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FAUNA
Ballena franca
(Eubalaena australis)
Esta ballena, declarada Monumento Natural Nacional, robusta y con enormes mandíbulas con barbas y amplia
cola, se distingue por sus callosidades dispuestas sobre su cabeza y en las
comi-suras de su boca y por no poseer aleta dorsal. En época de re-producción
visita los golfos y caletas de la Península de Valdés y durante el resto del año
se traslada a aguas abiertas y profundas. La caza indiscriminada ya prohibida,
el turismo no controlado, la creciente contaminación y el constante tráfico
naviero son algunos de los riesgos que afronta esta especie en nuestro Mar
Argentino, donde su repunte poblacional es un hecho auspicioso.
Carpintero gigante
(Campephilus
magellanicus)
Este ave es el mayor de los
carpinteros que habitan nuestro país. Mide unos 36 centímetros y posee un
plumaje negro con zonas blancas en la parte dorsal. El macho tiene la cabeza
roja adornada con un copete del mismo color y su pico es negro. Suele
observárselo junto a su pareja y construye cavidades en troncos produciendo un
característico golpeteo y proveyendo sitios de nidificación para otras aves.
Choique
(Pterocnemia pennata)
El ñandú petiso o choique
es uno de los representantes autóctonos más singulares de la fauna patagónica.
Alcanza una altura de 1,10 metros y su plumaje es gris pardusco o castaño con
motas blancas. Habitante de la estepa, comúnmente puede observárselo junto a sus
crías o charitos. Esta ave ha sido una de las especies de la fauna silvestre a
la que más uso le ha dado el hombre en la Argentina. Para los aborígenes
patagónicos era el alimento preferido junto con el guanaco y lo aprovechaban
íntegramente.
Cormorán guanay
(Phalacrocerax bougainvilií)
Este cormorán es una especie
común en el océano pacífico, pero muy rara en nuestro país. La Reserva
Faunística Provincial Punta Tombo, en Chubut, ha sido por muchos años el único
área de cría conocida en la costa atlántica de esta especie pero ya no cría
allí. Hoy quedan algunos ejemplares en puntos aislados de la costa chubutense.
Guanaco
(Lama
guanicoe)
Esta especie
es un clásico habitante de áreas abiertas, estepas herbáceas y arbustivas y ecotonos con el bosque. Es un rumiante que pertenece al grupo de los camélidos.
Tiene gran talla (llegando a medir hasta 1,40 metros en la cruz), sus formas son
esbeltas y los machos dominantes suelen ser reconocidos por su actitud
de-safiante. Esta especie, así como sus crías o chulengos, prove-yeron carne,
cuero y otros productos a numerosos grupos aborí-genes como los tehuelches. Con
la aparición del hombre blanco sus poblaciones disminuyeron notablemente, tanto
por la caza co-mo por la competencia con el ganado.
Huemul
(Hippocamelus
bisulcus)
Este ciervo, declarado
Monumento Natural Nacional, se distingue por sus extremidades relativamente
cortas y su robustez. Actualmente su distribución se ha restringido a ciertas
áreas a lo largo de una estrecha franja de los bosques subantárticos desde el
sur del Neuquén, en el Parque Nacional Lanín, hasta la provincia de Santa Cruz,
en el norte del Parque Nacional Los Glaciares. De tamaño mediano, puede llegar a
medir 90 centímetros y pesar alrededor de 100 kilos. El mal manejo del bosque,
la introducción de ganado y los incendios forestales determinaron una profunda
modificación de su hábitat, que sumado a la caza furtiva provocaron una drástica
disminución de su población. El desarrollo de programas de investigación y
conservación tanto en la Argentina como en Chile son importantes esfuerzos para
asegurar la continuidad de esta especie.
Lobo marino de un pelo
(Otaria
flavescens)
Los machos adultos presentan
una cabeza robusta, con una densa melena que cubre también el cuello y parte del
pecho. Las hembras se diferencian por su menor tamaño y peso, no poseen melena y
su cabeza y cuello son más estilizados. Habita en la región litoral y es un
excelente nadador. Sus poblaciones han disminuido notoriamente por las enormes
matanzas para aprovechar su cuero y su grasa. La caza se efectuaba en tierra
firme, donde resultan mucho más vulnerables a los ataques humanos, sobre todo en
el siglo XIX y principios del siglo XX. Se están recuperando lentamente, pero la
contaminación por derrames de petróleo, la falta de alimento por la
sobreexplotación pesquera y una descontrolada actividad turística son sus
amenazas actuales.
Macá tobiano
(Podiceps gallardoi)
El macá tobiano es un ave
zambullidora. Su plumaje es blanquinegro, muy llamativo, y su cabeza es negra,
con plumas alargadas de color marrón o castaño rojizo. Habita en lagunas con
aguas transpa-rentes y manchones de vinagrilla en la precordillera de la
provincia de Santa Cruz. Su población se redujo en parte a causa de la presencia
de predadores como la gaviota cocinera, atraída por asentamientos hu-manos y
basurales, la cual se alimenta de los huevos y pichones.
Mara o liebre
patagónica
(Dolichotis patagonum)
Este herbívoro de pelaje
pardo grisáceo, gran roedor que habita en estepas herbáceas y arbustivas así
como en montes ralos, es una especie endémica de nuestro país. La introducción
de animales domésticos y otros disturbios favorecieron la expansión de la liebre
europea, perjudicando a la mara, que por su carácter tímido y hui-dizo y su
costumbre de habitar grandes extensiones se relegó a áreas menos alteradas y más
tranquilas.
Pingüino magallánico
(Spheniscus magellanicus)
Es el pingüino más común
de las costas patagónicas. Se distribuye a lo largo del litoral marítimo e islas
cercanas de los Océanos Atlántico y Pacífico. Los adultos, que pesan normalmente
4 kilos y miden entre 30 y 40 centímetros tienen un plumaje impermeable que
soporta bajas temperaturas y de color blanco y negro bien contrastado. Forman
parejas monogámicas y para la cría de sus pichones buscan los nidos que ocuparon
en años anteriores generalmente protegidos de sus predadores bajo arbustos como
la mata verde y el calafate. Forman enormes colonias como la de Punta Tombo, con
alrededor de medio millón de individuos, una de las mayores del mundo.
Pudú
(Pudu puda)
Es un
ciervo muy chico de hocico y patas cortas, con una alzada de entre 36 y 44
centímetros, endémico de los Bosques Andino Patagónicos del sur de la Argentina
y Chile. De hábitos esquivos, se encuentra en similar situación que el huemul ya
que la población está siendo desplazada por otras especies exóticas que han
logrado adaptarse a la zona. Su principal predador natural es el puma.
Tonina overa
(Cephalorhynchus commersonii)
Este pequeño delfín es
inconfundible por su llamativa coloracion blanca y negra. Habita en las costas
de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en ambientes litorales o costeros de
escasa profundidad y es frecuente su ingreso a rías como la del Deseado. Posee
un largo máximo de 1,50 metros, se alimenta de peces y es de hábitos sociables.
Actualmente su captura está prohibida, sin embargo, esta especie sufre capturas
incidentales en diversas redes pesqueras y es perseguido para exhibir en
acuarios y con el fin de obtener carne para el cebo de centollas.
FLORA
Alerce
(Fitzroya cupressoides)
El
alerce es una hermosa y gigantesca conífera de desarrollo extremadamente lento
que puede alcanzar hasta 3.000 o 4.000 años, constituyéndose en una de las
especies más longevas del planeta. Se encuentra en los bosques de Chubut y llega
a medir 50 metros de altura y tener diámetros de 3 a 4 metros. Fue altamente
explotado por la calidad de su madera hasta que se prohibió su explotación en
favor de su conservación.
Amancay
(Alstroemeria
aurantiaca)
Es una hierba perenne cuya
flor es característica de los bosques de la Patagonia. Sus hojas son alargadas,
de entre 5 a 12 centímetros, de color verde claro. Después de terminado el
invierno y cuando la temperatura comienza a aumentar, sus pimpollos abren en una
atractiva flor amarilla que contrasta fuertemente con el entorno verde y marrón.
Sus pétalos están recorridos por líneas coloradas recordadas por una leyenda que
lleva su nombre.
Calafate
(Berberis heterophylla)
Es un arbusto espinoso de
1,50 metros de altura con ramas rectas rojo oscuras. Sus raíces alcanzan hasta
las napas de agua, por más profundas que éstas se encuentren. La flor aparece
solitaria de color amarillo limón y generalmente no sale más de una por cada
racimo de hojas. Las ovejas ramonean sólo los frutos y brotes tiernos que están
a su alcance y los utilizan como reparo. Su fruto es de color negro azulado y es
consumido por los habitantes y aprovechado para la elaboración de dulces. La
leyenda popular cuenta que una vez probado, siempre se vuelve a Patagonia.
Ciprés cordillerano
(Austrocedrus Chilensis)
Otro árbol representativo de
los Bosques Andino Patagónicos o Subantárticos. Se distribuye a lo largo de las
provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, generalmente en roquedales, humedales
y zonas ecotonales con la estepa. Su lentitud de crecimiento no fomenta su
plantación como forestal pero, la calidad de su madera y el valor de la misma lo
ha hecho muy codiciado, al punto de colocarlo en situación de amenaza por
sobreexplotación y por constantes incendios sufridos en la cordillera.
Lenga
(Nothofagus
pumilio)
Este árbol
es originario de los Bosques Subantárticos y se distribuye en la región
cordillerana desde Neuquén hasta el extremo sur de Tierra del Fuego. Es una
especie caduca, y su follaje se tiñe de distintos tonos de la gama del rojo y el
amarillo antes de caer a mediados de mayo. La principal amenaza la conforman
factores como la ganadería extensiva, las forestaciones con exóticas y la
presencia de herbívoros como la liebre y el ciervo colorado los cuales afectan
la regeneración de la especie.
Neneo
(Mulinum
spinosum)
Sus matas que se extienden
por toda la estepa patagónica, tienen por lo general forma de cojín espinoso de
hasta 1,20 metros de altura. A fines del otoño emite brotes que permanecen en
estado de latencia hasta que en primavera se desarrollan dando hojas tiernas.
Florece desde mediados de diciembre y fructifica en verano. En esta época, los
ovinos consumen sus brotes tiernos, flores y frutos, dándole a la carne un
característico sabor amargo.
Pehuén o araucaria
(Araucaria araucana)
Los
bosques de pehuenes sólo crecen al centro-oeste de la provincia del Neuquén y
parecen testigos de tiempos remotos por el aspecto prehistórico que dibujan en
el paisaje. Las sociedades originarias de la zona aprovechaban sus frutos o
piñones como alimento debido a su alto valor nutritivo. Hoy la explotación de
estas araucarias que pueden superar los 40 metros de altura está prohibida. |