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Categoría: Reserva privada.
Ubicación: El establecimiento, está a 20 km. de Gral. Belgrano, y a 150 km.
aproximadamente de la Ciudad de Buenos Aires.
Superficie:
70 ha.
Creación: En
el 2005, mediante el convenio celebrado entre la propietaria (Silvia
Tarucelli) y la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.
Finalidad:
Proteger ambientes pampeanos, en particular una laguna, en condiciones
de conservación óptimas como refugio de fauna silvestre y cumplir a su
vez funciones educativas en la comunidad.
Ecorregión:
Pampa.
Acceso: A
Gral. Belgrano se llega por las rutas provinciales 29 y 41, o bien la
ruta nacional 2 y luego la provincial 41. Puede accederse por el FCGR y
hay varias empresas de transporte de pasajeros que entran en la ciudad.
Geografía:
La zona corresponde a la cuenca del río Salado con el que está conectado
por el Arroyo Los Poronguitos que pasa por el campo formando uno de sus
límites. Se trata de un sector rectificado del curso de este arroyo,
obra que se realizó después de la gran inundación de 1985 con la
finalidad de facilitar el drenaje de las aguas.
Flora y fauna:
La vegetación dominante
es la estepa con predominio de gramíneas con otras herbáceas y presenta
aisladamente algunos arbustos En las zonas altas estos campos han sido
totalmente modificados por la actividad agrícola ganadera. Las zonas más
bajas cercanas al río Salado, se carac-terizan por la abundancia de
lagunas permanentes y la formación en las épocas de inundación de otras
temporarias de salinidad variable. Estas lagunas así como el río mismo y
sus arroyos tributarios cons-tituyen valiosos humedales que albergan
comunidades importantes de aves en sus migraciones y son refugio y
lugares de cría para varias especies. Las plantas leñosas son muy
escasas y no se observaron agrupaciones de especies invasoras, si bien
están presentes algunas las más comunes en los esta-blecimientos
ganaderos de la Provincia. En cuanto a la fauna del lugar se observan
aves características de la zona. Entre ellas algunas que tienen
problemas de conservación como por ejemplo el inambú co-mún (Nothura
maculosa), y el ñandú (Rhea americana), que están en
disminución en la Provincia de Buenos Aires por presión de caza. Este
último fue observado en un grupo de más de 15 individuos muchos de ellos
juveniles, lo que indica una población que cría habitualmente en este
campo. Estan considerados como “Vulnerables” (Narosky, T. y A. G. Di
Giácomo, 1993). El espartillero enano (Spar-tonoica maluroides),
está presente en la laguna. Esta considerado en riesgo bajo según los
criterios de internacionales (2000, Threatened Birds of the World) y
“escaso” en Buenos Aires (Narosky, T. y A. G. Di Giácomo, 1993). Es
interesante comentar el registro para la zona del federal (Amblyramphus
holo-sericeus), por cuanto está en notable disminución, víctima del
tráfico ilegal de fauna y “en peligro” para la Pcia. de Buenos Aires (Narosky,
T. y A. G. Di Giácomo, 1993). La laguna y sus alrededores están en
excelente estado con abundante vegetación nativa. Se observa la fauna
representativa de una laguna pampeana en su elenco casi completo. La
presencia de especies carismáticas de los humedales de la cuenca del
Salado como cigüeña americana (Ciconia maguari), espátula rosada
(Ajaja ajaja), cisne de cuello negro (Cygnus melanocorypha)
y coscoroba (Coscoroba coscoroba), así como la belleza del canto
y el colorido del tachurí sietecolores (Tachuris rubrigastra),
contribuyen a aumentar el interés de la zona como refugio de fauna y
recurso educativo. La presencia de reptiles y anfibios se determina por
sapo común (Bufo arenarun), rana criolla (Leptodactylus
ocellatus) y ranitas del género Hyla. Se encuentran
ejemplares de viborita de cristal (Ophiodes vertebralis) y
culebra verde y negra (Leimadophis poecilogyrus). En cuanto a
mamíferos se pueden identificar peludos (Chaetophractus villosus),
cuises (Cavia pamparum), coipos (Myocastor coypus) y
carpinchos (Hydrochaeris hydrochaeris), especie muy presionada
por la caza y el tráfico ilegal de cueros. En el lugar existen restos de
caza, apostaderos y fe-cas de gato montés (Felis geoffroyi). Esto
confirma la observación de un individuo melánico de esa especie (Silvia
Tarucelli). La presencia de este animal, otra especie amenazada, es
indicadora de la salud del ambiente. Es importante mencionar que los
establecimientos vecinos, si bien están dedicados a la ganadería,
conservan el paisaje del pastizal de la cuenca del Salado, y no se
observa grandes can-tidades de ganado. Esto aumenta el potencial del
campo como reservorio de fauna pues permite desplazamientos y llegada de
la misma a otras zonas de diversidad natural.
Alternativas turísticas:
Se encuentran en
preparación. |