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El
hacha brilló de golpe y el árbol se derrumbó
y con el árbol la selva un paso retrocedió
el sol lo quemó de arriba, después lo apretó el calor
sin darse por enterado, el hombre no escarmentó.
El
fuego de los rozados, su humareda levantó
y con el humo hacia el cielo el verde se evaporó
y así comenzó la guerra, sin tregua para el dolor
el hombre volteando al monte, aunque lo reseque el sol.
Y
con el árbol la sombra, y con la sombra el frescor
y con la frescura el musgo, todito se derrumbó
y con el tronco los nidos, y el serelepe andador,
y con la ardilla el misterio del monte se escabulló
con un hachazo en un árbol, la tierra entera sangró.
Ranchito
aislado en la siesta, clavado en medio del sol
por qué estás en el infierno, si allí era verde el color
no dejan ni un árbol cerca, y ahora sufren el calor
si con su copa enramada, era un techo protector.
Un
árbol para los nidos, de un corochiré cantor
un árbol para la orquídea que nos regala su flor
delante la motosierra, la selva, el ave, la flor
detrás quedan los rozados y el hombre reseco al sol.
Y
sin el árbol, la lluvia, el suelo entero lavó
y la fresca corredera, colorada se tiñó
y después cuando las nubes, se alejen y vuelva el sol
el hombre en medio el rozado, sin cultivo y con calor
por un hachazo en un árbol, la selva entera sangró
por un hachazo en un árbol, Misiones toda lloró.
Glosario
Corredera:
rápido
en un arroyo.
Rozado: desmonte mediante el uso
de fuego.
Serelepe: ardilla misionera.

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