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A comienzos
del siglo XX José María Dupuy (h) asumió como subprefecto
para ocuparse de la seguridad marítima y de los bañistas que llegaban
por aquella época a Miramar (Gral. Alvarado, provincia de Buenos Aires),
para pasar el caluroso verano.
Las
inquietudes de Dupuy fueron más allá de sus deberes oficiales
ya que desde 1912 destinó su tiempo libre a la recolección de
objetos naturales (como fósiles y esqueletos de cetáceos, entre
otras piezas), que exponía posteriormente en un local del edificio de
la Subprefectura, ubicado en la rambla.
A través
de su amistad con Lorenzo Parodi, Dupuy se conectó con las más
importantes personalidades científicas de su época, y am- bos con
frecuencia enviaban materiales al Mu- seo Nacional o Museo Nacional de Historia
Natural (dos denominaciones que tuvo el actual Museo Argentino de Ciencias
Natu- rales
"Bernardino Rivadavia" entre 1883-1911 y 1911-1931, respectivamente).
Dupuy dejó su cargo en 1930 y se trasladó a Quilmes (provincia
de Buenos Aires).
Lorenzo Parodi
poseía un verdadero museo particular en su chacra que estaba ubicada
en la actual diagonal R. Mitre, en la ciudad de Miramar. A principios del siglo
XX, Parodi se había convertido en un naturalista viajero. Sus hijos:
Rogelio, Juan, Rafael y principalmente Rodolfo (quien llegó a ocupar
la dirección del Museo de Ciencias Naturales de San Salvador de Jujuy),
heredaron el interés por la búsqueda de piezas de ciencias naturales.
El trabajo
realizado por Lorenzo Parodi fue muy valioso, gracias a él se realizaron
importantes descubrimientos. Según cuenta en los Anales de la Sociedad
Científica Argentina (1952) comenzó sus excursiones por iniciativa
propia y luego las realizó con la finalidad de recolectar para el Museo
Nacional de Historia Natural. Es admirable la cantidad de materiales hallados
por Parodi (muchas veces en forma conjunta con Dupuy), que han sido ingresados
en la colección de la Sección de Paleontología de Vertebrados
de la mencionada institución.
Parodi
recorrió principalmente las barrancas de Gral. Puey-rredón y Gral.
Alvarado, y los arroyos las Brusquitas, el Cha-padmalal, del Durazno, la Ballenera,
la Carolina, la Tigra, el Chocorí, el Pescado, la Nutria Mansa, el Malacara
y del Moro.
En uno de
sus trabajos Parodi relata el hallazgo de un es-queleto de
Scelidotherium
en las cercanías de la baliza del Malacara. También menciona
importantes sequías e inunda-ciones, puntualmente señala que entre
los años 1903 y 1912 tuvo lugar una gran sequía a la cual le siguieron
grandes lluvias entre los años 1914 y 1918. Además describió
los res-tos de un Lestodon en un trabajo donde intentó definir
a lo que él llamó Formación Malacara. En conjunto con su
hijo Rodolfo Parodi Bustos realizó un estudio sobre los médanos
vivos y consolidados, los sedimentos del Bonaerense, el Belgranense, el Lujanense
e intercalaciones lacustres, el terreno lacustre del Aimarense y las arenas
de playa y de arroyos actuales (que apareció en los Anales de la Sociedad
Científica Argentina). En 1931 publicó una descripción
de los huesos de los miembros de la Familia Machauchenidae en la revista Physis
(publicada por la Sociedad Argentina de Ciencias Naturales).
Bibliografía
complementaria:
ANÓNIMO,
1984. Nueva fisonomía para el Museo Municipal de la ciudad de Miramar.
La Capital, 1 de octubre de 1984, pág. 9. Mar del Plata, Gral. Pueyrredón,
Provincia de Buenos Aires, Argentina.
ANÓNIMO,
1993. Primeros museos en Miramar. El Argentino, 20 de febrero 1993, pág.
14. Miramar, Gral. Alvarado, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
GALLARDO,
J.M., 1992. Los naturalistas de General Alvarado. Crónica, 29 de febrero
y 7 de marzo de 1992. Miramar, Gral. Alvarado, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
SCIORILLI-BORRELLI,
R. y D. BOH, 1994. Breve reseña histórica del Museo "Punta
Hermengo". Febrero de 1994. Miramar, Gral. Alvarado, Provincia de Buenos
Aires, Argentina.
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