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RECURSOS

POESÍAS DEL ALGARROBO

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ALGARROBO
 
Autora: María Lorena Díaz
4º Año "A", I.P.E.M. 104 "Arturo Capdevila"

Árbol de hojas compuestas,
flores hermanas del sol.  

Tú no tienes espinas
en el fondo de tu corazón.

Dulce para los niños
con tu fruta han de hacer.

¡Algarrobo!, tu nombre es,
árbol de pocas espinas,
todo eso nos ofreces
añapa, madera y bebida
para la comunidad conceder.

Eres belleza de la naturaleza
y en las provincias te conocen bien,
tanto en Córdoba, como en Chaco
y Salta también.

Sufres como el hombre
cuando te lastiman con rencor.
Árbol de pocas espinas,
flores hermanas del sol.


EL ALGARROBO

Luisa Cruz de Barboza
(Escritora de Cruz del Eje)


De cálidas regiones
noble de dura madera.
Tortuosa corpulencia.
Alza su copa de estirpe.
Nidos de espinillos intrincados
cuelgan majestuosos.
Estridencias en el aire
en vuelo las aves.
De pequeña flor
en verano, es algarroba
y en el sombrar, dulce alimento.
Festivo el suelo.
¡Risas en las vasijas, llenas las alforjas!
desde los morteros
las vainas convidan patay, chicha y aloja.
Alta la corona.
En la montesa, el algarrobo es rey.


ROMANCE DE AUSENCIAS

Ricardo Rojas

Arbolitos de mi tierra,
crespos de vainas doradas,
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia...
He visto árboles gloriosos
en otras tierras lejanas,
pero ninguno tan bello
como esos de mi montaña.
Cantando fui peregrino
por exóticas comarcas,
y ni en los pinos de Roma
ni en las encinas de Francia
hallé ese dulce misterio
que sazona la nostalgia.
Algarrobal de mi tierra
crespo de vainas doradas,
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia...
Mística unción del recuerdo
que me estremeces el alma,
trayéndome desde lejos,
como en sutil brisa alada,
un arrollar de palomas
cuando el crepúsculo avanza,
un aroma de poleos
cuando el viento se levanta,
y en el silencio nocturno
un triste son de vidalas.
Algarrobal de mi tierra,
crespo de vainas doradas
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia...
¡Ay, cuando volveré a verte,
rústico hogar de mi patria!
Ser quiero yo tu hijo pródigo
que torna a la vieja estancia,
por merendar las colmenas
en tu quebracho enjambras.
¡Ya en los manjares del mundo
probé las heces amargas!
¡Ya en la orgullosa melena
me van pintando las canas!
Arbolitos de mi tierra,
crespos de vainas doradas,
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia...


EL ALGARROBO

Lila A. Velázquez de Saravia

Es el algarrobo
árbol único sagrado
como sentían sanavirones y comechingones,
refugio seguro, nido...
aún ahora para nuestros niños norteños,
es el árbol con mayúsculas
con su verde ropaje y sus flores purpúreas
que les da sombra, alimento
con sus vainas marrones, doradas
de interior azucarado...maderas.
Cuando la maestra rural pide
el nombre de un árbol,
le contestan al unísono ¡Algarrobo!
¡Hospitalario algarrobo
para la niñez de mi patria!


Andrés Py
25/6/97 Cruz del Eje

Árbol de pie.
Árbol de pié como un gigante
cubren tu mirada tus hojas,
buscas en el oscuro cielo
estrellas refulgentes perdidas.

Te elevas como vuelo de pájaro
adornado con sus plumas,
como barrilete de ensueño
suspendido en el azul vacío.
Árbol sinuoso callado y altivo
tañen tus maderos cual campana
llamando a silencio,
entra en mi corazón
con un susurro ligero,
como murmullo de mar
inacabable y triste.
Árbol de oscuro ramaje
que hinde el azul del cielo,
eres imagen severa,
espejo de lamento hondo
en busca de olvido.
Remarca tu follaje un sendero
buscando costa y piedra,
te ausentas en un vacío
de llanura verde
y remonta tu sombra las aguas
de un torrentoso río.
Árbol sin voz ni trino
tienes amortajada tu boca,
cerrados tus ojos en extravío.
Tu muda soledad es tu savia
nutriendo tu desconsuelo.
Plantado sin memoria
vives ya ausente,
olvidados los resabios
de lo que ayer fuera alegría.
Toca a vacío tu latido
cuando en el cerro,
tu perfil en fuga,
oscurece tu silueta y tañe el tambor
su son de tristeza y duelo.


Andrés Py
25/6/97 Cruz del Eje

Un algarrrobo en mi patio.
Alli está, como un alerta centinela
acaso un enigma su presencia quieta,
un viejo algarrobo.
De coloraciones sombrías
su silueta asciende a cielo abierto.
Su desnudez invernal no lacera
su estoica alma de madera.
En mi amplio patio, el guerrero permanece.
De agrisados verdes, su redonda copa
cubre paternal su oscuro andamiaje.
Cubierto de años ya en mi mocedad,
mi regocijo se abrió a su amparo.
Abatió lustros con su savia
cubriendo de ropaje su cuerpo y sus pies bajo la tierra.
Cuando lo contemplo
adivino su esplendor de vida.
Pero algo terrible alerta mi corazón .
Pienso en el hacha
que en las manos del hombre
golpe tras golpe no escuchará mi ruego,
y allí con mi silencio abierto
reinvindicaré historias de luchas e indios
que bajo su sombra su ramaje vió pasar.
Mientras , allí está, desde mi ventana
el algarrobo enmarca un paisajístico cuadro.
Desde infinitos ángulos, lo contemplo.
Mi cálculo no sabe edad que galopa en retirada.
Late junto a mi por el tiempo y sentimiento,
con idéntico pulso, unión que me ubica hasta
la arcana distancia que solo el transcurrir de años
pueda llevarme hasta el fin,
que no quiero ponerme a pensar.


AL ALGARROBO

Alejandro Norés Martínez
Libro "Poesía", Córdoba, 1961


Porque al tempestad no diera franco
paso en la lid, tu germinar sereno,
llevás la vieja cicatriz de un trueno
que te dejó su rúbrica en le flanco.
Copia tu estampa gaucha algún estanco
que floreció a tus pies, y halla en tu seno,
chicha, aloja y patay, el criollo, bueno,
por milagro de tu fruto blanco.
Tu infatifable corazón de leño
vela en las sombreas el cansado sueño
del otro corazón que ama y trabaja.
Y cuando el hombre sucumba
serás la cruz de palo de su tumba
y el cóncavo madero de su caja!


EL ALGARROBO

 (Soneto)

Leopoldo Velasco
(Extraído del álbum de la Provincia de Córdoba, 1928)


Como un adusto monje de barbas semicanas,
que fuera necesitando su mística oración,
anciano ya lo vieron las épocas lejanas,
con esas mismas barbas y aquella unción.
Que cosas ignoradas, recónditas y arcanas,
lo hicieron el espectro de la meditación;
que no turbó ni el dulce tañer de las fontanas
y el hórrido y siniestro bramar del aquilón?
En medio de la noche fantástica y salvaje,
cubrió bajo la pompa marcial de su ramaje
a cuantos demandaron su abrigo protector.
Y su lloroso tronco, doliente y solitario
leyó en su ternura senil de centenario,
los sueños infantiles del viejo labrador.


LA CANTATA DEL ABUELO ALGARROBO
 
(Fragmento)

Antonio Esteban Aguero

...Padre y Señor del Bosque,
Abuelo de barbas vegetales,
yo quisiera mi canto como torre
para poder alcanzarla en tu homenaje,
no el canto de la flauta
dulce, delgado, suave,
la de cantar la rosa y la muchacha,
sino el canto del mar, un canto grave,
con olores de vida y con el pulso
musical
y viviente de la sangre.
...
Algarrobo natal, Abuelo mío
Hace mil años la paloma trajo
tu menuda simiente por el aire
y la sembró donde Tú estas ahora
sosteniendo la luz en tu ramaje.
...
Algarrobo natal. Torre del cielo.
Monumento y estatua del follaje
Hijo del sol y la Tierra unidos
Corona real par la sien del aire.
Árbol de luz. Espejo de los siglos,
Dios vegetal de corazón fragante.
...
Así yo quiero terminar la Oda,
asistido por Angeles del Canto:
Algarrobo natal, Abuelo nuestro,
Catedral de los Pájaros!...


Andrés Utello

Octubre
El algarrobo es pura flor.
Lo que dormía, recomienza,
lo que cesó es una parte
abundará en tus manos, vendrá la lluvia
el viento
Enero?
Y la cosecha de la vida dirá que sí
Y la cosecha de la vida dirá que no
Y siempre en el destino de los hombres:
el cielo.


O. L. Raschetti, 1988

¿Por qué no buscan un árbol
de los muchos qui hay aquí
que represente'l país?,
no lo haiaron los puebleros.
Y un árbol, quizas extranjero
nos impusieron ansí.
Muy escas'ombú habr'habido
que Fierro poco lo nombra,
flecha su copa redonda,
muy parecido a la higuera,
que flech'a quien se atreviera
domirse bajo su sombra.
El algarrobo es bien crioio,
del pájaro es catedral,
es el árbol nacional
que todo proporciona:
al pobre no lo abandona,
al rico lo atind'igual.
¿Di ánde han sacao pa' ombú
tan mucha ponderación?
que naide le conoció
ni fruto, menos madera,
mas hablan como si juera
el mesmitu árbol de Dios.
Que queda para'l quebracho,
pa'l algarrobo, el mistol,
madera y fruta, señor;
ni los pájaros anidan,
no sirve ni pa' guarida
el tan ponderad'ombú.
Las comidas criollas
Io m'he upilao con humita,
pupudo también de aloja,
el que comiendo no afloja
puede morir reventao,
tenga en cuenta ese cuidao
al pedoamigo, s'enoja!
Anduve por estos montes,
y me chupé con añapa,
el que pruba no escapa,
es por demás machadora,
no lo siente, pero a l'hora,
como changuito se macha.
Ando, amigo, enlicorao,
festejando y festejando
de a poco me fi manchando
con aloja y aguardiente
si lo hace'l hombre diligente
pa' poder seguir chupando.
Pasé baj'un mistolar,
antarca toita la siesta,
pero dispués que pasu ésta,
comencé con l'alojiada,
me pegué flor de machada
y casi perdí la cresta.
El aluco es una cosa,
nada que ver con l'aioco
aunqui agua ieva muy poca,
el aiuco, harina y miel,
l'aioca ieva más bien
chancada sólo si toca.
La conana es una piegra,
muy parecid'a un batión,
con otra piedra menor,
que si usa com'una mano,
se chanca la vaina, hermano,
y si hace un'harina flo.
Se fabrica guen patay
con aque' harina flor,
es de algarroba, señor,
se habrá de moler primero
con la mano del mortero,
y se logra la mejor.
Me tocó comer gualuncho,
solo alguna tal que vez,
como si hace io no se,
pero ieva much'harina
cribada que sia bien fina
de algarroba o maíz también.


Atahualpa Yupanqui

No me dejes partir viejo algarrobo
levanta un cerco con tu sombra buena
atame a la raiz de tu silencio
donde se torna pájaro la pena.
Vengo de un mundo lleno de caminos
montaña, selva mar, prado y arena
traigo una sed de paz tan infinita
hazme un nido de amor para mi pena.
Yo siempre fui un adios, un brazo en alto,
un yaraví quebrándose en las piedras.
Cuando quise quedarme vino el viento,
vino la noche y me llevó con ella.
Mucho tiempo te vi quieto en la tarde
nada cerca de ti, solo tu fuerza
tu balsámica sombra es como el beso
del aura vesperal sobre la tierra
no me dejes partir viejo algarrobo
que ya no se decir hasta la vuelta
hay un río profundo que me llama
desde el antiguo valle de la pena.
Que en ti se anuden todos los caminos
con abrazo tenaz de enredadera
y no haya más rumor que el de la tarde
cuando pasa descalza por la arena.
 


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