató-ruvichá”, es decir la “rapaz jefa”. Se alimenta de mamíferos arborícolas y anida en grandes árboles emergentes prefiriendo las selvas serranas de Misiones donde con justicia la declararon Monumento Natural Provincial.
 

ENTRE LOS MAMÍFEROS...
 

Venado de las pampas
(Ozotoceros bezoarticus)
Todos los ciervos grandes de nuestro país están amenazados, el “venado” quien junto con el ñandú fue símbolo viviente de las pam-pas es un caso preocupante. Sólo subsisten cuatro poblaciones aisladas de dos subespecies diferentes. El reemplazo de la pampa por cultivos y pasturas, las enfermedades del ganado, los chan-chos y perros cimarrones, y desaprensivos cazadores furtivos son algunos de los problemas que deben resolverse para que eluda con éxito la extinción. Santa Fe y San Luís la han declarado Monu-mento Natural Provincial.
 

Oso hormiguero grande
(Myrmecophaga tridactyla)
Este curioso mamífero propio de las zonas tropicales y subtropicales de América Central y del Sur estuvo alguna vez am-pliamente difundido en el norte argentino, habiendo desaparecido de Corrientes, el norte de Córdoba y sufriendo una gran regresión en Tucumán, Santa Fe y Misiones. En el corazón del Chaco, to-davía suele mostrarse con su largo hocico rematado en una boca pequeña por donde sale su larga lengua viscosa para atrapar las termitas y hormigas que huyen de sus nidos a los que abre con sus grandes garras. Es perseguido por los cazadores y criollos por considerarlo peligroso para sus perros y atropellado en numerosas rutas.
 

Tatú carreta
(Priodontes maximus)
Este armadillo gigante es un llamativo habitante del Chaco seco en nuestro país donde quedan todavía algunas poblaciones. Su situa-ción se ve seriamente comprometida por la destrucción de su am-biente, la caza de subsistencia y su fama de “animal raro” o “fósil viviente” por la cual se lo persigue para colecciones zoológicas, donde no subsisten demasiado tiempo. Construye grandes cuevas y es de hábitos mayormente crepusculares o nocturnos.
 

Carayá rojo
(Alouatta guariba)
Este mono es habitante de la selva misionera y los bosques de pino paraná. Los desmontes y las epidemias de fiebre amarilla sel-vática de la década de 1960 diezmaron sus poblaciones. Misiones lo ha de-clarado Monumento Natural Provincial.

Lobo gargantilla
(Pteronura brasiliensis)
En la Argentina las razones de su declinación no están claras, pues no habría sido severamente cazado como en otros países. Sin embargo su actual población en Misiones ya podría consi-derarse como relictual pese al amparo que en teoría brindó el Par-que Nacional Iguazú y el Parque Provincial Urugua-í. Los últimos avistajes indican la presencia de ejemplares solitarios lo que resulta preocupante en una especie netamente social. Parece probable que una conjunción de factores, como la ocupación y dis-turbio en los principales cursos de agua, la abundancia de perros, la sobre-pesca y la caza furtiva, hayan influido en su declinación.
 

Aguará guazú
(Chrysocyon brachyurus)
Habita montes y pastizales del noroeste argentino. Si situación está muy comprometida debido a la destrucción de su hábitat por el avance de la frontera agropecuaria. Pero esa no es la única razón, su captura para zoológicos o como mascota en zonas ru-rales; así como su muerte en rutas; su caza por el infundado temor de que ataca terneros y potrillos; y el arraigo de la leyenda popular de origen europeo del “lobizón”, lo llevan a estar en serio peligro.
 

Yaguareté
(Leo onca)
El “tigre” de los criollos es una especie que resume el drama de la fauna argentina. El espectacular retroceso de su distribución hacia el norte desde el comienzo de la Patagonia es un caso que no debiéramos perder de vista. Perseguido por su piel, como trofeo, por atacar al ganado y los perros y por el temor atávico que des-pierta, su conservación mediante grandes reservas se constituye en todo un desafío.
 

Ballena franca
(Eubalaena australis)
Los únicos enemigos de la especie parecen ser la orca, que ata-caría en forma colectiva, y el hombre que la persiguió desde an-taño. A comienzos de la década de 1990 su población mundial se estimaba en apenas 2.000 ejemplares. El turismo incontrolado, la creciente contaminación y el constante tráfico naviero son algunos de los riesgos que afronta la especie en nuestro Mar Argentino, donde su repunte poblacional es un hecho auspicioso.
 

Zorro vinagre
(Speothos venaticus)
Es poco lo que se sabe de sus hábitos en estado silvestre ya que resulta ser una especie más bien rara. La destrucción de su hábitat es la principal amenaza que enfrenta, aunque también es cazado ocasional-mente como curiosidad zoológica.
 

 

Huemul
(Hippocamelus bisulcus)
Este ciervo, declarado Monumento Natural Nacional, se distingue por sus extremidades relativamente cortas y su robustez. Actual-mente su distribución se ha restringido a ciertas áreas a lo largo de una estrecha franja de los bosques subantárticos desde el sur del Neuquén, en el Parque Nacional Lanín, hasta la Provincia de Santa Cruz, en el norte del Parque Nacional Los Glaciares. De tamaño mediano, puede llegar a medir 90 cm. y pesar alrededor de 100 kg. El mal manejo del bosque, la introducción de ganado y los in-cendios forestales determinaron una profunda modificación de su hábitat, que sumado a la caza furtiva y a la introducción de ciervos exóticos provocaron una drástica disminución de su población. El desarrollo de programas de investigación y conservación tanto en Argentina como en Chile son importantes esfuerzos para asegurar la continuidad de esta especie.
 

 

Pudú
(Pudu puda)
Es un ciervo muy chico de hocico y patas cortas, con una alzada de entre 36 y 44 cm., endémico de los Bosques Andino Pata-gónicos del sur de Argentina y Chile. De hábitos esquivos, se en-cuentra en similar situación que el huemul ya que la población está siendo desplazada por otras especies exóticas que han logrado adaptarse a la zona. Su principal predador natural es el puma.
 

 

Tonina overa
(Cephalorhynchus commersonii)
Este pequeño delfín es inconfundible por su llamativa coloracion blanca y negra. Habita en las costas de Chubut, Santa Cruz y Tie-rra del Fuego en ambientes litorales o costeros de escasa profun-didad y es frecuente su ingreso a rías como la del Deseado. Posee un largo máximo de 1.50 m., se alimenta de peces y es de hábitos sociables. Actualmente su captura está prohibida, sin embargo, esta especie sufre capturas incidentales en diversas redes pes-queras y es perseguido para exhibir en acuarios y con el fin de ob-tener carne para el cebo de centollas.
 

 
LAS PLANTAS TAMBIÉN...
 

Los incendios forestales, el avance de la frontera agropecuaria, la sustitución por monocultivos de especies introducidas, el sobre-pastoreo y la explotación de maderas duras como fuente de com-bustible y de divisas, son las principales causas de hoy muchas especies de nuestra flora se encuentren en peligro de extinción.
 

AUSENTES CON AVISO

Dos especies son claros ejemplos de historias que no deben volver a repetirse en nuestro país:
 

Zorro lobo malvinero
(Dusicyon australis)
Exterminado hacia 1876 a medida que recrudeció la cría de ovinos y las visitas de loberos a las Malvinas, el extraño zorro de pelaje tupido y cola blanca que maravilló a Darwin por su mansedumbre pasó tris-temente a la lista de especies perdidas.

Guacamayo violáceo
(Anodorhynchus glaucus)
El “guaá-hoví” de los guaraníes era un pequeño papagayo de color celeste verdoso que poblaba las selvas y palmares de Corrientes y zonas vecinas. Aparentemente su gran pico negro era una exce-lente herramienta para partir los frutos del yatay, una esbelta palmera. El poblamiento temprano de la región y la costumbre de anidar en barrancas sumado a alguna posible enfermedad lo extin-guieron a comienzos del siglo pasado.

Fundación de Historia Natural

Textos tomados del poster publicado con la Editorial AZ.

  
 
 
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