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El Descubrimiento
En los afloramientos de
la Formación Lohan Cura del cerro León, ubicado en las cercanías
de Picún Leufú (provincia de Neuquén), se descubrieron
los restos fósiles de dos excepcionales dinosaurios. Los dos dinosaurios
descubiertos corresponden al grupo de los Saurópodos (dinosaurios herbívoros
y cuadrú-pedos, caracterizados por tener cuellos largos, extremidades columnares, cabezas pequeñas y cuerpos muy voluminosos).
En
1997 un equipo del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"
dirigido por el Dr. José F.
Bonaparte, en con-junto con el Museo "Carmen Funes" de Plaza Huincul, comenzó los trabajos en la zona. Dichos
trabajos continuaron en los meses de ve-rano de 1999 y 2000.
En la primera campaña
se descubrieron los restos del peculiar dinosaurio saurópodo Agustinia
ligabuei, descripto por Bonaparte en 1999. En las dos campañas
siguientes se hallaron más restos y mejor conservados de este saurópodo.
Los restos del otro saurópodo
(aún sin denominación) fueron descu-biertos en la segunda campaña
(febrero-marzo de 1999).
En el cerro León
también se hallaron desde 1997 algunos restos de Crocodylia (cocodrilos),
placas de Chelonia (tortugas) y dientes de Theropoda (dinosaurios carnívoros).
Los restos fósiles
coleccionados corresponden al Aptiano, Cretácico Temprano, y poseen una
antigüedad aproximada de 110.000.000 años.
El Dr. José F. Bonaparte
planea realizar una cuarta expedición a la región a fin de poder
extraer más restos de ambos dinosaurios.
¿Qué
se sabe acerca de estos dos dinosaurios?
Agustinia ligabuei
Bonaparte, 1999. El nombre genérico (el primero) es un homenaje a
Agustín Marti-nelli, quién encontró los primeros restos
de este dinosaurio, y el epíteto específico (el segundo) es un
homenaje al Centro de Estudios e Investigaciones Ligabue de Venecia (Italia)
que ha financiado la primera expedición (1997).
Agustinia
ligabuei es el primer dinosaurio saurópodo conocido por la ciencia
que poseía osteodermos muy desarrollados, similares a los de los estegosaurios
(otro grupo de dinosaurios) del hemisferio norte. Entre los saurópodos
hallados en el territorio argentino con anterioridad, el Saltasaurus loricatus
(de la Formación Lecho, Cretácico Tardío del sur de la provincia
de Salta) también pre- sentaba osteodermos pero distintos y prácticamente
insignificantes en comparación con los de Agustinia ligabuei.
Algunos osteodermos
de Agustinia ligabuei medían aproxi- madamente 1,50 metros
de longitud. Los mismos presentaban una región proximal -expandida en
dos procesos divergentes- y un enorme vástago, dirigido hacia arriba
y algo hacia fuera. Estos os- teodermos se disponían en dos filas, una
a cada lado del cuerpo, lo cual le habría servido para defenderse del
ataque de los grandes dinosaurios carnívoros o terópodos de esa
época.
Se trata de un saurópodo
muy especializado, ya que sus vértebras, de grandes dimensiones, presentan
enormes espacios huecos en su interior. El descubrimiento de diversas vértebras
completas, asociadas a varios osteodermos, posiblemente permitirá reconocer
caracteres anatómicos útiles para establecer, con algún
detalle, relaciones entre este y otros saurópodos desprovistos de
osteodermos.
Sólo en nuestro
continente se han documentado saurópodos que poseían enormes osteodermos,
con grandes macroceldas óseas, sobre sus vértebras. Este hallazgo
es una evidencia más de que la fauna cretácica de América
del Sur, como la del resto de los continentes del hemisferio sur, poseía
una gran proporción de tetrápodos muy distintos a los que existieron
durante la misma época en los continentes que conformaron Laurasia (América
del Norte, Europa y Asia). Esto es debido al prolongado aislamiento biogeográfico
entre los supercontinentes Laurasia y Gondwana. El hallazgo realizado también
brinda mayor información sobre la notable evolución de los saurópodos
que prosperaron y se diversificaron notablemente en América del Sur,
Africa e India.
Como todos
los saurópodos, Agustinia ligabuei, fue herbívoro
y de talla gigantesca, con un peso estimado de 50 toneladas.
El segundo dinosaurio saurópodo
(aún sin denominación) fue hallado a principios de 1999. Este
gigantesco dinosaurio saurópodo tenía los miembros anteriores
casi del mismo largo que los posteriores, por lo cual su parte anterior estaba
bastante elevada, adoptando una postura algo similar a la jirafa (o dentro de
los dinosaurios al Brachiosaurus que vivió 40.000.000 de
años antes, durante el Jurásico). Desde el suelo hasta la base
del cuello tenía una altura de 4,50 metros. De este dinosaurio se han
coleccionado: dos escápulas, dos coracoides, una placa esternal, dos
húmeros, los metacarpos, huesos de la pelvis, fémur, tibia, fíbula
y cinco vértebras. Actualmente esta nueva especie se encuentra en estudio.
Una vez
en el museo...
Una vez en el museo, se
comenzó con la preparación de los restos fósiles que fueron
trasladados desde el campo envueltos en yeso para evitar su deterioro en el
largo viaje. Los grandes paquetes, algunos con un peso superior a los 200 kilos,
fueron llevados hasta el subsuelo del museo donde se encuentra el laboratorio.
Inicialmente se retiró la cobertura de yeso y con ayuda de un martillo
neumático, puntas y buriles se quitó la roca.
Las partes sueltas se pegaron
y las débiles se reforzaron. La preparación lleva varios meses
y requiere sumo cuidado y mucha paciencia. Las técnicas utilizadas en
la preparación pueden variar según la dureza de la roca, el estado
de preservación del fósil y el tamaño del mismo. En algunos
casos se realizan moldes para obtener réplicas que son exhibidas luego
en la sala de paleontología del museo.
Bibliografía
complementaria:
Texto de divulgación:
BONAPARTE, J.F., 1998.
Los Dinosaurios de la Patagonia Argentina. Museo Argentino de Ciencias Naturales
"Bernardino Rivadavia". Buenos Aires.
Artículos especializados:
BONAPARTE, J.F., 1999.
An armoured sauropod from the Aptian of Northern Patagonia, Argentina. Proceedings
of the Second Gondwanan Dinosaur Symposium, edited by TOMIDA, Y., T.H. RICH
and P. VICKERS-RICH. National Science Museum Monographs, 15, 1-12. Tokyo.
LEANZA, H.A. y C.A. HUGO,
1996. Revisión estratigráfica del Cretácico Inferior continental
en el ámbito sudoriental de la Cuenca Neuquina. Revista de la Asociación
Geológica Argentina, 51. Buenos Aires.
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