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Carlos Ferraris nació
el 22 de marzo de 1793 en Torico, Turín, Italia. Realizó sus estudios
en la Universidad de Turín, graduándose como farmacéutico
en 1817.
Participó del movimiento
de los carbonarios y de un levantamiento militar en su provincia natal durante
1821. Dicho movimiento no prosperó y Ferraris, acusado de revolucionario,
fue condenado a quince años de prisión, pero logró huir.
Primero se refugió en España y más tarde en Francia, donde
permaneció poco tiempo, pues el gobierno de ese país lo expulsó.
Se dirigió entonces a Bruselas (Bélgica), donde abrió una
botica.
Estando en Bruselas recibió
la invitación de Pedro Carta Molina para viajar a Buenos Aires. Así
llegó a la Argentina en 1826 y el 1 de abril de ese año fue designado
encargado del Gabinete de Física y Química, y curador de la Sala
de Historia Natural que funcionaban en el convento de Santo Domingo.
El 4 de junio de 1828 Ferraris
elevó al gobierno el primer inventario de la colección del museo
y un informe con los gastos ocasionados por la instalación de la entidad.
Estando al frente del museo
conoció a dos sabios franceses: Alcides Dessalines D’Orbigny (1802-1857)
en 1828 y Arsenio Isabelle en 1830.
En 1829 participó
en las milicias extranjeras, llegando al grado de teniente del batallón
de los Amigos del Orden.
Paralelamente a su actividad
en el museo, Ferraris revalidó su título profesional y abrió
una farmacia en la calle Reconquista.
En 1834 integró
una Comisión de Farmacéuticos, presidida por Cosme Argerich, que
debía organizar la Junta Superior Gubernamental de la Facultad de Farmacia.
Con Juan Manuel de Rosas
llegó la reducción presupuestaria para el museo y la continuidad
de la institución se vio amenazada. Ante tales inconvenientes Ferraris
presentó su renuncia en marzo de 1836 pero ésta no le fue aceptada.
Recién el 3 de febrero de 1842 se le concedió licencia por 18
meses para viajar a Europa, siendo reemplazado en su cargo por Carlos Demanchi.
Antes de partir obtuvo el título de profesor de farmacia y vendió
su botica.
Logró que el gobierno
italiano lo indultara y nunca retornó a la Argentina. Donó una
serie de ejemplares al Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Turín
y creó, en Graglia (Piamonte), el Museo Argentino dedicado a la zoología
y a la mineralogía rioplatenses.
Pasó sus últimos
años en una casa de campo y falleció el 16 de mayo de 1859, en
Acchiappo Inferiore, Biela, Italia.
Bibliografía
complementaria:
FERRARIS, C., 1877. Inventario
de los instrumentos de química, física y objetos de historia natural
al fin del año 1834. Anales de la Universidad de Buenos Aires. Buenos
Aires, Argentina.
LASCANO GONZÁLEZ,
A., 1980. El Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires. Ediciones Culturales
Argentinas. Ministerio de Cultura y Educación, Secretaría de Estado
de Cultura. Buenos Aires, Argentina.
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