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El antropólogo Dick
Edgar Ibarra Grasso nació en Concordia en el año 1914. Sus padres:
Alberto Ibarra y Ada Grasso eran estancieros de la Patagonia y habían
lle- gado desde Europa poco antes de que su hijo naciera.
Durante su niñez
y adolescencia Dick Edgar vivió en distintas ciudades del país
y particularmente residió por un prolongado tiempo en Carmen de Patagones,
a donde había sido destinado su padre como oficial de marina. Fue en
esa localidad donde, a través de las enseñanzas de un brujo araucano,
Yankinao, se inició en los estudios antropológicos. Llegó
a ser un verdadero autodidacta, nunca fue a la escuela y la educación
básica la recibió de su padre. Durante su juventud trabajó
en una iglesia barrial donde le pagaban cuarenta centavos por la transcripción
de las actas bautismales.
Cuando le diagnosticaron
tuberculosis y le dieron un pronóstico de dos años de vida, decidió
viajar al Altiplano, con la esperanza de que el clima seco lo ayudara a curarse,
pues no estaba en condiciones de pagar su internación en una clínica
de Córdoba.
A los 27 años de
edad decidió recorrer La Paz, Sucre y Potosí. Vivió 23
años en Bolivia y durante ese tiempo realizó valiosas contribuciones
al conocimiento de las culturas prehispánicas que poblaron ese territorio.
Logró reunir una colección de 50.000 piezas, de las cuales 32.000
fueron clasificadas y estudiadas. Fundó el Museo Arqueológico
de la Universidad Mayor Real y Pontificia de Sucre, y otro en el Palacio de
la Moneda, en Potosí. Su primer trabajo lo publicó en 1936 y su
primera conferencia la pronunció en 1938 en la Universidad Popular A.
Korn.
Obtuvo el título
de doctor honoris causa en la Universidad de Cochabamba (Bolivia), donde
se desempeñó como profesor. Además ejerció la docencia
en las Universidades Nacionales de Tucumán y Rosario (Argentina). Fue
miembro correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires
y miembro fundador y vitalicio de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.
Asistió como invitado
de honor a distintos congresos de su especialidad. Escribió alrededor
de 350 artículos, entre ellos una monografía que fue editada por
el Museo del Vaticano (La escritura indígena andina) y otra editada
por la Academia de Ciencias de Moscú. De sus más de 30 libros
se destacan Argentina indígena y América en la prehistoria
mundial. También es de su autoría un mapa arqueológico
de la Argentina y otro similar de Bolivia.
Fue realmente un investigador
polémico como pocos, adepto a la escuela ultradifusionista. Intentó
demostrar que América ya existía en representaciones cartográficas
anteriores a la llegada de Cristóbal Colón. Sostenía que
en dichos mapas aparecen sitios con nombres quechuas que podrían corresponder
a ríos y poblaciones de la costa peruana. También realizó
una interpretación del calendario azteca distinta a la convencional.
En el momento de su muerte
tenía 86 años y se encontraba casado con Delia Etchegoimberry.
Sus restos fueron sepultados en el cementerio de la Chacarita.
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