Publicaciones, libros y artículos técnicos y biográficos sobre biología, animales, dinosaurios, arqueología, historia, etc.

ARTÍCULO

 

MR. JOHN O’HALL Y SU JARDÍN BOTÁNICO

Por Adrián GIACCHINO, 1999.

 

Actualmente a unos metros de la plaza Arenales, en el barrio porteño de Villa Devoto, se encuentran la Escuela Menor de Floricultura y Jardinería "Juan O. Hall", y el Instituto "Juan O. Hall" de Botánica y Zoología (de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires). Ambas entidades se emplazan en lo que fue la quinta del floricultor inglés John O’Hall, un verdadero apasionado de la naturaleza y particularmente de las flores.

Según cuentan quienes lo conocieron, John O’Hall fue un hombre elegante, alto, de ojos azules y una franca sonrisa, muy solitario pero a la vez sumamente humilde y simpático. Todos los días solía frecuentar dos lugares: la estación Villa Devoto Buenos Aires al Pacífico, para buscar los diarios Buenos Aires Herald, Standard y La Nación, y la Iglesia del Seminario, a la cual le donó el altar de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Muy pocos periodistas lograron entrevistarlo, uno de ellos fue Santiago Fuster Castresoy, quien publicó una nota titulada Un cultor de orquídeas en Caras y Caretas el 12 de febrero de 1916, que por razones de espacio no ha sido posible reproducir en esta oportunidad. Con anterioridad la misma revista sacó en su número 391, del 31 de marzo de 1906, una fotografía en la cual aparece el presidente Figueroa Alcorta con su familia almorzando junto a John O’Hall en la quinta.

El espíritu explorador de John O’Hall lo llevó a recorrer distintas regiones de Asia, donde al parecer tenía plantaciones de té, de hecho fue el importador del té "Elefante". Tras sus viajes regresaba con especímenes de las más exóticas plantas con flores que cultivaba en su quinta con una manifiesta dedicación. Para enriquecer su jardín no sólo contaba con los ejemplares que él mismo recolectaba sino que además recibía especímenes que le reunía un inglés amigo suyo que residía en Brasil.

En su quinta John O’Hall tenía invernáculos de vidrio en los cuales se mantenía la calefacción adecuada para conservar a las más preciadas especies de orquídeas traídas de Madagascar, India y Centro- américa.

La colección de orquídeas de John O’Hall, con algunos ejemplares únicos, llegó a ser considerada como la más valiosa del mundo. Fue tal la importancia que cobró su jardín botánico particular que se llegó a decir que "viajar a Buenos Aires sin conocer, aunque fuera a través del cerco, los jardines de Hall, era una verdadera herejía".

Además de las orquídeas, en su jardín había altas palmeras, varias especies de helechos y hasta una Nepenthes (planta carnívora, cazadora de insectos).

John O’Hall hizo colocar sobre cada planta un foco de luz del color de cada flor, consiguiendo así, durante las noches, un agradable efecto a los ojos de cualquier espectador.

En su quinta tomó algunos desayunos el Gral. Roca (durante su segundo mandato), almorzó el doctor Figueroa Alcorta con su familia (1906), y en 1925 pasaron por ella los Príncipes de Inglaterra acompañados por el entonces presidente Marcelo T. de Alvear.

Su casa, aunque sencilla y baja, era un verdadero museo, principalmente de arte oriental. En su interior se podían encontrar porcelanas de la China, estatuillas, material etnográfico de distintas culturas y animales taxidermizados (hay quien hace referencia a que alguna vez en los troncos de las palmeras se vieron prendidos yacarés embalsamados).

Con anterioridad a la apertura de la Iglesia del Seminario, es decir antes de 1899, John O’Hall habilitó en su propia quinta una pequeña capilla provisional, que fue el primer sitio público de Villa Devoto en el cual se celebró la misa. Además por su propia cuenta empedró media calzada de las calles Fernández Enciso, Pareja y Bahía Blanca hasta las vías del ferrocarril "General Urquiza".

John O’Hall falleció el 19 de enero de 1936, dejando su fortuna en manos de sus fieles seguidores y su quinta de dos manzanas, junto con 200.000 pesos, a la Universidad de Buenos Aires con el propósito de formar una Escuela de Botánica y Jardinería. Por desgracia a su muerte la burocracia a la cual estamos habituados los argentinos hizo una vez más lo suyo; la excesiva demora en la sucesión de los bienes provocó el abandono de los viveros y en consecuencia muchos especímenes se perdieron.

  
 
 
  Agradecemos las visitas recibidas
© 2006 Fundación de Historia Natural Félix de Azara | Última actualización: 26/11/2006 | Webmaster
Publicaciones, libros y artículos técnicos y biográficos sobre biología, animales, dinosaurios, arqueología, historia, etc.