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Características
El ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) es
un mamífero rumiante artiodáctilo que pertenece a la familia de los cérvidos.
Es el más grande de los ciervos sudamericanos y el mamífero de mayor porte del
subcontinente junto con el guanaco (Lama guanicoe). Su altura
hasta la cruz oscila entre 1,10 y 1,30 metros, su longitud es de hasta 1,90
metros.
El color de su pelaje en verano es castaño rojizo y pardo en invierno.
El blanco aparece alrededor de los ojos, en el interior de las orejas y parte
posterior de los muslos. El hocico y las patas en su mitad inferior poseen un
característico color negro. Las crías al nacer no presentan el color negro en
sus patas y tampoco el moteado típico de otros cérvidos, sino un color idéntico
al de los adultos. La cola mide entre 10 y 15 centímetros de largo y es de
color amarillo rojiza por arriba, oscureciéndose hasta el negro por debajo.
Posee glándulas pre-orbitales, que abre considerablemente y que tendrían
una función de recono-cimiento. También presenta una glándula cutánea ubicada
en las patas traseras por debajo del garrón, la que segrega una sustancia grasa
impermeabilizante como adaptación a las zonas anegadas.
Sólo los machos poseen una cornamenta bien desarrollada con un largo
de aproximadamente 60 centímetros. Las robustas astas presentan en general 4
puntas de cada lado, adquiriendo un número ma-yor por volteo, aunque no sería
un indicador de la edad. Las astas en crecimiento se recubren de una felpa que
irriga el tejido óseo; los ejemplares que se encuentran en este período son
vulgarmente lla-mados “rebotados”. Mientras que a los ciervos adultos que
presentan astas ya maduras con textura muy rugosa se los llama “labrados”.
Las patas terminan en dos grandes pezuñas de unos 8 centímetros que
pueden abrirse ampliamente y están unidas por una fuerte membrana interdigital.
Esto le permite repartir mejor su peso y adaptarse fa-vorablemente a terrenos
blandos, donde de lo contrario se hundiría.
Biología
Esta especie tiene costumbres solitarias, aunque se lo puede hallar en
parejas (macho-hembra o hembra-cría) o también en pequeños grupos, la mayoría
de las veces constituidos por un macho y dos hembras con sus respectivas crías.
Estos tendrían un carácter temporario y en épocas de grandes inun-daciones,
cuando buscan zonas altas donde refugiarse.
Aparentemente prefiere alimentarse de noche, aunque también pasta al
amanecer y en el crepúsculo. Durante las horas diurnas ramonea y descansa en
sitios donde se siente seguro o permanece oculto echado sobre “camas” o
“dormideros”, reconocibles por el aplastamiento de la vegetación.
Su alimentación se basa en vegetación palustre de los lugares
pantanosos donde el ciervo frecuenta.
En apariencia los machos alcanzan la madurez sexual a los tres años de
edad y las hembras a los dos años. Las hembras dan a luz a una única cría de
3 a 6 kilos, luego de haber gestado durante apro-ximadamente 9 meses.
Estado de conservación
La
especie está considerada “en peligro” a nivel nacional por la Secretaría
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y “amenazada de extinción”
por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamí-feros (SAREM). También ha
sido declarada “en peligro”, en el Libro Rojo de Mamíferos y Aves de la República
Argentina. Las provincias de Corrientes, Chaco y Buenos Aires la han declarado
monumento natural provincial.
A
escala internacional se encuentra incluido como “vulnerable” en la Lista
Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Además figurar en el Apéndice I de la Convención de Washington (CITES), por
lo que su comercio internacional se encuentra prohibido.
Hábitat
El
ciervo de los pantanos habita típicamente pajonales inundables, lagunas y
esteros de no más de 60 centímetros con embalsados. Los “embalsados”,
verdaderas islas flotantes de vegetación acumulada, le sirven de refugio.
Distribución
Se distribuye geográficamente desde el sur de Perú, este de Bolivia,
Paraguay, sur de Brasil hasta el norte de Uruguay y la Argentina. En Uruguay prácticamente
se lo considera extinguido, mientras que en los demás países sus poblaciones
se ven cada día más acorraladas y fragmentadas a causa de la destrucción de
su hábitat y la caza furtiva, sobreviviendo todavía en los parajes más
aislados e inaccesibles de su territorio.
Actualmente en la Argentina, la especie estaría presente en las
provincias de Formosa, Chaco, Salta y Santa Fe, aunque sus dos refugios
principales parecerían ser los esteros del Iberá, en Corrientes, y el delta
del Paraná, en Buenos Aires y Entre Ríos. El delta del río Paraná constituye
el límite más austral de distribución de la especie.
Dentro de la provincia de Buenos Aires aparecen poblaciones en los
partidos de Baradero, Zárate, Campana y Escobar, y en la zona insular de los
partidos de San Fernando y Tigre.
Bibliografía complementaria:
CHEBEZ, J.C., 1994. Los que se van. Especies argentinas en peligro.
Editorial Albatros. Buenos Aires. Pp. 312-318.
D’ALESSIO, S., F. GAGLIARDI, B. LARTIGAU, D. VARELA, G. APRILE y C. MÓNACO,
1997. Avances del proyecto de conservación de Blastocerus dichotomus en
la III sección del Delta bonaerense. Libro resúmenes de las XII Jornadas
Argentinas de Mastozoología de la SAREM. Mendoza.
DELLAFIORE, C. y N. MACEIRA, 2001. Los ciervos autóctonos de la
Argentina y la acción del hombre. Buenos Aires. Pp. 13-26.
VARELA
D., F. GAGLIARDI, B. LARTIGAU y S. D’ALESSIO, 1998. Relevamiento de ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) en
campos privados del delta del Paraná, Provincia de Buenos Aires. Libro resúmenes
de las XIII Jornadas Argentinas de Mastozoología de la SAREM. Iguazú.
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