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CUENTA UNA LEYENDA
POPULAR QUE...
Un joven indio guaraní, bravo
cazador que habitaba en el bosque y estaba enamorado de una bella india de
dulcísima y melodiosa voz.
La
bella muchacha era la hija del cacique, y la tribu a la que pertenecía,
exigía que el que la pretendiera debería superar una serie de actos de
arrojo fijados de antemano y que demandaban virilidad y valentía.
Dichos
actos consistían en vencer en dos carreras, una pedestre y otra de natación;
luego, tendría que permanecer inmóvil, durante nueve días, dentro de un
cuero cosido, alimentado solamente con líquidos.
El valeroso indio venció a todos los aspirantes y cumplió la segunda parte
de la prueba. Pero, cuando fueron a liberarlo, después de los nueve días
establecidos, sólo encontraron una pequeña ave de plumaje color ladrillo:
el casero.
El
pájaro levantó vuelo, se posó en un curupí y entonó su primer trino
alborozado.
La
hija del cacique, respondiendo al llamado del compañero, se transformó
también en ave y voló hacia él para formar la yunta inseparable de
caseros. Desde entonces elevan trinos en acción de gracias mirando al
cielo.
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